Después de una semana de locura, de urgencias en el trabajo, de terminar el equipaje y consolar a los gatos, por fin estábamos llegando a la Estación Sur. La alforjas, los sacos, los cascos seguían en la taquilla donde los dejamos anoche (¡menos mal!). Las bicis las traía Adri desde Cerro Negro. Sólo quedaba comer un bocata en la cafetería (ay, ese anillo, Avanza people) y montar las bicis en el bus.
Primera impresión: a los conductores no les gusta que las bicis vayan en su coche. "¿Pero estáis seguros de que vais en el coche 10?". Que sí, hombre, que algo sabemos de cómo funciona esto, no hace falta que nos pregunte veinte veces. Y a desmontar las bicis y meterlas en bolsas en el mejor ambiente posible: entre dos buses de ALSA con los motores encendidos. Creo que no vamos a pasar más calor en lo que queda de viaje.
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| No se puede decir que fueran bien embaladas ;) |
Segunda impresión: las bicis caben mal y lo de empaquetarlas es una manera de echarte para atrás cuando planificas el viaje. Nosotros, que íbamos tan preparados con nuestro pack de 10 bolsas de basura Bosque Verde, hemos terminado metiendo las bicis sin proteger por indicación del conductor: "Si las metéis en bolsas ocupan mucho". Ni que fueran hinchables. Claro que el billete de las bicis ha costado más que el nuestro (10€ vs 9€) así que lo suyo es que les hubieran dado plaza, digo yo.
El viaje, un rollo. El autobús bastante nuevo, eso sí, pero 5 horas de bus aburren a las ovejas. La WiFi no me funcionaba a mí pero sí a Adri... Deben saber que vengo de la competencia.
En un alarde de originalidad, la reserva la tenemos en el Hotel Madrid. Conste que en booking el hotel era Bierzo Madrid, pero el cartel de la entrada lo deja claro. Como habíamos avisado que veníamos con bicis, nos tenían preparado un sitio para dejarlas: el salón de bodas del hotel. Así que ahí están, haciendo de pareja feliz en el lugar central de la mesa en U.
Tras descansar unos 5 minutos, a lo sumo, nos hemos ido a dar una vuelta por Ponferrada y a cenar, que sólo teníamos en el estómago unos pocos pelotazos desde el bocadillo de la Sur.
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| ¡Parrillada templaria! Con vino de uva godello :) |
El caso, que hemos cenado estupendamente y tempranito al hotel. Mañana, a las 8, nos espera el desayuno en el Salón Madrid del Hotel Madrid, porque la originalidad tampoco es el fuerte de esta gente. Y, bueno, también nos esperan 40km de bici, que no es poco.
Eso sí, la nota de color la ha puesto el Ampelman (el señor del semáforo) de Ponferrada: cuando están en verde, bailan breakdance. Hemos estado a punto de intentarlo pero era tarde, había gente y no sabemos bailar. La próxima vez, venimos entrenados ;)



