15 septiembre, 2014

Camino de Santiago, a modo de conclusión

Una vez terminado el viaje y reposado unos días, no quería dejar pasar el escribir un artículo de conclusiones y poner la ruta completa:

 


Si pincháis en las "ies", aparece la información de cada tramo según la grabó el GPS (¡me encanta!). Veréis que a veces no es muy fiable ;)

Consideraciones prácticas 

Adri y yo hemos preparado el viaje leyendo muchas páginas web, pero fundamentalmente dos:

bicigrino.com

En esta encontramos tanto consejos generales sobre la ruta en bici, como una lista de cosas que llevar. Nosotros la adaptamos a nuestras necesidades; en este link podéis ver lo que llevamos. Evidentemente, llegamos al 100% pero las cosas de último momento (móviles, cargadores y demás) no las marcamos.

Nos ha sobrado:

  • Funda de almohada – en todos los albergues, excepto en el primero, nos han dado una junto con la sábana bajera; en Ambasmestas lo solucionamos metiendo la almohada debajo de la sábana. 
  • Chanclas de ducha – en todos los sitios los baños estaban muy limpios. 
  • Pinzas de la ropa – en todos los albergues había sitios para tender con pinzas. 
  • Libreta y boli – lo que he ido escribiendo ha sido con el móvil. 
  • Bañador – al final no lo hemos usado, ni durante el camino ni en Rías Bajas, aunque bien que nos podríamos haber puesto en las Islas Cíes directamente. 
 Nos ha faltado:
  • Gorro de lluvia – nos hubiera venido estupendamente bien en las Islas Cíes. 
Hay otras cosas que no hemos usado, como los pantalones de lluvia o la llave de radios, por poner dos ejemplos, pero si volviera a hacerlo, volvería a echarlos. Todo lo que no hemos usado son elementos que considero fundamentales.

Además, en esta web encontramos el servicio para mandar las bicis de vuelta a Madrid sin que nos compensara comprarnos una nueva aquí. A pesar de que en Santiago todas las empresas de mensajería ofrecían el servicio de devolución de bicis, en las respectivas webs no encontramos esa opción (¡ni yendo a preguntar a oficinas en Madrid!).

Tienen también un servicio de alquiler de bicicletas y material para el camino; vimos muchas de sus bicis y eran mucho más profesionales que las nuestras. Puede ser una buena opción si no se tiene bici propia o si no compensa el andar moviéndola por toda la península ibérica. Yo acabo de ver que alquilan tándems y, Adri, ya sabes lo que viene a continuación ;)

caminodesantiago.consumer.es 

Aunque los perfiles no tenían nada que ver con la realidad, son muy macro, ha sido fundamentalmente para encontrar albergues. Información actualizada de alojamiento, con comentarios totalmente fiables acerca de la calidad de los sitios. Todos los albergues han salido de aquí y no nos arrepentimos de ninguno, en eso hemos tenido mucha suerte. Además, nos ha servido para planificar las etapas del viaje haciéndonos una idea (APROXIMADA) de los kilómetros y perfiles que tendríamos que recorrer cada día, así como de los pueblos por los que tendríamos que pasar.

Llevábamos los planos impresos, a escala 1:50.000, del IGN. Muy útiles por una sencilla razón: en google maps no aparece marcado el Camino de Santiago como tal, aunque aparezca la red de caminos. En varios puntos, tener los planos marcados ha sido fundamentalmente para poder orientarnos.

A partir de Sarria ha sido fundamental reservar albergue; el Camino se masifica y nos hemos encontrado con gente viniendo a preguntar a nuestros albergues y que estuvieran llenos. También es verdad que hemos elegido albergues pequeños, con habitaciones pequeñas… nunca hemos dormido más de 6 personas en el mismo habitáculo.


Algunos datos del viaje completo:
  • Hemos recorrido 220km en bici y unos 700km en el coche (unos 50 litros de gasolina). 
  • La velocidad comercial en bici ha estado en torno a 6-7km/h. Nuestras previsiones iban más a los 9-10km/h, así que nos hemos ido mucho en esto. 
  • Hemos gastado unos 60€ por persona y día, todo incluido y prorrateando los últimos días, mucho más caros. 
  • Si sólo hubiéramos hecho el Camino de Santiago y nos hubiéramos vuelto a Madrid el viernes, el gasto hubiera sido de 40€ por persona y día, distribuido en tercios entre alojamiento, comida y transporte. Ergo, se puede reducir, especialmente en el apartado comida si se opta por comer y cenar siempre de bocadillos. 
  • Hemos dormido en 8 sitios distintos: 5 albergues y 3 hoteles. 
  • Hemos estado en muchos pueblos y ciudades distintos. Probablemente el más pequeño haya sido Airexe, que tiene 28 habitantes según el Padrón 2012 (yo diría que como mucho 27 ya, el cura estaba dando misa por la muerte de un señor). El mayor Santiago de Compostela, claro. 

A título personal


Era la primera vez que hacía un viaje de cicloturismo. La experiencia ha sido MUY buena, la verdad. Sí que es cierto que como primer viaje de cicloturismo se hace duro, por mucho que algunos opinéis que exageraba con las cuestas (cuando lo hagáis vosotros, me lo contáis). Yo diría de empezar con algo más suave, como seguir el curso de un río; por qué los peregrinos, yendo hacia la costa, no lo hacían es algo que se me escapa totalmente, en serio.

