Un día para terminar 2013. Un día para comenzar 2014.
Los que me conocéis ya sabéis que no puedo ser más
entusiasta de las efemérides. La principal, cómo no, es mi cumpleaños. Y esta
es la segunda, claro. Ya sé que no cambia nada, que el jueves volveré a ir a
trabajar como si fuera 7 de noviembre y no 2 de enero, pero los cambios de año (tanto
el mío vital como el del calendario) suponen para mí un punto de inflexión
mental. Un momento de pararse un poco y reflexionar, tanto sobre lo que ha sido
el año 2013 como lo que esperamos para 2014.
En el primer caso: 2013 ha sido, sin ninguna dudas, un año
de altibajos. Fundamentalmente emocionales. En febrero se terminó una de las
relaciones más complicadas que he tenido nunca, y empezó la recuperación. Y ha
habido algunos movimientos raros, decepciones, alegrías, que vienen de gente de
quien no lo esperarías, y que duelen y alegran. Lo normal, vaya, sólo que 2013
ha sido especialmente intenso en esta faceta de mi vida.
Pero si de algo me alegro es de que mi vida social se ha
expandido enormemente. Ya en 2012 era intensa, pero lo de 2013 ha sido
maravilloso. Y si algo he aprendido es que la gente va y viene, pero que, en el
fondo, sigue ahí. Que no hay peligro de pérdida si se habla con sinceridad. Que
algunos sois ahora mucho más cercanos y a otros os he perdido un poco la pista,
pero que los benditos smartphones nos ponen a todos a golpe de swype. No voy a
personalizar, porque sabéis quiénes sois y dónde estáis. Gracias por estar ahí,
de verdad. Sois mi familia en Madrid y sin vosotros me sentiría muy sola.
En 2013, además, ha nacido mi primera sobrina. El 14 de
abril, para hacernos la gracia a toda esta familia republicana que tiene. Ahora
está muy grande, a punto de echar a andar sin haber cumplido los 9 meses, y más
guapa que guapa. Orgullo de #AuntingMarta, claro. La veo poco, porque al final
vivir a más de 200km tiene esas cosas, pero sistercilla nos manda fotos a
diario :_)
Desde el punto de vista profesional, estoy viviendo el gran
reto que es trabajar en el caos. Mi TOC lo pasa mal, y hay veces que me
desespero horrores, pero está siendo una experiencia muy divertida, y de la que
están saliendo miles de anécdotas. Echo enormemente de menos a mis antiguos
compañeros de todos esos trabajos que he tenido, pero ya están integrados en la
parte social, y nos seguimos viendo, ¿qué más puedo pedir?
En resumidas cuentas, aunque duro, 2013 me ha dado mucho más
de lo que he perdido. Entre otras cosas, una tranquilidad como nunca antes he
tenido, y bastante claridad mental en ciertos temas otrora confusos. También un
poco más de cinismo, pero supongo que eso lo ponen, inevitablemente, los años. Los
33 se notan y no sólo en los kilos.
Y llega 2014. Diría que lo afronto con pocas expectativas,
pero sería totalmente falso. Entre otras cosas porque soy incapaz de no
proyectar, y mi cabeza nunca deja de estar activa y pensando en cuatro cosas a
la vez.
Así que os puedo decir que de 2014 espero que algunas historias
se consoliden. Que terminen de extinguirse algunas de ellas, y que se queden
ancladas definitivamente en el pasado. Pero, fundamentalmente, espero que las
historias nuevas, las bonitas, terminen de tomar forma y se queden en mi vida. Sin
más expectativas que ser felices, eso sí, que las historias siguen su curso y como
me gustaría hoy que se desarrollasen no tiene por qué ser la mejor opción con
el paso del tiempo. Pero que se queden conmigo, siendo felices.
También espero viajar más. Mucho más. A priori, ya tengo
apalabrados varios viajes: a Murcia, a Córdoba, a Granada, a Japón. Irán
saliendo más, estoy segura. Y si el dinero lo permite, me gustaría emprender un
par de aventuras. Veremos.
Por otro lado, en unos días empezamos de nuevo el reto
#28x5. Estar más cómoda con mi cuerpo es uno de los objetivos principales para
2014, y este tipo de juegos me ayuda a conseguirlo. Cambiar mi alimentación,
hacer más ejercicio; estar mejor, en definitiva. También leer más, escribir más
de transporte, y aprovechar mejor el tiempo. En este pack incluyo el tratarme
mejor a mí misma, y perdonarme los errores. Como decía una amiga, hablarme cuando
fallo como hablaría a un bebé: firme pero cariñosa. Que el fallo se corrija,
pero sin que sea un drama.
Y, finalmente, si algo espero de 2014 es seguir estando a
vuestro lado. Volver a cocinar para los amigos, que es una costumbre que estoy
perdiendo. Escaparme para comidas, cañas, copas cuando sea necesario. Al final,
el tan manido ser feliz.
Sólo eso.
Sed felices en 2014.
Luchad por serlo.
Y vividlo
conmigo.









