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20 febrero, 2006

Este pozo es mío...

...o la inexistencia de cultura sobre lo que es realmente el Dominio Público Hidráulico.

La Ley de Aguas, cuya redacción definitiva fue aprobada por el Real Decreto Legislativo 1/2001, de 2 de agosto, especifica claramente en su Artículo 2 qué se entiendo por Dominio Público Hidráulico:

Constituyen el dominio público hidráulico del Estado, con las salvedades expresamente establecidas en esta Ley:

a) Las aguas continentales, tanto las superficiales como las subterráneas renovables con independencia del tiempo de renovación.

b) Los cauces de corrientes naturales, continuas o discontinuas.

c) Los lechos de los lagos y lagunas y los de los embalses superficiales en cauces públicos.

d) Los acuíferos subterráneos, a los efectos de los actos de disposición o de afección de los recursos hidráulicos.

e) Las aguas procedentes de la desalación de agua de mar una vez que, fuera de la planta de producción, se incorporen a cualquiera de los elementos señalados en los apartados anteriores.


Queda muy claro que los acuíferos subterráneos forman parte también del Dominio Público. Es decir, para su explotación se debe contar con una autorización de la Administración competente, encabezada por la Consejería de Medio Ambiente, y secundada por la Confederación Hidrográfica de la cuenca a la que pertenezca dicho acuífero.

Los pozos han sido tradicionalmente una manera de autoabastecimiento desde mucho antes de que se extendieran (puesto que están inventadas desde hace ya más de veinte siglos) las redes de abastecimiento. Lo que era una opción muy buena de garantizar que estaba cubierta una de las necesidades básicas de la población, se ha convertido con el paso de los años en una manera de eludir el pago por la utilización de este agua de Dominio Público.

Muchas veces he oído la expresión: "¿Porqué voy a tener que pagar por mis pozos si están en mis terrenos?". Muy fácil: por la misma razón por la que se tendría que pagar si el terreno pasara junto a un río y se quisiera poner una bomba de extracción. Porque los pozos no tienen agua por ciencia infusa, sino porque perforan un acuífero.

La noticia que me ha llevado a hacer esta reflexión ha sido la siguiente: La sequía y los pozos ilegales agostan las Tablas de Daimiel. Según el artículo, actualmente existen unos 70.000 pozos que perforan el acuífero 23, que es el que abastece de agua a Las Tablas.

La cuestión de los pozos es compleja y de difícil solución, pero debería empezarse por concienciar a los agricultores de que, por una parte, esa construcción de pozos es ilegal sin tener el permiso correspondiente; y por otra, de que La Mancha, tierra seca por antonomasia, no es lugar donde cultivar cereales o maiz, que deben ser regados; a esto se le añade la poca eficacia del riego en zonas como La Mancha, con un porcentaje muy alto de evapotranspiración debida a las altas temperaturas.

Lo que no dice la noticia que recoge El País, y que yo no tengo manera de demostrar, es que el Acuífero 23, además de estar sobreexplotado (declarado así por la Confederación Hidrográfica del Guadiana en el año 1994) está roto.

Una somera explicación de cómo funciona un acuífero (para los que no lo sepan, vaya): se puede visualizar el acuífero tipo como un sandwich donde las rebanadas de pan de molde harían el papel de roca impermeable y donde el jamón de york (o lo que queráis poner) sería una roca permeable y que puede acumular agua (el ejemplo claro es la piedra caliza). Esta roca permeable recibe agua por medio de corrientes subterráneas, que funcionan de manera similar a los ríos, pero circulando por el subsuelo. [También en estas corrientes está el origen de las cuevas de estalactitas y estalagmitas que tanto asombro producen al ser humano.] Este acuífero básico puede transformarse de varias maneras, y una de ellas es cómo funciona las tablas de Daimiel: el acuífero está ondulado y hay zonas, las superiores, donde debido a la erosión ya no existe trozo de pan y en la superficie está ya el agua. Esto implica que un acuífero puede funcionar perfectamente sin la capa impermeable superior, pero resulta obvio que en ningún caso puedo hacerlo sin la inferior, puesto que el agua o se filtraría hacia el subsuelo alcanzando profundidades que serían inalcanzables con los medios actuales o discurriría hasta otro acuífero uniéndose a otra corriente subterránea.