Me he sentido muy cómoda con la bici y tenemos ganas de volver a hacer alguna ruta; de hecho, nos vamos a hacer un trozo de la ruta del Quijote porque, ESTA SÍ, es llana y porque Adri no conoce apenas Ciudad Real. Ya tenemos el plan montado, incluyendo transporte y alojamiento (gratis). En el futuro está el Canal de Castilla y, quizá, el Camino de Santiago Portugués el año que viene, desde Oporto. De hecho, yo he vuelto con mono de bici y el miércoles aprovechamos que teníamos que lavarlas para irnos a dar una vuelta por Madrid Río: 12km que no me supieron a nada ;)

Si hay una vía de tren, hay una foto.
Esta está hecha saliendo de Sarria.
Ha sido el primer viaje largo que hemos hecho Adri y yo; aunque la previsión era buena, la verdad es que ha salido todo muy bien. Ningún problema más allá de algún matiz ingenieril (“¿quieres leer bien ese plano?”) y alguna discusión acerca de puentes, túneles y vías a media ladera. Ya estamos deseando que llegue diciembre e irnos a Londres 3 semanas. Como nota adicional, tengo que decir que es curiosa nuestra tendencia a no hacer fotos ;)

El Camino de Santiago Francés discurre por un entorno precioso y bastante bien cuidado. Es más bonita la parte de Galicia que la de Castilla y León, ya que discurre por mitad de la fraga. Una vegetación densa bordea la mayor parte del camino, cruzada por ríos de puentes de madera o de piedra. Hay muchos pueblos pequeños que todavía conservan algo de aire rural; otros se han convertido en una feria de suvenires, en general los que son parada recomendada en las guías, y están muy masificados. En general, no se come barato en ningún sitio ya y todo está orientado hacia el turismo masivo, con cartas en varios idiomas (y ninguno el gallego).

¡Ay, el Camino!
La gente es idiota, en general. En un entorno natural tan bonito como el Camino de Santiago no dudan en tirar basura por los márgenes, o en mitad del bosque (en serio, si haces pis o no te limpies o llévate el pañuelo de papel); o incluso en llevar altavoces conectados al móvil y poner música. También es maleducada y, como no les gustan las bicis, no hacen mucho por dejar paso. Esto, sobre todo, a partir de Sarria: los últimos 100km del Camino se perdía a tramos la tranquilidad del resto, y era donde se veían más grupos y menos gente en parejas o en solitario.

La gente también es maja. Nosotros no hemos hecho amistades porque nuestro ritmo era completamente distinto al de los demás: ni íbamos al ritmo de los caminantes, ni al ritmo de las bicis. Así que no la volvíamos a ver a la gente con la que cenábamos en los albergues. En algunas cuestas me han ayudado a subir la bici. Y, en general, se dan muchos ánimos con una frase que se repite constantemente, sea cual sea tu nacionalidad: “Buen Camino”.

Santiago de Compostela parece que vive por y para los peregrinos del Camino. Imagino que es sólo mi impresión y que fuera del centro histórico no se nota tanto, pero es agobiante ver la cantidad de albergues, restaurantes y sitios en general que llevan la coletilla de “para peregrinos”. Por suerte, en Santiago comimos en un par de tascas típicas que nos recomendó una amiga: carta en gallego y ni rastro de guiris.

Las Rías Bajas siguen siendo un lugar bonito pero yo las recordaba más tranquilas; ahora, la presión urbanística ha conseguido que parezcan Benidorm con hoteles, apartahoteles, y todo tipo de edificios por todos lados. Los precios han subido en general y está muy preparado para el turismo.


La conclusión última es que lo hemos pasado muy bien; nos hemos divertido mucho, hemos penado otro tanto y hemos disfrutado el viaje. Hoy, una semana después, añoramos las cuestas... igual la de Cebreiro no, pero sí las demás. Y todos los días que pasamos entre Castilla y León y Galicia.

¡Buen Camino!
Todas las crónicas, con algunas fotos, en los siguientes links:
¡Hasta el próximo viaje!

08 septiembre, 2014

Camino de Santiago, días 9 y 10

Ayer amaneció lloviendo. Al principio parecía que iba a ser poca cosa pero cuando estábamos en el puerto de Cangas esperando el barco, el cielo cayó sobre nuestras cabezas. Como estábamos a cubierto no fue un drama pero AY. Las Islas Cíes. Diluviando.

Al ir a embarcar, la cosa no pintaba nada bien.
Teníamos 3h en las islas y 2 opciones:
  1. Quedarnos en la cafetería esperando que dejara de llover, aunque las previsiones eran de "ni de coña en todo el día".
  2. Irnos a dar un paseo bajo el lema "es agua, no ácido sulfúrico".
Obviamente, elegimos la 2. No íbamos bien preparados para la lluvia, llevábamos el chubasquero de la bici pero sin el pantalón de agua, que estaba de camino a Madrid

De hecho, tampoco llevábamos paraguas ni gorro. Pero es agua, no ácido sulfúrico.

Yo, haciendo de pollito mojado mientras me tomo un Cola Cao.
Muy bonitas las islas, sí, pero a la hora estábamos calados y con unas ganas locas de ducharnos y secarnos, así que nos dimos la vuelta y cogimos el barco anterior. Justo cuando, contra todo pronóstico, empezaba a aclarar el cielo pero también cuando empezaban a llegar hordas de gente con NEVERAS AZULES. Yo agradecí huir.

Al final, al coche y al hotel y a echarnos la siesta. Entre lo que llevábamos encima y el madrugón, nos vino genial. Al final salimos del hotel a más de las 6 de la tarde con la intención de ver nuestra ría: Combarro, Poio (otro distinto, claro) y cenar en Pontevedra.

Todo conseguido, a pesar de que Combarro es un parque temático donde la gente se pone muy nerviosa conduciendo; y que Adri decidió que yo necesitaba aprender a conducir en circunstancias extremas y me puso a subir cuestas infernales para llegar a ninguna parte. Salir del monte de nuevo y, ya sí, subir al monte correcto, donde está el Monasterio de Poio. Yo lo recordaba de haber estado hace años con mis padres pero sin la lluvia torrencial que nos acompañó entonces (¡todos los días!) era difícil reconocerlo.

