30 diciembre, 2013

Sed felices



Un día para terminar 2013. Un día para comenzar 2014.

Los que me conocéis ya sabéis que no puedo ser más entusiasta de las efemérides. La principal, cómo no, es mi cumpleaños. Y esta es la segunda, claro. Ya sé que no cambia nada, que el jueves volveré a ir a trabajar como si fuera 7 de noviembre y no 2 de enero, pero los cambios de año (tanto el mío vital como el del calendario) suponen para mí un punto de inflexión mental. Un momento de pararse un poco y reflexionar, tanto sobre lo que ha sido el año 2013 como lo que esperamos para 2014.

En el primer caso: 2013 ha sido, sin ninguna dudas, un año de altibajos. Fundamentalmente emocionales. En febrero se terminó una de las relaciones más complicadas que he tenido nunca, y empezó la recuperación. Y ha habido algunos movimientos raros, decepciones, alegrías, que vienen de gente de quien no lo esperarías, y que duelen y alegran. Lo normal, vaya, sólo que 2013 ha sido especialmente intenso en esta faceta de mi vida.

Pero si de algo me alegro es de que mi vida social se ha expandido enormemente. Ya en 2012 era intensa, pero lo de 2013 ha sido maravilloso. Y si algo he aprendido es que la gente va y viene, pero que, en el fondo, sigue ahí. Que no hay peligro de pérdida si se habla con sinceridad. Que algunos sois ahora mucho más cercanos y a otros os he perdido un poco la pista, pero que los benditos smartphones nos ponen a todos a golpe de swype. No voy a personalizar, porque sabéis quiénes sois y dónde estáis. Gracias por estar ahí, de verdad. Sois mi familia en Madrid y sin vosotros me sentiría muy sola.

En 2013, además, ha nacido mi primera sobrina. El 14 de abril, para hacernos la gracia a toda esta familia republicana que tiene. Ahora está muy grande, a punto de echar a andar sin haber cumplido los 9 meses, y más guapa que guapa. Orgullo de #AuntingMarta, claro. La veo poco, porque al final vivir a más de 200km tiene esas cosas, pero sistercilla nos manda fotos a diario :_)

Desde el punto de vista profesional, estoy viviendo el gran reto que es trabajar en el caos. Mi TOC lo pasa mal, y hay veces que me desespero horrores, pero está siendo una experiencia muy divertida, y de la que están saliendo miles de anécdotas. Echo enormemente de menos a mis antiguos compañeros de todos esos trabajos que he tenido, pero ya están integrados en la parte social, y nos seguimos viendo, ¿qué más puedo pedir?

En resumidas cuentas, aunque duro, 2013 me ha dado mucho más de lo que he perdido. Entre otras cosas, una tranquilidad como nunca antes he tenido, y bastante claridad mental en ciertos temas otrora confusos. También un poco más de cinismo, pero supongo que eso lo ponen, inevitablemente, los años. Los 33 se notan y no sólo en los kilos.

Y llega 2014. Diría que lo afronto con pocas expectativas, pero sería totalmente falso. Entre otras cosas porque soy incapaz de no proyectar, y mi cabeza nunca deja de estar activa y pensando en cuatro cosas a la vez.

Así que os puedo decir que de 2014 espero que algunas historias se consoliden. Que terminen de extinguirse algunas de ellas, y que se queden ancladas definitivamente en el pasado. Pero, fundamentalmente, espero que las historias nuevas, las bonitas, terminen de tomar forma y se queden en mi vida. Sin más expectativas que ser felices, eso sí, que las historias siguen su curso y como me gustaría hoy que se desarrollasen no tiene por qué ser la mejor opción con el paso del tiempo. Pero que se queden conmigo, siendo felices.

También espero viajar más. Mucho más. A priori, ya tengo apalabrados varios viajes: a Murcia, a Córdoba, a Granada, a Japón. Irán saliendo más, estoy segura. Y si el dinero lo permite, me gustaría emprender un par de aventuras. Veremos.

Por otro lado, en unos días empezamos de nuevo el reto #28x5. Estar más cómoda con mi cuerpo es uno de los objetivos principales para 2014, y este tipo de juegos me ayuda a conseguirlo. Cambiar mi alimentación, hacer más ejercicio; estar mejor, en definitiva. También leer más, escribir más de transporte, y aprovechar mejor el tiempo. En este pack incluyo el tratarme mejor a mí misma, y perdonarme los errores. Como decía una amiga, hablarme cuando fallo como hablaría a un bebé: firme pero cariñosa. Que el fallo se corrija, pero sin que sea un drama.

Y, finalmente, si algo espero de 2014 es seguir estando a vuestro lado. Volver a cocinar para los amigos, que es una costumbre que estoy perdiendo. Escaparme para comidas, cañas, copas cuando sea necesario. Al final, el tan manido ser feliz.