La presunta rotura del Acuífero 23 (que es muy difícil de comprobar) se produce por la perforación incontrolada de pozos hasta distancias superiores de la última capa de piedra permeable, por lo que la perforación llega hasta la capa impermeable inferior, produciendo una rotura irreparable. Y, por descontado, esta perforación, lejos de obtener más agua, lo único que consigue es su pérdida más rápida.

Realmente es una pena lo que está ocurriendo en Las Tablas de Daimiel. Realmente es una pena que no se trasvase el agua necesaria desde el Tajo, como ha solicitado la Confederación, y ese agua esté yendo, poco a poco, a regar campos de golf en Alicante y Murcia. Lamentablemente, parece ser que la sociedad no se da cuenta de que la desecación de Las Tablas es un proceso irreversible como no se actúe en un periodo corto de tiempo, y cuya pérdida será comparable a la destrucción de cualquier gran monumento erigido por el hombre.

06 junio, 2005

El estado de las autonomías (o como hacerlo mal recurrentemente)

Asumo que las transferidas competencias han traído mejoras sustanciales a la población; lo asumo porque no tengo manera de evaluar que no haya sido así, ni me considero en ningún caso portadora del sentir de la mayoría. Puedo afirmar, sin ningún género de duda, que a mí me ha traído más quebraderos de cabeza que otra cosa: una ley del suelo común para todo el reino, una ley de suelo específica para cada comunidad; una ley de protección ambiental estatal, diecisiete leyes de protección ambiental autonómicas. Para más inri, sólo encuentro la Lei de ordenación urbanística e protección do medio rural de Galicia en gallego... En fin, una larga serie de leyes duplicadas que entorpecen en gran medida la fluidez de los trabajos, y que en definitiva, sólo son los mismos perros con distintos collares... pero eso sí, lo importante para la Administración de turno es el collar. Y, por cierto, no me olvido que por encima de estas leyes, está la legislación comunitaria, por eso de que pertenecemos a Europa. Por tanto, tenemos ya tres niveles distintos de legislación. Pondré un ejemplo... en cuanto a aguas residuales urbanas:
  • DIRECTIVA 91/271/CEE del Consejo, de 21 de mayo, sobre tratamiento de aguas residuales urbanas.
  • REAL DECRETO-LEY 11/1995, de 28 de diciembre, por el que se establecen las normas aplicables al tratamiento de aguas residuales urbanas (BOE 30 de diciembre de 1995).
  • LEY 17/1984, de 20 de diciembre, sobre régimen del abastecimiento y saneamiento de aguas en la Comunidad de Madrid.

Mención especial merece las fechas de las distintas legislaciones, como para poder cumplirlas todas de golpe.

Aunque parezca mentira, este post no iba sobre niveles de legislación, pero es que una se emociona muy fácilmente y se le va la mano con los preliminares (ejem).

Este post iba sobre oposiciones. Más concretamente, sobre oposiciones de magisterio, que están al caer, puesto que faltan, escasamente, 15 días. Cuando las competencias no estaban transferidas el examen era único para toda España. Lo cual implicaba que siendo de Burgos podías acabar dando clase en Huelva, circunstancia que no tendría, en principio, nada de malo. Actualmente, competencias transferidas mediante, los exámenes de oposición de magisterio son propios de cada autonomía. Obviando la cuestión de la multiplicidad de exámenes y de formas de evaluación, nos encontramos con que una persona (mi hermana, en este caso) debe apuntarse a más de un examen si quiere aumentar sus posibilidades. Debe pagar las tasas de más de un examen para tentar con más gracia a la suerte. Las tasas se pagan al inscribirse, en enero o febrero. Las tasas se pagan cuando la fecha del examen está sin anunciar. Llega el mes de junio y salen las fechas: 23 de junio, tanto en la Comunidad de Madrid como en la de Castilla-La Mancha. Mismo día, mismo examen, imposible presentarse a los dos.