Fuimos a cenar a Pontevedra que es una ciudad muy bonita donde apenas nos perdimos un par de veces para acabar en el parking del ayuntamiento y en una "feria franca" que, según nuestro punto de vista, debe ser muy similar a una feria romana/medieval.
Esto es todo lo que pisamos la playa

Pero cenamos en una pulpería para seguir con nuestra estricta dieta de pulpo con cosas. Esta vez, nos pasamos con las cosas... Una parrillada no-templaria después del pulpo y una ensalada que quizá fue un poco demasiado. Vamos, que no nos lo terminamos. Ni nos tomamos el tradicional helado de después, ojo ahí.

Hoy ha amanecido un día radiante. En serio, no ha bajado de 24º y ni una nube. Como si Galicia se estuviera riéndonos de nosotros. Hemos decidido bajar a la playa, por eso de pisarla antes de volver a Madrid, aunque el agua la hemos mirado desde un distancia prudencial. Y hemos aprovechado parte visitar otro castro que había al lado, pero como no debían ser los mismos tíos que en A Guardia hemos sido incapaces de ver algo más que piedras :(

Ya al coche y a ver O Grove y la isla de La Toja, que es como Benidorm pero cambiando el mar. Nos hemos bajado del coche por pisar tierra, pero vamos... A comer a Cambados, donde hemos pasado un rato muy desconcertados por la alternancia de centro histórico-casas modernas-centro histórico... Hasta que hemos leído que realmente son 3 pueblos unidos en uno (Hola, conurbación Alcobendas - S.S. de los Reyes). Hemos cambiado de bicho marino a los mejillones y las vieiras y hemos ajustado mejor que anoche.

La vuelta, por la costa, camino a Santiago ya... Ha incluido salirnos de la carretera después de ir a la isla de Arosa para echarnos un sueño en el coche a la sombra de un bosque que ha despertado la curiosidad de todos los lugareños. Estamos convencidos de que en las cercanías de Padrón ya se habla de un coche negro parado en un camino donde dormitan dos extranjeros.

En Padrón no nos han dicho nada, eso es verdad, pero hemos visto una estatua dedicada a Cela y sus cojones. Muy espectacular lo bien que habían captado su espíritu.
Arriba, Cela; abajo, los cojones de Cela.

Ahora estamos en el aeropuerto de Santiago, esperando que salga nuestro vuelo y con ganas de llegar a Madrid. Cansados ya pero contentos con las vacaciones. Próximo destino: Mallorca ^___^

* Parece que el vuelo de RyanAir va en hora. ¡Eso sí que es digno de contarse!

06 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 8

¡Sólo es mi 5a tostada!
La gochez absoluta se esconde en el desayuno buffet de un hotel. Olvidada la dieta sin hidratos por las vacaciones hemos decidido que la ventana anabólica nos va a durar hasta el lunes. Eso sí, en horario español: de 9 a 11.

Efectivamente, hemos salido a las mil. El día tampoco acompañaba: estaba nublado y llovía porque Galicia ha decidido trolearnos. Visto que ni playa ni visitas hemos cogido el coche para ir hacia Bayona, eligiendo la ruta paisajística: carretera sin peajes. Dos horas en llegar, claro, pero pasando por las rías, que siempre es bonito. Y un timing perfecto, hemos llegado a Bayona y ha abierto el día.

El océano en Bayona.
La medida de tiempo que tienen por aquí no tiene nada que ver con la de Madrid: dos rutas turísticas de más de una hora cada una nos las hemos hecho en hora y media; la segunda, alrededor de la fortaleza convertida en parador ha sido la más chula, ya que iba por el acantilado. Se podía entrar en la fortaleza pero había un tío que cobraba por pasar a un edificio patrimonio histórico concesionado y nos hemos negado.

Paseo alrededor del parador de Bayona.
El link a la foto panorámica.

Coche de nuevo y para Oia, a ver el monasterio, que nos lo habían recomendado en turismo. Nos han timado:
1. Estaba cerrado y ponía que estaba en proyecto de convertirse en un hotel de cuatro estrellas con spa.
2. Se podía visitar la iglesia, que también estaba cerrada, si avisabas en el estanco. Lo típico: un cura estanquero. Pero tampoco sabíamos dónde estaba el estanco.



Así que nos hemos ido de allí sin ver nada y con hambre, que ya eran más de las 2.

El siguiente destino era A Guarda, en la frontera con Portugal. Hemos comido pescado, en una dieta de lo más variada que llevamos a base de pulpo acompañado de cosas, y Adri ha propuesto subir al monte de Santa Tecla a ver el Miño y el país vecino. Ha sido la mejor decisión del día, por encima incluso de la pila de donuts de chocolate del desayuno.

Un pulpo exquisito.
Después de una subida entretenida por una carretera llena de curvas que nos ha metido en una nube (jodía humedad), hemos llegado al Castro de Santa Tecla, unas ruinas arqueológicas de un poblado celta. Con la gran suerte de que nuestra llegada ha coincidido con el inicio de una visita guiada incluida en el precio de la entrada al monte (1€/persona, el mejor aprovechado del viaje). El guía nos ha contado estupendamente cómo se organizaban los castros, sus calles, sus edificaciones en torno a patios empedrados, sus costumbres (hasta donde se conocen), y lo que era un campo de ruinas formadas por círculos de piedras se ha convertido en agrupaciones familiares con sus viviendas, sus cuadras, sus graneros. Alucinantes cómo una explicación de 30 minutos ha cambiado nuestra forma de leer el yacimiento.

El castro, con una de las casas patios.
El link a la foto esférica.

Hemos subido a la ermita de Santa Tecla, del siglo XII. El recibimiento ha sido desconcertante: megafonía con la banda sonora de "Titanic", tanto en los alrededores como en en interior de la nave. Yo he querido encenderle una vela a Leonardo DiCaprio pero Adri me ha dicho que no funcionaba así...

Al llegar al museo ¡otra visita guiada! del mismo señor tan didáctico. Nos ha estado contando que es allí donde se guardan piezas que dan fe del comercio del Miño que dio prosperidad a la zona: en el castro se calcula que vivían entre 3.000 y 5.000 personas, una barbaridad para la época (100 a.C. - 100 d.C.). La excavación lleva parada varios años y sólo se ha descubierto el 10% del poblado porque había que rescatar a Caja Madrid y no se puede tener todo.

