Sorprendentemente, en Ryanair han sido mucho menos coñazo que habitualmente. No nos han hecho medir las maletas, y apenas han mirado los DNIs. Estarán flojos o no les pagarán o, sencillamente, que eran las 5.30 de la mañana. Ayer yo compré tapones para los oídos, así que conforme me he sentado en el asiento me los he puesto y, casi, casi, me he despertado en Bruselas. Vamos, que me enteré un poco de cuándo despegamos, pero poco más. Alex ni siquiera ha necesitado tapones.
Primera vez en el aeropuerto de Charleroi, pequeñito y cómodo: ni fingers ni autobuses, te bajas del avión y como una estación de bus, directo a la terminal. Y allí a por el coche. Sorpresa del día: no tienen ningún Corsa, el coche que habíamos alquilado. La de Europcar, con cara compungida, le pregunta a Alex que si puede conducir un coche automático. Respuesta afirmativa. Y es diésel, en vez de gasolina. Pues no nos vamos a quejar. Así que nuestro Opel Corsa se ha convertido en un Hyundai I3 ranchera que pasa de 0 a 100 en diez segundos, y donde nos sobra sitio por todos lados. Yo aún no lo he conducido, pero mañana me pongo. Y que conste que no lo he conducido porque tenía que hacer de copiloto por Bélgica, que allí no llevábamos GPS y la capacidad de perderse de Alex es proverbial...
De cabeza a Lieja, con parada en un área de servicio donde no hemos conseguido entendernos con el camarero, pero nos hemos hecho con un capuccino cada uno y un bollo. Teniendo en cuenta que él no hablaba otra cosa que no fuera francés y que nosotros ni papa, bastante que hemos conseguido desayunar.
Lieja la recordaba fea, no sé por qué. Estuve hace años, con mis padres, creo que en el verano que vinimos a Aachen (año 2000), y no me debió convencer mucho. Pero me ha sorprendido una ciudad bonita, aunque de este color grisáceo que tiene toda Bélgica. A la oficina de turismo, y a dar el paseo preceptivo. Nos encontramos con una calle - escalera gigante (360 escalones) que el folleto define como una obra de ingeniería (ejem) (a ver el puente de Milo les mandaba yo). Y me dice Alex que echemos una carrera para arriba, que me deja un tramo de ventaja. "Ajá... no. Pero tú sube corriendo si quieres". La subida ha merecido la pena, eso sí, pero pobre de la gente que vive en esos portales.
Por lo demás, un paseo agradable, con la lluvia respetándonos. Hemos comido en un parque enfrente de la catedral, una ensalada comprada en un Carrefour, al más puro estilo centroeuropeo. Eso sí, al ir a tomar un café hemos conseguido resistir la tentación del gofre y/o crepe que servían en la cafetería. Pero ha sido difícil. Habrá que volver a Lieja a comerse uno, en algún otro momento.
Visita a la catedral, a ver vidrieras random (de un asiático que había expuesto unas mientras las originales estaban siendo restauradas), vidrieras con los pasajes bíblicos habituales (Lázaro, los mercaderes en el templo, la santa cena) y cuadros. Sitiéndolo mucho, yo desde que leo al Hematocrítico, ya no veo del mismo modo las pinturas. Es imposible. Pero nos hemos echado unas risas, desde el respeto. Ya. Hemos obviado la pila bautismal que el señor de turismo ha definido como "una de las siete maravillas de Bélgica, 2€ cada uno" pero donde aparentemente no ha sido bautizado nadie famoso. Una pila bautismal muy fail.
Teníamos que llegar a Aachen, que era donde pensábamos pasar la primera noche. Lieja está a 40km, no es que tuviéramos una gran ruta, pero no teníamos alojamiento y preferíamos llegar temprano. Hemos puesto el GPS, con la confianza de que no fuera demasiado estricto con los límites estatales de Alemania, y nos hemos perdido solo un poco. Y es que la única indicación de autovía era Luxemburgo, y no, no teníamos dinero que blanquear. Así que hemos hecho un rato de ruta paisajística, primero por polígonos industriales SIN putas, y luego por campiña belga, hasta que el GPS ha decidido que estábamos lo suficiente cerca de Alemania para darnos indicaciones verbales, pero sin mapas. Un caprichoso, CoPilot.
Vamos a buscar hotel. Entre 40-60€ la noche, con el coche nos daba un poco igual que estuviera más o menos lejos del centro. Primer ibis: 99€ la noche, sin desayuno. Nein, danke. Segundo Mercure: 79€ la noche, sin desayuno, habitación de fumadores. Nein, nein, danke. Al tercero, la vencida: ibis budget por 49€ la noche, más 12 si queríamos desayuno. Y aquí estamos, en un ibis en un polígono industrial a 3 minutos del centro en coche, y con un desayuno a base de Brötchen prometido para mañana.
Nos hemos ido a dar una vuelta por Aachen. Lo habitual: Rathaus (ayuntamiento), Dom (catedral), Elissenbrunnen (el manantial sulfuroso), Pontstrasse. Hacía 7 años que no estaba en Aachen, y más de 10 desde la última vez que dormí aquí. Y sigue como siempre. Algún bar de menos, algún bar más, pero la Mayersche en su sitio, y las printen igual de ricas que siempre. Porque claro, había que comer Aachener printen. La bolsa pequeña (200gr) nos ha dado más calorías que todo lo comido a lo largo del día. Pero qué ricas están, de verdad. Una idea de negocio: vender printen en Madrid. Nos forrábamos.
Paseíto por Aachen, un poco de lluvia (anecdótica), y a tomar un refresco al Kaktus y cenar a Pont Pascha. Si mañana me tomó un café en la Molkerai y un helado en la San Remo, me habré vuelto a pasar todas la pruebas gastronómicas de Aachen. Falta, eso sí, ir a bailar a la B9, y a darse un baño a las termas, pero todo se andará: vamos a pasar una noche más aquí y nos hemos traído el bañador.
Así que todo muy bien. Temperatura por debajo de las condiciones normales, pero llevable. Mañana a ver Aachen, ruta guiada por la catedral incluida (en inglés, sólo a las 14), y a quedar con un amigo de mis tiempos mozos a echar un café.
Y ahora, aunque son sólo las diez de la noche, a dormir, que llevamos mucho tute encima. De hecho, Alex ya se ha dormido y creo que yo no voy a poder enviar esto hasta que no se despierte mañana: él ha sido incapaz de que su linux se conecte a la wifi, así que menos voy a poder yo.
Esta noche (si ya es domingo) o mañana, más.
- Hemos comido en: la plaza de la catedral de Lieja, una ensalada.
- Hemos cenado en: Pont Pascha, Aachen.
- Hemos dormido en: Ibis Budget Aachen Nord.