La coincidencia de fechas no puede ser casual. Lo cual me lleva a reflexionar para intentar buscar una razón lógica y medianamente pragmática sobre las razones que pueden llevar a esta casualidad. La línea de pensamiento que sigo es la siguiente:
  1. ¿Cuál es el objetivo primero de un examen-oposición? A mí entender, la única manera de justificar este procedimiento es la búsqueda del mejor candidato para ocupar un puesto, en este caso, una plaza de maestro en educación infantil en un colegio público. Ojo, no voy a entrar en el análisis del procedimiento, porque no lo veo relevante para lo tratado.
  2. ¿Cómo puede conseguirse este objetivo? Según la normativa vigente, sometiendo a un examen común a los candidatos a ocupar dicha plaza, y poder evaluar de esta manera la aptitud para el trabajo en cuestión.
  3. ¿Y dónde se encuentra ese, digamos, candidato óptimo? No es posible saberlo a priori. Pero por lo que opinan los consejeros de educación de Madrid y Castilla-La Mancha (al menos), se encuentra en su comunidad autónoma. Y por tanto, lo mejor es poner el máximo número de trabas posible a los hipotéticos candidatos de otras comunidades, porque si ya sabemos que el mejor es el nuestro, ¿para qué vamos a corregir más exámenes?

(Nótese el evidente tono de sarcasmo bilioso que desprende el punto número 3.)

Como de costumbre en este país, los que se llevan la palma a la hora de destilar inteligencia son las comunidades con un idioma propio. No sé si es porque tener una segunda lengua da más capacidad de discernimiento, o simplemente que son un poco más hábiles o más generosos con sus ciudadanos, pero está claro que el País Vasco, Cataluña, Valencia y Baleares (no sé si Galicia y Navarra también, sorry) favorecen manifiestamente a sus jóvenes. Explicación: las oposiciones de magisterio, al contrario que cualquier otra, tienen una cadencia regular; cada año en verano se celebran las oposiciones de educación infantil y primaria o las de secundaria. Es decir, que las de infantil y primaria se celebran cada dos años... en 2005, en 2007, etc. Por tanto, aquí mi hermana (protagonista en la penumbra de este post, claro) puede presentarse cada dos años a una oposición, y en un único punto de la geografía española. ¿Y qué pasa con el País Vasco, Cataluña, Valencia y Baleares? Pues que también tienen las oposiciones de infantil y primaria cada dos años, pero, casualmente no coincidentes con las demás... es decir, son en 2006, en 2008, etc.

Esto implica algo en mi opinión totalmente intolerable en cuestión de igualdad de oportunidades: los hipotéticos candidatos de estas comunidades autónomas pueden presentarse sin ningún problema de fechas a los exámenes de, por ejemplo, la Comunidad de Madrid, mediando un año incluso entre los exámenes de su comunidad de procedencia y los de las otras comunidades a las que puede optar, sin que un candidato del resto del país, como mi hermana, pueda presentarse a los suyos. La explicación es sencilla: exigen saber las dos lenguas oficiales, cosa que me parecería estupenda si no fuera porque supone un agravio comparativo tal y como está la normativa vigente. Lo cual me lleva a plantearme qué hemos hecho mal en las comunidades con una sola lengua oficial para que ocurran este tipo de cosas.

¿Se deberían dar puntos por regionalidad para intentar eliminar este agravio comparativo? ¿Y eso no nos haría retroceder aún más en la eliminación de fronteras que se propone en esta nueva Europa? ¿Cuál sería la solución? Mi opinión es que, en primer lugar, se debería dar la oportunidad de que una persona se pudiera presentar a varios exámenes en el mismo año, procurando que no coincidieran en fechas. En segundo lugar, las comunidades deberían ponerse de acuerdo para que hubiera oposiciones a todas las especialidades y a todos los ciclos todos los años. Es decir, que si este año se celebran en Madrid y Andalucía (por ejemplo), el año que viene se celebrasen en Castilla-La Mancha, Extremadura y Castilla y León. Que todos los años los hipotéticos candidatos tuviesen, al menos, una oportunidad, y no que la tengan, como ocurre actualmente, sólo los nacidos en comunidades con dos lenguas oficiales.

La solución pasaría también por dejar de mirarnos tanto el ombligo en este país, y pensar que lo nuestro es siempre lo mejor. Me acuerdo de una canción de Sabina que dice "...y es que hay que viajar, antes de opinar, ¿o todos los vascos van con metralleta? Pues no, mire usted. ¿O están todos locos por ser de la ETA? Mire usted, tampoco..."

En cualquier caso, suerte a mi hermanica, que ha estudiado mucho y se lo merece... y si no, a estudiar el segundo año de Psicopedagogía y a irse otra vez de erasmus, que eso siempre viene bien... que ya llegará 2007 para que haya nuevas oposiciones hispanoparlantes...