Quedan un montón de cosas por descubrir, como por ejemplo los ritos funerarios: le he preguntado y me ha contado que en esta zona de la península no se había encontrado ni cementerio ni restos en ningún castro. Que probablemente serían ritos muy destructivos que no hayan dejado huella, como tirar a los muertos al mar.
La visita se alargaba a la ermita y el Vía Crucis, con mención especial a los pescadores portugueses y sus símbolos de identificación. Una cosa muy curiosa: el heredero familiar era el hijo menor, no el mayor como estamos acostumbrados.

En la ermita, la señora que la cuida nos ha estado contando la historia de Santa Tecla. Me resulta fascinante cómo se cuenta la mitología católica como si fueran hechos históricos comprobados. El contraste con la explicación del arqueólogo era brutal: mientras él hablaba en hipótesis dando por cierto hechos muy concretos (la evidencia nos dice que tenían el fuego en el centro del hogar pero se sabe de algunos que los tenían pegados a la pared) ella hablaba con convicción absoluta (vivió 90 años, sobrevivió a cuatro martirios). Esta sensación se acrecienta cuando te das cuenta de que hablan de la misma época histórica (la sra Tecla nació en el año 30). Un dislate absoluto de ciencia vs mitos.

Luego, paseíto por el vía Crucis explicándonos las fiestas locales y su decadencia a lo largo de los años (de 3 días de procesión y ayuno a una tarde), y ya para el coche: queríamos ir a Tuy y ya eran más de las 19.

Al final, no hemos visto Tuy. La razón: el puente internacional que une España con Portugal y que no puede molar más. Es mixto carretero y ferroviario: la calzada en el tablero y la vía sobre una estructura metálica, una cercha con forma de paralepípedo que vuela sobre la calzada. La impresión era que íbamos en una caja de reja metálica. Un puente del siglo XIX que le da mil vueltas a cualquiera de Calatrava.



Hemos hecho 200 fotos en el lado portugués, ya que se podía acceder a la vía. Un cartel nos avisaba para que estuviéramos atentos por si oíamos venir al tren (y esa era toda la seguridad que había). Pero no ha habido suerte y eso que Adri ha estado mirando la web esa de dónde están todos los trenes de España.

Si hay una vía, hay una foto.

Se nos ha hecho un poco tarde y queríamos pasar a comprar algo de cenar, que estamos un poco hartos de restaurantes. Así que al Lidl de Vigo a improvisar una cena en la terraza del hotel, con vistas al mar. Ha incluido pan, queso, nachos, salsas y ensaladilla rusa. Ah, y una botella de albariño que hemos enfriado en el lavabo del hotel a base de hielo y agua. Doy fe de que está fresquito.



Y ya a dormir, que mañana madrugamos de nuevo para ir a las Cíes. Veremos qué tiempo hace, que vuelven a dar lluvia...


  • Hemos comido: Casa Chupa Ovos, 20€/p.
  • Hemos cenado: En el hotel, cosas de Lidl.

05 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 7

Lo sé, ya no estamos propiamente en el camino. Pero el viaje se llama así, ea.

Hoy nos hemos levantado sin despertador y sin ninguna urgencia. Toda una novedad después de las prisas de los últimos días para estar en ruta antes de que saliera el sol. El hotel encontrado a última hora ha sido todo un acierto: céntrico, nuevo, cómodo, con WiFi y smartTV. Tocaba volver a empaquetar las alforjas, por última vez. Esta vez, separando lo que volvía a Madrid y lo que nos quedábamos.

La logística estaba muy estudiada: llevamos mochilas plegables del Decathlon, para quedarnos la ropa "de descanso" y lo demás lo hemos enviado a Madrid vía SEUR, junto con las bicis. Las hemos llevado a un albergue para todo el tema del envío... Y la verdad es que nos ha dado pena dejarlas ahí, después de una semana juntos y tantos kilómetros pasados.

¡Pobres bicis!
Y a ver Santiago. Aunque hemos intentado verlo un poco vacío ha sido imposible: entre desayunar, hacer el checkout, llevar las bicis... Se nos ha hecho casi las 12 y ya empezaban a llegar. Pero nos hemos ido a ver la catedral y el centro. Hemos estado a punto de vernos atrapados en una misa multitudinaria, pero hemos escapado a tiempo y nos hemos ido a comer unas tartaletas de Santiago estupendas sentados en un parque y jugando con una gata ;)





De hecho, hoy el día ha sido más aburrido porque nos lo hemos pasado andando por el parque temático que es Santiago y comiendo. Eso sí, todo espectacular. Yo he comido hoy las mejores setas que he comido en mi vida.
La tarde se ha hecho un poco larga, a pesar de que hemos ido a abrazar a la cabeza del muñeco del apóstol (piedras preciosas falsas!) y a ver más tranquilamente la catedral, sin la amenaza clerical. Hemos descubierto que los vascos son seres de otro planeta, por si había alguna duda (foto adjunta). No especifica si son los de Bilbao o todos en general; esa duda nos queda.

Los vascos están en la categoría "otros".

Hemos aprovechado para comprar trastos y yo hasta me he comprado una pulsera con la concha dichosa, que debíamos ser los únicos peregrinos sin identificación visual.

El coche lo teníamos a las 20.30 y teníamos que ir hasta el aeropuerto... Nos hemos ido temprano porque el cansancio pesaba y queríamos llegar a la playa y descansar... En la parada del bus, nos hemos tomado algo y justo cuando nos íbamos, llega la chica de Golden Rental. ¿Qué hacemos? ¿Le damos el coñazo? Venga, vámonos para la oficina que se habrá quedado alguien o esta no tardará en llegar... No y no. Al final Adri ha ido a buscarla al bar y le ha dicho que hasta las 20.30 nada. Ha debido recapacitar porque al rato estaba ahí... Yo me he quejado por twitter y ahora tenemos un código de descuento del 25% para nuestra próxima reserva con ellos ;)

Y ya, a la playa de A Lanzada, esquivando camiones llenos de troncos y subiendo y bajando valles... Lo de siempre pero con esfuerzo cero ;) El hotel donde estamos es pequeño pero tenemos habitación con vistas al mar. Es una preciosidad de paisaje, la verdad. Hemos cenado pescado y marisco regado con una botella de albariño porque no hay que perder las buenas costumbres.

