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10 febrero, 2007

En la sociedad de la desinformación

Este jueves pasado realizamso la primera visita al nuevo Centro de Salud que nos han designado al habernos mudado hace sólo unos meses. En su momento, en agosto, cuando nos dimos de alta, solicitamos que enviaran nuestra historia clínica desde el anterior centro de salud, aunque la de Luiyo estuviera casi vacía. A mí me interesaba especialmente por un tratamiento de hierro al que me sometí entre julio y noviembre del año pasado. Mi médico anterior me iba haciendo análisis de sangre cada cierto tiempo para comprobar mi evolución; el último fue en agosto, cuando me ordenó que siguiera con el tratamiento hasta noviembre. Este jueves, y aprovechando la gripe de Luiyo, pedí cita yo también para someterme a una revisión.

Las previsiones eran óptimas: cuando llamé para pedir cita, me dijeron que en mi ficha del ordenador había una nota que ponía que mi historia clínica se había recibido, y que la señora operadora procedía a quitar dicha nota. Por la tarde, ya en la consulta, procedo a comunicarle al médico que vengo por una revisión de mis niveles de hierro, asumiendo que está leyendo en el ordenador mi historia; cual no fue mi sorpresa cuando me dijo que no, que mi historia clínica estaba vacía. Me enseñó la pantalla el ordenador y, efectivamente, sólo aparecía la cita del día 8 de febrero. Estupendo. Paso a contarle toda la historia del hierro, y le digo que solicitaré de nuevo mi historia clínica, puesto que mi antigua médico sí que la tenía en su ordenador.

Al salir, y al mismo tiempo que pido hora para la analítica, le comunico a las señoras de recepción que, a pesar de que había una nota en el ordenador diciendo que se había recibido mi historia clínica, debía haber algún error, porque el médico no la tenía. Reproduzco la conversación (A1 por auixiliar 1, A2 por auxiliar 2 -que se terminó metiendo en la conversación, y M por mí misma -o por Marta, si preferís-), que tenéis que leer desde el punto de vista de que yo sé que mi historia clínica la compone un archivo informático y un archivo físico, de papel:
M: Verá, es que necesito volver a demandar mi historia clínca del Centro de Salud Dr. Castroviejo, porque me ha dicho el médico que no ha llegado, a pesar de que ustedes me habían dicho esta mañana que ya estaba aquí.
A1: No, aquí no dice que haya llegado todavía.
M: Me lo dijeron esta mañana, cuando llamé para pedir cita; también me dijeron que como ya había llegado que quitaban la nota.
A1: Pues la habrán quitado, y estará abajo, en el archivo.
M: No, verá, es que me ha dicho el médico que él no la tiene.
A1: Bueno, es que ya no subimos las historias clínicas desde el archivo, lo tiene que solicitar el médico.
M (pensando en que se refiere a las cosas en papel): Sí, bueno, pero no ha llegado todo, al médico no le aparece nada en su ordenador.
A1: Bueno, es que las historias clínicas las tienen que teclear los médicos.
A2: Sí, nosotras no estamos aquí para eso.
M: No sé, no creo que tengan que teclear nada, si estaba ya todo metido, lo vi en el otro centro de salud.
A1: Claro, pero lo demás está en el archivo.
A2: Nosotas no tenemos que teclearlo.
M: Espere, espere, espere (con cara de estupefacción), ¿me está diciendo que para enviar mi historia clínica desde el otro centro de salud lo que han hecho ha sido imprimirlo todo y mandarlo aquí en papel.
A1: Claro, es así como se hace.
M: Pero si ya estaba todo en un archivo del ordenador, y usáis todos el mismo programa, ¿no tenéis una red que os comunique, o que os manden el archivo, o algo? Para que mi historia aparezca en el ordenador del médico.
A2: Pero es que eso no se hace así, y lo tiene que teclear el médico.
M: ¿Lo tiene que teclear otra vez?
A2: Sí, si lo que quiere es tener su ficha en el ordenador, lo tiene que tecelar otra vez, nosotras no estamos aquí para eso.
M: Entonces, si mi médico actual quiere consultar mi historia clínica para poder comparar mis análisis de sangre, ¿se la tiene que pedir con antelación a ustedes?
A1: Bueno, si lo quiere hacer sí, pero tenga en cuenta que sólo se envía lo que su anterior médico consideraba imporante.
M: ¿Cómo? ¿Hay partes que pueden haberse quedado allí, o haber sido destruidas?
A2: Aquí sólo nos llega lo que consideran allí importante.
M: Entonces, lo que tenía que haber hecho era haber ido allí, haber pedido mi historia clínica, haber cogido todos mis papeles ya impresos, y habermelos traído aquí yo misma, ¿no?
A1 (asombrada): No le hubieran dado su historia clínica.
M: ¿Cómo que no? Es mi historia.
A1: Es que la Ley de Protección de Datos impide que le demos esa documentación.
M: ¡¡Pero si son mis propios datos!!
A1: Sí, pero es que así evitamos que caigan en manos de terceros, ¿entiende?
M: Pues no, no entiendo nada. Bueno sí, entiendo que si nos volvemos a mudar, tenemos que hacerlo al mismo área que atiende este centro de salud, para evitarnos problemas. En fin, ¿me da hora para mi analítica completa de sangre y orina porque el médico no sabe nada de cómo estaba yo hace 3 meses?

Luiyo, que estaba a mi lado con cara de estupefacción también, puede confirmar que la conversación fue más o menos así. Así de absurda, así de dañina para mi opinión sobre los funcionarios en general y sobre el sistema sanitario público en particular, y así de nefasta para los intereses de cada paciente.