29 diciembre, 2006

Hijos de hombres, de P.D. James

Hace algunos posts hablaba de la película basada en este libro de un título casi similar: por alguna razón, la traducción del original ingles Children of men cambia de la película (Hijos de los hombres) al libro (Hijos de hombres). Y es un cambio curioso, pero que creo tiene justificación: el libro y la película tienen poco que ver, más allá de la sociedad en la que se basa y el nombre del protagonista. Para que nos entendamos: es como si la película de El Señor de los Anillos tratara de un hobbit llamado Frodo que vive en la Tierra Media y que tiene un anillo que destruir tirándolo al mar.

Hay una cosa curiosa y que probablemente diera para psicoanalizar al grupo de guionistas que adaptaron la novela: P.D. James nos cuenta en el libro que los hombres han dejado de ser fértiles, mientras que la película habla constantemente de la humanidad, y más concretamente de las mujeres. Detalle sin importancia aparente, ya que el resultado es el mismo a priori, pero que por una parte a mí me cabrea (por seguir con la analogía, es como cuando le cambian la personalidad a Faramir en ESDLA) y por otra hace que se cuenten dos historias distintas. Porque en la película hay que salvar a Kee por ser la primera mujer fértil en 18 años (en el libro son 25 años, otro detallín de los que me joden), pero en el libro habría que salvar al hombre fértil (que no voy a decir quien es porque sería un gran spoiler).

Volviendo al libro, me ha parecido muy interesante el análisis de la sociedad que P.D. James realiza en la primera mitad del libro, llamada Omega; una sociedad envejecida, cuyos habitantes más jóvenes tienen 25 años, y forman un gueto dentro de la población, ya que han sido mimados con la esperanza de que fueran fértiles. Los llamados omegas son peligrosos, carecen de ideales, no han tenido que luchar por nada, son arrogantes, se sienten distintos, ya que serán los últimos en habitar la tierra. Muy interesante la visión que se da de los llamados Quietus, una práctica que comenzó como suicidios en masa como forma de consuelo para los más ancianos, y que el gobierno ha terminado imponiendo para deshacerse de un grupo de población no válido para realizar prácticamente ninguna tarea. La segunda parte, llamada Alfa, es la que más relación tiene con la película; comienza con el anuncio del embarazo, y la huída para que no caiga en manos del Guardián de Inglaterra.

En definitiva el libro es entretenido, está bien escrito, a pesar de que la edición de Zeta es extremadamente mala. A pesar de que se sabe en líneas generales lo que va a ocurrir, gracias a la película, el libro sorprende por una muy cuidada descripción de los problemas que conlleva una sociedad envejecida en extremo; P.D. James busca, mediante una hipérbole, hacernos ver lo que puede ocurrir si seguimos con la tendencia actual en los países llamados desarrollados.

Volviendo otra vez a la inevitable comparación con la película, y ya para terminar, mencionar algún otro detalle de esos que me sientan mal:
  • el penal de la isla de Bexhill es el penal de la isla de Man.
  • no existe el Proyecto Humano.
  • la mujer embarazada no es de raza negra.
  • Theo Faron no es oficinista, sino profesor en la Universidad.
  • los peces no son una gran banda organizada.
  • Jasper no es un dibujante de tiras cómicas, sino que fue profesor en la Universidad.
  • la mujer de Jasper no está en estado catatónico: no habla porque no quiere.
  • el primo de Theo se llama Xan, no Nigel, y es el Guardián de Inglatera, una especie de dictador, y no un amante del arte con mucho poder.
  • y un largo etcétera

Al libro le pongo un 7 sobre 10. A la película le mantendría el 8 que le puse en filmaffinity si no fuera por lo mal adaptado que está el libro. Así que se queda con un 6 sobre 10.

Una buena crítica para leer, aunque a mí sólo me ha gustado la parte que habla del libro es la que hace Fantasymundo. Eso sí, es todo spóilers, ya aviso.

28 diciembre, 2006

El caballero de la palabra, de Rafael Álvarez "El Brujo"

Ayer noche fui a ver la última representación teatral de Rafael Álvarez El Brujo, llamada Los misterios del Quijote: el Caballero de la Palabra. Me la habían recomendado fervientemente, calificándola con todo tipo de epítetos positivos y exultantes, y decidí hace un par de semanas comprar las entradas porque la temporada se termina el 7 de enero.

¡Craso error! Me sentí como un pulpo en un garaje (acompañada por yami, que creo se sentía también bastante pulpo): a todo el mundo parecía encantarle aquella sarta de sandeces que poco tenían que ver con el Quijote y mucho con la chabacanería más salsa rosa de la televisión actual. No consiguió provocarme más que alguna sonrisa circunstancial, mientras el público a mi alrededor, se carcajeaba a modo y aplaudía a rabiar y El Brujo se pavoneaba en el escenario como si acabara de descubrir el arte del chiste fácil.

La verdad: empezó mal. Una obra sobre el Quijote que comienza diciendo que el libro es una mierda, que es aburrido, que no hay quien lo lea, malo. Ya sólo el lenguaje utilizado hacía presagiar lo peor: el señor se regodeaba en la palabra malsonante, repitiendo cojones o coño como si de un crío de 6 años se tratara.