Navajas y albariño :)~

Y ahora, a dormir, más tarde que nunca. En la habitación de al lado hay un tío que ronca como un avión a reacción. Estoy viendo que a mitad de la noche tenemos que ir a decirle algo ;)

  • Hemos comido: Bar A Gamela.
  • Hemos cenado: Restaurante A Illa, 16€/p.
  • Hemos dormido: Hotel Foxos, 45€/noche, desayuno incluido.

04 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 6

[SPOILER] ¡¡Estamos en Santiago de Compostela!! [/SPOILER]

A las 6 ya estaba con el ojo abierto. Consecuencia de acostarse a las 22, claro. Eso sí, esta noche ha sido la mejor que hemos dormido los dos, ya no sé si por agotamiento, por literas nuevas o por qué.

Evidentemente, los señoritos no se han levantado a las 7. Ni a las 8, cuando hemos salido. Nos ha dado tiempo a ver mejor el súper camión: 3 ejes que transporta más de 6 caballos. Un despliegue, pero al menos ayer no dieron mucho el coñazo.

La etapa era fácil, en teoría. El alberguero, muy gallego él, nos ha dicho que era fundamentalmente llano con excepción de la cuesta del aeropuerto, que mejor la subiéramos por la carretera.

Ok, nunca le hagáis caso a un gallego. Confiamos en el cura (mal) y ahora en este señor (también mal). Les llevaba yo a Ciudad Real a que aprendiesen lo que es un terreno llano. Bajar al valle - Subir al valle - Bajar al valle - Y ASÍ TODO. Creo que los gallegos son, sin duda, parientes de Azhural.

Parecía que llegábamos, pero ¡no!
Realmente los primeros 15 km han sido fáciles. Hemos llegado a Amonal bastante frescos y hemos decidido empezar con el plan hobbit y hacer un segundo desayuno de café con bollos porque VENTANA ANABÓLICA. Y a subir la cuesta del aeropuerto. La sensación de "hostia, se abre un carril para vehículos lentos y no vemos el final" es indescriptible. Pero la hemos subido entera en bici. Un camionero, muy majo, nos ha dado las luces y nos ha animado a seguir. Al resto de conductores yo les quitaba el carnet de conducir directamente: en un sitio donde nos hemos confundido ha estado a punto de golpearme el retrovisor de un coche que ha ignorado completamente las señales de "Camino de Santiago" y se ha incorporado a una vía de servicio a toda leche.
En fin, que hemos llegado al final de la cuesta y nos las prometíamos muy felices: ¡¡un cartel que ponía Santiago!! Pues no. Nos quedaban aún casi 10km de cuestas.

Pero vamos, lo habitual, con el plus del cansancio que ya llevábamos encima y la desesperación de que Santiago no terminaba de aparecer. Esto es culpa de la arruga que es Galicia: no hay horizonte. A eso se sumaba que el mono borracho había dejado de poner mojones y no teníamos ni idea de por dónde íbamos: estábamos en el PK 32.5 así que el 0 debía ser la Catedral... Pues no. Hemos pasado el km 32 y aquello seguía siendo campo. Al final hemos hecho casi 37km. Como para planificar yendo justitos...

La entrada a Santiago ha sido terrible: calles empedradas y coches y prohibición de circular a las bicis. Nos desviaban y luego desaparecían las señales. Colegas, que vivís de esto, lo mínimo es tenerlo bien montado

[Crónica interrumpida porque nos han traído una bandeja de berberechos frescos al vapor que levanta a un muerto]

Lo dicho, que la entrada a Santiago un poco complicada para bicis. Además, las chicas con las que teníamos una reserva en AirBnB no contestaban a los emails, los whatsapps, el teléfono. Un lío porque hemos llegado a Santiago cansados, hartos de bicis y con ganas de ducharnos. Hemos terminado llamando a AirBnB para que lo solucionaran y hemos esperado haciendo cola, ¡mucha!, para que nos dieran la Compostela.

¡Santiago!
Las bicis, nosotros, la plaza del Obradoiro y la catedral, in restauro.


Tras más de una hora, nos han dado el papel. A Adri, el oficial católico; a mí, el otro, una especie de certificado de "gracias por venir. ¿Por qué? Porque así teníamos los dos y no hubiera tenido sentido que las hubiésemos pedido al contrario. Cosa curiosa: en los papeles ponen los nombres en latín, así que Adri es "Hadrianum" y yo soy "Martha Aeliam". Unas risas.

Puntuales, los de AirBnB nos han llamado a las 3 para confirmar que las chicas estaban ilocalizables y que se cancelaba la reserva... Ya casi lo preferíamos, qué pereza ir de mal rollo a ningún sitio. Hemos buscado un hotel a bien precio y ¡por fin! hemos podido dejar las p€-+€ bicicletas y ducharnos.

Siguiente problema: hoy tocaba colada y mis únicos pantalones de descanso tenían una estupenda mancha de mejillones en escabeche desde hacía 2 días... Así que ducha y bajar a zara, comprar unos vaqueros, subir, cambiarse, ir a la colada, MORIR. Pero no, en medio hemos ido a comprar una sudadera para Adri, que Santiago amenaza lluvia. Igual nos hemos pasado con nuestra política de poca carga pero os aseguro que lo hemos agradecido en las cuestas.

Ya sabéis quién comía más berberechos...
No hemos hecho ni media visita turística: no abrazar al muñeco, ni dar capones a no sé quien, ni misa. Pero tras pedir consejo a una amiga, hemos cenado en la tasca más de izquierdas de Santiago (¿podría ser de otra manera?) unas raciones estupendas regadas, cómo no, con albariño. Un paseo por el centro y un helado después, ya estamos en el hotel, muertos de sueño.

