[email enviado originalmente el día 14 de mayo desde Rehovot, Israel]
Buenas,
todo va bien por Israel. Los judíos en su sitio, los árabes en el suyo y el conglomerado de demás población, pululando por donde puede. Como decía hoy nuestro guía: "con esto de ser tierra santa, aquí llegan todos los locos". Pues eso: rusas judías totalmente descocadas junto a beduinas tapadas hasta las cejas; negros de noséqué sitio de EEUU que hace 20 años decidieron venirse a Israel y, entre ellos, siguen hablando como si esto fuera el Bronx; pastores de camellos que pastan entre elevaciones terrosas; niños harapientos (árabes, claro) con perros pulgosos con urbanizaciones de lujo (judías, claro) a 300 metros. Y así. Tierra de contrastes, que se llama. También he visto a tres monjas en un todoterreno (conducía una de ellas).
| Arad, el límite con el desierto |
En los 80 km que separan Rehovot, donde está el hotel, de Dimona, el pueblo más al sur en el que hemos estado, hemos pasado de un clima mediterráneo tipo Valencia, a una zona intermedia más parecida a Granada o Almería y hemos terminado en un sitio infumable lleno de polvo. El desierto. Centenares de metros sin nada más que algún asentamiento de beduinos, con casas de chapa y madera. De vez en cuando, una ciudad judía con pinta de "calidad" o una ciudad beduina un poco más urbanizada. De repente, en mitad de un pueblo cochambroso, se alza un polideportivo: un logo extraño luce en su fachada. Nuestro guía nos explica que es una "fundación" (tipo la ONCE) que vende lotería y los beneficios los invierte en bibliotecas, centros sociales y, sobre todo, polideportivos. Que está bien y eso, pero que ya podrían invertir algo más en reurbanizar las calles, que me he hinchado de ver polideportivos en sitios donde no había una mínima red de saneamiento. Yo les hago un par de proyectos, que aquí los minusválidos y las señoras con carrito las deben de pasar putas. Más contrastes: en el pueblo más deprimido en el que hemos estado (llamado Hura), una barredora (una máquina, no una señora) se afanaba por unas calzadas que discurrían por ningún sitio, entre nubes y nubes de polvo. Tenía pinta de ser una mamonada tipo "Plan E": sin objetivo, sin recursos, y sólo porque no se diga. Cosas de la vida moderna y de la política.
Eso sí, frente a los 35º que tenéis en España, hoy nos ha llovido en el desierto. Tanta novedad tenía que ser, que en los colegios estaban los niños cantando y bailando bajo la lluvia. Tampoco ha sido la súper tormenta, lo justo para ponerlo todo lleno de barro.
Mucho turismo no estoy haciendo, la verdad. Pero autobuses y estaciones estoy viendo unas cuantas, que para eso he venido. También contrastes: una estación de lo más aparente en Arad frente a las obras de la estación de Be'er Sheva, la principal ciudad de la zona. Estaba la estación fina, con un kilo de mierda. En general, está todo muy sucio, las cosas como son. Como con mucha basura por las calles. Yo entre el olor (la lluvia tampoco ha ayudado a esto) de las calles y el olor a especias de la mayor parte de las tiendas, me paso el día con el estómago encogido. Y hoy, además, vamos a comer a un restaurante tipo bareto español, pero en israelí. Olor a especias 100%. Comida típica, nos dice el tipo. Y, claro, la comida típica de aquí es lo que puedes comer en cualquier árabe en Madrid: brochetas de pollo especiadas, humus y ensaladitas de todo tipo de verduras. Que, por cierto, aquí no avisan, pero me he metido en la boca un poco de ensalada de tomate y pimiento y cebolla y casi me convierto en dragón: el "pimiento verde" eran trozacos de guindilla. "Aquí todo pica, menos que te digan lo contrario", me dice nuestro guía, entre risas. Y era muy fuerte para mí, con eso lo digo todo.
Por otro lado, ya tengo la solución para acabar con el paro en España: vivir en un estado policial. Lo de las medidas de seguridad es la hostia. Vamos, que me lo habían contado, pero hay que verlo: en el pueblo más mierdoso, hay un tío con al menos una pistola sentado en la puerta del centro comercial que te registra el bolso cuando pasas. A veces, también llevan un detector de metales que te pasean por delante y por detrás. Y eso pasa en cualquier sitio público: estaciones de trenes, de autobús y centros comerciales, es lo que he sufrido yo. Supongo que para pasar al parlamento te harán un tracto rectal, por mantener la escala y la coherencia.
| Búnker-marquesina en Sderot |
Y luego está lo de los soldados. Están por todas partes. Vamos, yo para ver tanto militar por las calles en España me tengo que ir al desfile del 12 de octubre. Y son todos jovencísimos, lo cual impresiona más. Bueno, y que van todos con su metralleta y su petate. Aquí está todo el mundo como muy hecho, y ver a una militar de 20 años probándose unos pendientes en un centro comercial, con el uniforme y la metralleta no les impresiona. Yo estoy sufriendo el choque cultural: me he dado un susto de la hostia cuando a una de las militares se le ha caído la metralleta al suelo en el baño, mientras yo hacía cola. Las demás ni se han inmutado, y yo me he debido quedar haciendo el emoticono :O
La zona que pega con Gaza está llena de bunkers. Por las calles. De hecho, las marquesinas de los autobuses son bunkers con una especie de soportal para poder esperar fuera a la sombra. Impresiona ver parque-infantil-con-bunker, campo-de-futbol-con-bunker, aulas-de-clase-con-búnker... y así todo. Luego entras al bunker y los habitantes de la zona han decidido convertirlos en meaderos, lo cual le quita mucho glamour pero le aporta una dosis de pena adicional en plan "no tengo claro si es peor esto o lo de fuera".
Y poco más. Mañana va a ser mucho menos emocionante: plan de explotación de la red de autobuses con la subcontrata que lo está haciendo. Apasionante. No voy a poder ir a Jerusalem, por cierto. Me temo que el plan de trabajo está demasiado apretado. Iré el miércoles a ver Tel Aviv, pero sólo a la estación de autobuses... y el jueves de vuelta a España. Si me toca volver, que será probable, intentaré quedarme el finde con alguien que venga o algo, porque no tengo nada claro lo de quedarme por aquí yo sola... están muy locos estos romanos ;)