Las disgresiones políticas y mediáticas hubieran podido tener cierta gracia si hubieran tenido cierta profundidad, o, al menos hubieran estado algo elaboradas; al grito de ¿ustedes creen que Zapatero se ha leído el Quijote?, enlazó una serie de acusaciones (tanto a socialistas como a populares) que rallaban en lo soez: Zapatero tiene cara de sueño, necesita dormir, por eso dice a todo que sí; a Acebes debería quitarle el PP el bozal para que ladrara a gusto mientras se desfoga por el campo; o que es Esperanza Aguirre quien dice que Cervantes nació en Alcalá de Henares. Todo salpicado de alusiones a Marbella, a Paco el Pocero, al catalán, y a un sinfín de temas similares; sinceramente, para ver un buen monólogo de crítica política o social, prefiero ver Nuevos Cómicos o incluso a Buenafuente, que tienen un humor más fresco, más novedoso.

La conclusión es obvia: la obra es cara (25€), mala, aburrida; id a verla si os gusta el humor de series como Aída o Mis adorables vecinos. Si no, gastad el dinero en ir a ver otra cosa (por ejemplo, Pequeña Miss Sunshine). Yo salí del teatro bastante enfadada y con la sensación de haber sido estafada. Lo peor de todo: no hubo intermedio, y la tuve que ver entera.

Un horror.

26 diciembre, 2006

Little Miss Sunshine


El viernes pasado estuvimos viendo esta producción de bajísimo presupuesto, que es Little Miss Sunshine, en los cines Renoir Plaza de España, en inglés y subtitulada -cada vez me aficiono más a ver así el cine, y siempre me pasa que la mitad final de la película ya no soy consciente de cómo estoy entiendiendo los diálogos-. No son grandes salas estilo Kinépolis, pero tanto la calidad de la imagen y del sonido son más que aceptables; además, reconozcámoslo, si la película es buena, ¿qué más da que el sonido no sea el último sacado por las grandes compañías? Con que se vea y oiga bien, yo me doy por satisfecha.

En cualquier caso, y volviendo a la película, salí del cine con lágrimas en los ojos de lo que me reí en la última parte de la película, sobretodo. Little Miss Sunshine tiene la particularidad de ser una película divertidísima, pero con momentos emotivos muy bien llevados. Realmente, el argumento es bastante sucinto, a pesar de lo cual le sacan un partido increíble. En poco más de una hora y media, los personajes tienen cierto desarrollo; cabe destacar el del tío y el del hermano de Abiagil, la protagonista.

Esta última hace muy buen papel, con una mezcla de seriedad de adulta, marcada sobretodo por la relación con su abuelo, y de inocencia infantil que deja muy buen sabor de boca en una actriz tan joven.

En mi opinión, muy recomendable, de lo mejor que he visto últimamente en gran pantalla. Mi calificación: un 8 sobre 10 en Filmaffinity.

21 diciembre, 2006

Las carreteras más peligrosas del mundo

Leo en Diario del Viajero que en el blog Dark Roasted Blend han publicado una lista de las carreteras más peligrosas del mundo. Aunque, más que carreteras, son rutas en general, ya que también incluyen teleféricos de vértigo o rutas a pie imposibles... como muestra, algunas fotos ciertamente espeluznantes:






Para los que van a correr a ver si, por casualidad, está la M-30 ya se lo aviso: no, no está. Debe ser porque únicamente es temporal ;)

14 diciembre, 2006

Migraciones...

Acabo de migrar a la nueva versión de Blogger: es todavía una beta, y no sé muy bien en qué cambiará el blog... imagino que en la posibilidad de añadir etiquetas , pero no mucho más. Al menos, la página de creación de entradas no ha cambiado sustancialmente. Si veo que le descubro nuevas funcionalidades ya las iré contando :)

12 diciembre, 2006

De una ida y una vuelta

Casi un mes sin escribir por el blog: mis excusas, realmente ando un poco liada últimamente, y, además, las últimas dos semanas he estado de vacaciones y sin pizca de ganas de coger un ordenador, que bastante tengo normalmente.

En las vacaciones hemos estado en Roma, capital de Italia, atiborrándonos de pasta, pizza y helados, que hay que ver qué bien cocinan por esos lares ;) Estuvimos 6 días, y nos gustó mucho. Me resultaría complicado decir qué destacaría sobre los demás. Así de primeras me viene a la cabeza el Colisseo, en el que contratamos una visita guiada en castellano, gracias a la cual pudimos enterarnos de muchas cosas. Por ejemplo, que la zona de la arena era una plataforma de madera con unas 80 trampillas que conectaban con la parte inferior del Colisseo. Por estas trampillas aparecían los gladiadores o las bestias -dependiendo del espectáculo-, sin que el público, ni la gente que hubiera en ella supiera por dónde iban a aperecer; para hacer posible estas apariciones sorpresa, el Colisseo estaba dotado de unos 80 ascensores que eran movidos por 4 esclavos cada uno, y que posibilitaban el ascenso de los seres a la arena.

Realmente ha sido un viaje muy interesante, donde hemos pateado lo que no está escrito, y nos hemos visto Roma de cabo a rabo (bueno, la zona histórica, no la Roma posterior a los años 50). Para que os hagáis una idea de los frecuentes paseos por todos sitios, en zig-zag y a todas horas, estuvimos nada menos que 5 vece en 6 días en la Fontana de Trevi ;) Eso sí, sólo en dos ocasiones echamos monedas, que tampoco hay que exagerar.

En fin, a ver si me hago con las fotos, y pongo alguna, y contamos alguna que otra curiosidad del viaje.