Sólo eso. 

Sed felices en 2014

Luchad por serlo. 

Y vividlo conmigo.

17 diciembre, 2013

El reto 28x5: conclusiones

Lo prometido es deuda: vengo a contaros los resultados del reto #28x5.

Un éxito.

En estos 28 días he cumplido con bastante regularidad los cinco objetivos que me impuse, llegando a ganar el 91.43% de los puntos. Mi tabla de resultados:

S1 S2 S3 S4 T T [%]
Alimentación 14 14 13 13 54 96,43%
Líquido 13 13 14 9 49 87,50%
Ejercicio 14 14 14 14 56   100,00%
Rutina 14 14 12 12 52 92,86%
Placer 14 12 7 12 45 80,36%
Total 69 67 60 60 256 91,43%

Una pequeña aclaración, eso sí: esta última semana he estado de vacaciones y modifiqué ligeramente mi objetivo de cambio de rutina. En vez de salir sólo 3 veces a la semana, lo cambié a llegar antes de las 12 los días entre diario y antes de las 3 el fin de semana, además de modificar la prohibición del alcohol a sólo vino o cerveza de domingo a jueves.

Tengo sólo dos 0 en todos estos días: este domingo apenas bebí agua, y no creo que llegase al litro; y el viernes pasado no llegué antes de las 3 a casa, ni mucho menos. La semana que más puntué fue la primera, supongo que porque era la que estaba más motivada.

Conclusiones positivas:
  • Me ha servido para coger rutinas verdaderamente importantes. Fundamentalmente dos:
    • No pico entre horas. Nada. Quien me conozca un poco sabe lo complicado que es eso. Los puntos que he perdido en el objetivo de alimentación han sido por no hacer 5 comidas al día, en fin de semana y porque me he levantado tarde. Pero no he perdido ningún punto por picar entre horas. Perdonad que lo repita, pero ninguno. Esto ha supuesto que pareciera un cierto tipo de gremlin en ocasiones: “no, no puedo comer nada hasta las 9 porque sería picar entre horas y pierdo puntos”.
    • Voy al gimnasio. Mucho (100% de los puntos). De hecho, tengo que controlar un poco este tema, porque se me va de las manos. Ayer, ya sin reto, fui a una masterclass de spinning por la mañana (1h 15min) y a una masterclass de aerobic por la tarde (1h 30min). Y esta mañana no he ido a body fit porque tenía que hacer cosas en casa, pero ya estoy esperando a ir mañana, el jueves y el viernes por la tarde. En serio, increíble.
  • He perdido volumen. Una talla de pantalones, vaya: vuelvo a usar mis vaqueros de la 38 y los de la 40 que me compré por mi cumpleaños tengo que llevarlos con cinturón. No he perdido peso porque estoy cogiendo músculo, así que sigo en 71kg. Ni tan mal.
  • Tengo la piel distinta. No sólo tengo bastante menos celulitis, es que está infinitamente más hidratada. A mí me salen grietas en las piernas por el frío; en estas semanas tengo la piel estupenda sin usar cremas (puaj). Se lo agradeceré al objetivo de líquidos, claro.
  • Me siento mejor en general. Mantener una alimentación controlada y hacer ejercicio hacen que me levante con más ánimo, incluso a las 6.30 de la mañana. Y los días que no voy al gimnasio lo noto.

Conclusiones negativas (o menos positivas):
  • Yo y mis obsesiones. La idea de “¡los puntos!” la he tenido permanentemente en la cabeza: no podía perder puntos. Hay veces que ha llegado a ser un poco extrema, y a muchos os he dado el coñazo con los objetivos. Mis disculpas. Cuando me pongo, soy monotemática. Pero mi TOC funciona así, qué se le va a hacer ;)
  • El objetivo de placer. Es en el que menos he puntuado y creo que habría que redefinirlo. Se supone que es un objetivo de premio, y que debería contrastar con los otros cuatro, pero no ha sido así. Al final de la semana se convertía en una obligación (no he leído nada, no he escrito de transporte), cuando tendría que ser al contrario. En mi opinión, habría que redefinirlo, pero no sé muy bien cómo: los objetivos no predefinidos son difíciles de cuantificar, y se pueden terminar convirtiendo en “puntos gratis”. Habrá que pensarlo.

Y poco más. Volvemos después de navidades, con nuevos objetivos pero el mismo formato. Yo ya estoy pensando en cuáles serán los de alimentación y rutina, porque los otros dos los voy a mantener más o menos igual, y tengo que pensar en el de placer.

Ya os contaré después de reyes. Feliz año nuevo :)