Mañana no madrugamos: ESTAMOS YA EN SANTIAGO. Aún con algunos momentos duros, ha sido una gran experiencia. Igual sin una ola de calor en Galicia hubiera sido más sencillo, no digo que no. O con mejores bicis: no hemos visto ninguna bici de la categoría de las nuestras; todas eran semiprofesionales, con piñones de una cuarta de diámetro... Los nuestros parecían de juguete a su lado.

Mañana las crónicas siguen, con otro tono y otras aventuras. Más relajado y, espero, mejor comido: nos vamos unos días a las Rías Bajas.

Llegará el momento de sacar conclusiones del viaje y contarlas, pero no será hoy: estoy demasiado cansada...

* No os lo he contado pero TOALLAS DE FELPA <3

Etapa 6
  • Hemos comido: Empanada gallega comprada frente al hotel.
  • Hemos cenado: En la taberna O Xa Chegou, 15€/p.
  • Hemos dormido: Hotel Lux Santiago, 66€/hab. doble.

03 septiembre, 2014

Camino de Santiago, días 4 y 5

Lo prometido es deuda: aquí van las crónicas de los dos últimos días.

Ayer madrugamos. Sí, amigos, fuimos capaces de levantarnos a las 6.45, aunque enseguida vino la primera decepción: en el albergue no daban desayunos, así que tuvimos que hacer de nórdicos e irnos sin desayunar. Vale que el drama lo solucionamos en 5 minutos en el bar de la otra manzana pero EH, nos subimos en las bicis con el estómago vacío.

La jornada pintaba bien: nos habíamos levantado pronto y hacía frío y niebla, la etapa era dura pero nos habíamos levantado temprano y...

[Imprecaciones suprimidas por estar aún en horario infantil]

Salimos de Sarria y el Camino, de repente, se había convertido en una romería. Vale que es lo que realmente es pero después de la tranquilidad de los días anteriores era una desagradable sorpresa. De hecho, los primeros kilómetros los pasamos entre apartar a gente y subir cuestas con la bici en la mano. Seguía haciendo fresco, así que íbamos bien.

¿Unas vías? FOTO.
Mención especial a la niebla con la que salíamos.

Ayer volvimos a ir por el camino en vez de por la carretera y mereció mucho la pena, a pesar de que es más difícil para ir en bici. Volvimos a subir, claro, hasta más de 700m para volver a bajar a 300m y volver a subir hasta los 700m porque para qué iba a utilizar Santiago sus poderes mágicos para hacer eso tan ingenieril de puente-túnel-puente-túnel...

Riachuelillo donde estuve a punto de caerme con la bici.
El Camino sigue y sigue... 
Llegamos a Portomarín con los chubasqueros puestos, porque en los sitios con pantano y  encajonados entre montañas hace un frío de aupa. Pero mientras nos tomábamos nuestro plátano con frutos secos en la plaza mayor, ¡oh, no! Salió el sol. Y con él subió la temperatura 15º. Además, Adri recibió una llamada de la doña del albergue que teníamos reservado. Pánico: ¿y si no teníamos habitación entre la marabunta? Pero no, que no sé que de overbooking, que el mismo precio habitación doble. Hombre, si nos lo pone así...

En Portomarín, escalera dejada DENTRO de la rotonda. Sube a una capilla.
Foto dedicada a mis amigos de Nación Rotonda, claro.


Hasta ese momento, se suponía que la ruta era de unos 18km a los que habría que sumar 15 del segundo tramo, pero el señor que colocó los mojones se los debió encargar a un mono borracho y la etapa se convirtió en 24 + 18. En serio, vimos dos veces el PK 100.

Esta última parte, claro, tocaba volver a subir. Pero no una subida normal, no: subir penando. El calor era insoportable. Como si estuviéramos en Córdoba pero con la humedad de Galicia. Tardamos algo así como 3 horas y media en hacer los 18km. Íbamos jugando a un-dos-tres escondite inglés, parando en la sombra, corriendo por el sol todo lo que podíamos. Y tirando de las bicis.

Al menos, había gatos.

Cuando llegamos a la cota 600 fuimos llaneando. Esto, lejos de ser una buena noticia, a mí me tenía intranquila: "nos vamos a encontrar un muro de 1km al 10%". Y la lista (yo) tenía razón. Y era de asfalto. Sin una sombra. Bastante que conseguimos que el cerebro no se nos licuase.

En el punto más alto de la ruta y a 5km del albergue, a mí se me ocurrió pinchar. Cierto es que puestos a pinchar elegí un sitio estupendo: junto a un bar. Así que descanso a la sombra, un aquarius, una cámara nueva y al albergue.

Eran ya casi las 3 y no habíamos comido, porque le habíamos encargado una barra de pan a la doña y, además, le habíamos dicho que llegábamos en una hora y media. CASI. Pero llegamos y teníamos nuestra habitación y toallas de felpa. DE FELPA. Después de varios días con la bayeta de Decathlon esa ducha fue fantástica. FELPA. En fin, podría seguir glosando las bondades de esa ducha pero igual no os resulta tan interesantes, poseedores de toallas de verdad.

Bocadillo en el merendero y ¡siesta! ¡En una habitación para nosotros solos! Ya por la tarde, a arreglar el pinchazo, para llevar la cámara reparada, por si las moscas. Y a ver la aldea. 15 casas, tirando por lo alto. Eso sí, una iglesia prerrománica muy mona y un cura que la abre porque estaba de novena de un paisano. Esta información es totalmente irrelevante frente a lo que dijo después: que la etapa de hoy ya era más suave y tenía menos cuestas. Yo decidí fiarme, por una vez, del clero con tal de dormir más tranquila.
Parroquia de Eirexe. Yo quería tocar las campanas pero Adri no me dejó.

