A lo mejor soy idiota y llevo confiando en un sistema que no merece mi confianza, en unos compatriotas totalmente irresponsables, y en un futuro mejor que nunca va a llegar.
Febrero de 2012, en España. Lo que está pasando en Valencia es propio de un país tercermundista, de un sistema que no entiende ni respeta la libertad, de una casta política y policial que ha perdido los escrúpulos. Los chavales del Lluis Vives están luchando por algo, que hoy por hoy, todos pensábamos que estaba bastante claro: tener calefacción en el Instituto. Y por eso, por sentarse a protestar, por hacer visible su enfado y su indignación, les están moliendo a porrazos. Les están deteniendo como si fueran terroristas. Son menores de edad y no les están dejando tener a su lado a sus tutores legales. ¿Nos hemos vuelto todos locos?
Lo peor es que hoy me he dado cuenta de que la mayor parte de la gente prefiere no pensar. Prefiere que se lo den todo masticado desde los medios de comunicación, y que, por favor, el fútbol y los toros vuelvan a TVE. Qué poca vergüenza los concursantes de "Quién quiere casarse con mi hijo", pero qué buenos están y "al final me quedé dormida en el sofá viéndolo". Conversaciones de oficina que me han llevado a soltar una soflama que hoy suena revolucionaria y que hace unas decadas hubiera sonado de lo más light. Les he tenido que explicar por qué no es de recibo que por una baja de más de 9 días te puedan echar a la calle. Les he tenido que explicar que con esta reforma laboral, se va a despedir sin apenas indemnización a gente de más de 50 años y se va a contratar jóvenes con contratos precarios. Que sólo quien tenga cierta cualificación va a mantener el trabajo. Que los trabajores de poca o nula cualificación van a ir a la calle por dos duros. Y que el dejar que una ETT, una empresa parásito, funcione como el INEM es un retroceso brutal en el estado laboral.
La gota que ha colmado el vaso ha sido cuando he comentado: "Vaya, estoy viendo que si hay una huelga general, sólo iremos Belén y yo". Y una compañera, alucinad, me ha respondido: "Pues depende, si la huelga es en festivo sí que iré, si no, pues no, por que aquí está mal visto".
Y esa es la España que tenemos. De gente que hace huelga "si cae en festivo". Al menos, viendo a los chavales del Lluis Vives, tengo una pequeña esperanza de que la siguiente generación no sea tan gilipollas como parece que ha salido la nuestra.