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12 enero, 2007

Consejería de Economía y de Anquilosamiento Tecnológico

En mi pugna, todavía viva, con la Casa del Libro, he decidido poner una hoja de reclamaciones. Cuando le pedí a la teleoperadora que me informara de cómo tenía que tramitar dicha reclamación, pensando que me la mandarían por email y la tendría que devolver por fax, me informó de que ella no sabía nada. Indignada por la falta de uno de los derechos en principio básicos de todo consumidor, intenté mover Roma con Santiago para que alguien me informara de cómo hacerlo. Llamé al Ayuntamiento de Leganés, donde está situada la oficina de casadellibro.com. Pillé a todos los funcionarios de la oficina de Consumo desayunando, porque nadie me cogía el teléfono.

Siguiente paso: llamar al 012, teléfono de información al ciudadano de la Comunidad de Madrid; teléfono que, además, funciona asombrosamente bien. Cada vez que he llamado, me han resuelto el problema, dándome el teléfono indicado, normalmente. Me informan de que las empresas que venden por inet no tienen obligación de tener a disposición del cliente una hoja de reclamaciones, que tengo que llamar a la Dirección General de Comercio para que me informen del procedimiento adecuado. Me proporcionan un teléfono, al que estuve llamando ayer infructuosamente, en numerosas ocasiones. Frustrada con el funcionario en general, y con la Casa del Libro en general, y teniendo en cuenta que estos últimos habían quedado en llamar a MRW a ver qué les tenía que retornar, y volver a llamarme a mí para informarme, decidí dejar pasar el día.

Esta mañana lo primero que hago es llamar al banco, donde, lamentablemente, me informan de que no pueden devolver el pago al estar hecho con tarjeta, y no cobrado como recibo. Lo único que pueden hacer es que les presente un escrito pidiéndoles que reclamen ellos ese dinero a Casa del Libro. En fin, sigo llamando a Casa del Libro, donde comunican infaliblemente. Y vuelvo a llamar al 012, a ver qué me cuentan, el teléfono que me dieron debía estar mal; efectivamente, el último 2 es un 8, estupendo.

Intento consolarme pensando que, al menos, les voy a poner la reclamación de una vez por todas. Llamo a la Dirección General de Comercio y me pasan con la persona correspondiente. Le explico al señor el problema y me dice que presente un escrito, bien presencialmente, bien por carta, contando el problema y adjuntando la documentación que considere pertinente para ilustrar el caso. Añade que si faltase algún papel, me lo notificarían por carta. Le pregunto que si pongo mi teléfono, harían el favor de notificármelo de este modo y me dice: "bueno, puede ser, pero normalmente esto se hace por carta, ¿eh?". Resignada ya a un vuelva usted mañana mucho más sutil que en el siglo XIX pero igual de efectivo, le pido la dirección postal y me dice: Consejería de Economía e Innovación Tecnológica... "¡Alto, alto, alto", pienso, ¿esto es innovación tecnológica? ¿Mandar un escrito por carta? ¿Ni siquiera me permiten enviar un fax?. Así que escribiré la dichosa instancia, la mandaré por carta y esperaré respuesta. Pero deberían cambiarle el nombre a la consejería... no sé cómo lo harán en temas económicos, pero de tecnología ni puta idea, eso está claro.

PS: En otro orden de cosas, en Casa del Libro parece que ya se han enterado de qué tengo que devolverles a los de MRW: como yo suponía, el tomo II de Tormenta de Espadas. Han quedado en llamar a MRW y que ellos me llamen a mí para concertar una cita. Veremos cuándo llega.