Cena en el único restaurante del pueblo a base de carne, quesos del lugar, ensalada (¡con mauricios!) y una botella de ribeiro, por ir cambiando. Como el albergue estaba justo enfrente, era fácil hacer la croqueta.
Por la noche perdimos la crónica, como ya sabéis. Yo creo que la de ayer me había quedado más fresca :(

Etapa 4
  • Hemos comido: Un bocadillo, ya en el albergue.
  • Hemos cenado: En el único bar que hay en el pueblo, enfrente del albergue. 11,5€/p.
  • Hemos dormido: En el albergue privado de Eirexe, 10€ la noche. Nos tocó la lotería (y las toallas)

Hoy yo me he hecho una cuesta por el Camino en bici y Adri no.

Acabaría aquí la crónica, pero me parece un poco feo, aunque ha sido un momentazo, ojo. Es como marcar tu único gol en un partido que vas perdiendo por 11 ó 12 ;)

Esta mañana hemos vuelto a madrugar y a las 8 estábamos en las bicis. Había niebla cerrada pero no nos queríamos confiar: ayer amanecimos igual. Teníamos una etapa de unos 39km por delante que se han convertido en 45 porque MONO BORRACHO. En serio, del PK 73 al PK 32.5 el gps marca 45km. Y no, no va dando saltos.

La fraga. A la sombra :_____)

Primer pueblo grande, Palas de Rei. Hasta ahí el camino era bueno y, aparte de algunas cuestas, como siempre, muy agradable. Pero Palas es parada oficial y allí ha empezado, de nuevo, la marabunta de gente. El siguiente hito era Melide, famoso por su pulpo, y hasta arriba de gente. No eran ni las 11 y ya llevábamos una media bastante mejor: 23km.

Hemos sobado a todos los perros y gatos del Camino, creo.


A pesar de todas las recomendaciones no hemos parado a comer pulpo en Melide. Ya, ya sabemos, pero no queríamos que saliera el sol de nuevo y nos achicarrara por el camino. Así que parada rápida de plátano + almendras + reservar albergue + sacar pasta y a seguir.

La buena noticia es que no ha dejado de estar nublado en todo el día. Nada de sol. Galicia, al fin. Así ha pasado, que hemos llegado tranquilamente a Arzúa a eso de las 13.30 (21km más) e incluso sonreíamos. Sitio de parada oficial que hemos esquivado pero donde hemos parado a comer nuestro bocata habitual. Además, hemos comprado pasta para cenar porque hoy no es que el pueblo sea pequeño, es que el albergue está en mitad del campo, entre la N-547 y el Camino.

Nos encontramos con un atasco... de vacas.

Quedaban 5km para el albergue. Se han hecho duros porque a pesar de ir todo el rato con tendencia a bajar, lo que les gustaba a los peregrinos era bajar al valle, subir del valle, bajar al valle... Os adjunto el perfil... El último valle, siendo de los más pequeños, ha sido duro: estómago lleno y 40km en las piernas.

Pero ya estamos en el albergue. Un sitio muy nuevo y alejado del río de gente.

O eso pensábamos. Hemos preparado la pasta precocinada de la cena y nos hemos bajado al merendero del albergue, un sitio encantador pegado a la nacional. Mientras cenábamos ha empezado a llegar gente. Andaluces, concretamente: hablaban a voces y se les notaba perfectamente el acento. Han aparcado un camión con pinta de autocaravana en el jardín y han empezado a sacar cosas. Pero muchas cosas: un foco que han enganchado al lateral del vehículo, dos mesas, 12 sillas rojas de Mahou, un colchón, una bombona de butano... Y muchas, muchas maletas. Adri y yo mirábamos estupefactos, sin entender qué estaba pasando. ¿De dónde habían salido? ¿Dónde iba a dormir tanta gente? ¿Qué quedaba de nuestra tranquilidad de hacía 5 minutos?
Para responder a todas esas preguntas hemos hecho lo correcto: ir a preguntarle a la chica del albergue. Andaluces, claro. De Cádiz, concretamente. 8 de ellos, los que tienen más pinta de señoritos (pantalones estrechos, camisas arremangadas, botas por la rodillas), están haciendo el Camino de Santiago a caballo. Los otros 4 son empleados, lo que incluye un tío que duerme en una tienda (¡ese colchón!) para vigilar a unos caballos gigantes, con pinta de ser carísimos. Además, llevan dos camiones de transporte de animales (la "autocaravana" y otro de mucho mayor pesaje) y un coche de apoyo.

Misterio resuelto. Esperamos que a las 23 estén durmiendo pero no sé yo: ahí les hemos dejado hace un rato con su fuego de butano, su cena sin hacer y, eso sí, su botella de vino de jerez.

En el albergue, huyendo de la gente y apropiándonos del sofá.

Mañana llegamos a Santiago. Estamos en el PK 32.5 y, mono borracho mediante, esperamos llegar a mediodía... Nosotros habremos hecho 200km para que nos den la Compostela... A estos señoritos les basta con 100; yo espero, sinceramente, que se la den a los caballos.

* Hoy han empezado a dolernos las piernas, Diana. ¡Ay, esas escaleras!

Etapa 5
  • Hemos comido: Bocata en Arzúa, as usual.
  • Hemos cenado: Comida preparada en el albergue, no había bares.
  • Hemos dormido: Albergue Camiño das Ocas, 10€/p, habitaciones de 4 personas.

Camino de Santiago, día 4

Ayer, y a pesar de estar en una aldea gallega sin apenas cobertura (¡no lo entiendo!) escribí la crónica con la idea de enviarla hoy. La leyó Adri y cuando fui a editarla, se borró todo el texto :( Aún no entendemos qué pasó...

Pero son las 7.15, vamos a desayunar para subirnos a la bici en un rato y ahora no da tiempo a más que una pequeña nota.

Esta noche, junto al día 5, escribiré de nuevo la del día 4 que incluye trepidantes aventuras como nuevas cuestas, un calor andaluz y que yo me fíe de un cura.

01 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 3

¿Por qué todos los pueblos de Galicia huelen a vaca y, más concretamente, a caca de vaca? Ahí os dejo la pregunta para que reflexionéis.

Nos hemos despertado con un amanecer espectacular desde la habitación del albergue. Se veía todo el valle y aún estaba amaneciendo. Todo el mundo, sin embargo, había salido ya (como siempre). Después de un desayuno tranquilo a base de tostadas de pan gallego, a por las bicis. ¿Os acordáis de la reparación menor que teníamos que hacer en la bici de Adri? Pues no lo ha sido: la cadena se había salido mucho, había roto el disco de plástico que separa los piñones de los radios y se había encajado ahí. Y no había forma de sacarla. Así que la hemos tenido que desmontar y en el ínterin hemos perdido el pasador del eslabón, hemos tenido que quitar otros dos y hemos reencontrado el pasador inicial. Pero ya estábamos con algo de prisa, y hemos salido así. Con una hora de retraso.


Un trago de agua en mitad del Camino, con el mar de nubes a la derecha.
Link a la foto panorámica, por si hay suerte.

En las dos etapas anteriores habíamos ido fundamentalmente por carretera; en la primera porque es el Camino oficial, en la segunda porque es el recomendado para bicis. Hoy podíamos haber seguido por la carretera, pero nos apetecía seguir por el camino. Es mucho peor para ir en bici, claro, porque pasa por zonas muy empinadas y con muchas piedras y la bici patina. Pero, claro, los sitios no tienen nada que ver y hemos visto el mar de nubes muy cerca, hemos pasado por zonas umbrías (¡por fin!), por ríos, valles... Una gozada. Cierto que nos hemos tenido que bajar de la bici más de un vez (¡los dos!) para algunas pendientes imposibles, tanto de subida como de bajada.

El mar de nubes.
Hemos llegado a Samos a comer, y hemos repetido plan de bocadillos y agua de fuente. Nos hemos quedado con ganas de pasar a ver el monasterio, pero las indicaciones del monje han sido confusas: que podíamos dejar las bicis con las alforjas en la puerta, que no pasaba nada, pero que tuviéramos cuidado con los ladrones, que había muchos. Analizada la disyuntiva hemos optado por seguir con las bicis y no arriesgarnos a quedarnos sin alforjas (lo que hubiera supuesto el fin del viaje, claro).
Restaurante junto al río Sarria.

Después de comer hemos hecho lo que más nos gusta hacer, aparentemente: subir cuestas. Que hoy íbamos bajando, pero sólo en números absolutos: un par de cuestas con el sol de mediodía nos hemos comido. Podéis apostar sobre seguro: yo me he vuelto a bajar de la bici XD

Hemos llegado a Sarria a eso de las 3, haciendo el último tramo por carretera que era lo que aconsejaban las señales, y con un calor del demonio. Yo soy de la opinión de que Galicia está rota: 30º el 1 de septiembre. Una cosa muy loca.


El albergue estaba ya elegido de antemano y hemos ido directos. El plus de hoy (y lo que le da calidad a la etapa) es que teníamos que poner una lavadora, tras ponernos nuestro último par de bragas/gayumbos limpios. A 3€ la lavadora ya hemos aprovechado y lo hemos lavado todo (burro grande, ande o no ande). Lo acabo de recoger y da gusto, aunque sospecho que en otras circunstancias la ropa me olería a (caca de) vaca.

Una vez realizadas las tareas domésticas nos hemos ido a ver el pueblo porque qué mejor cosa se puede hacer a las 5 de la tarde y con 30º a la sombra. Adri me ha hecho el lío: ”vamos a este parque fluvial, que se estará fresco”, me dice y hemos aparecido CASUALMENTE en la estación de ¿1884? sobre la que leyó ayer en el libro en gallego. El parque fluvial brillaba por su ausencia, pero también es cierto que no se puede esperar mucho de un mapa con el norte puesto hacia abajo. De hecho, hemos constatado que ni parque fluvial ni parque del bosque (¡estaba cerrado!) así que hemos optado por la seguridad que ofrece siempre la iglesia para ir a que nos sellasen la credencial. Como estaban en misa (=interés -3), nos hemos ido a sentar a la plaza, arbolada, y dejar que pasara el tiempo (y llamar a nuestros progenitores).

También hemos aprovechado para buscar albergue para mañana, en Ventas del Nalón que es un pueblo que, aunque aparente lo contrario, no está en un valle sino en un alto. Cuesta que, obviamente, haremos después de comer, como si lo viera. Y es que esta es la etapa más llena de gente del Camino porque en Sarria empiezan los 100km que hay que hacer mínimo para que te den la Compostela si vas andando. Mejor ser previsores y no terminar durmiendo en Holanda.

En Sarria hemos decidido cenar por ahí en vez de en el albergue donde, de nuevo, había sopa. Empezábamos a tener ya el síndrome de Mafalda. Tras pedir recomendación a amigos gallegos, Eled nos ha recomendad un sitio donde hemos cenado unas raciones de pulpo y chipirones estupendas regadas con una botella de albariño (¡5€!). Hemos vuelto al hotel haciendo la croqueta, incluyendo un doble giro mortal de mi helado recién comprado :____(

Y ya, a dormir, en el horario habitual. Mañana queremos estar en ruta a las 8 y hemos dejado las bicis preparadas, que tras la bajada de hoy las pastillas de frenos empezaban a cristalizar. Veremos si lo conseguimos. ¡Buenas noches! Marta

* En nuestro espacio muestral de gatos negros Y gallegos hemos de decir que todos, TODOS, maullan como Goblin. Ya sabéis su origen, Angela, Pablo.

Etapa 3

  • Hemos comido: Un bocadillo, junto al río en Samos.
  • Hemos cenado: En el Mesón O Tapas, en Sarria, por 11€/p.
  • Hemos dormido: En el albergue A Pedra, 10€/p, habitaciones de 4 personas.