01 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 3

¿Por qué todos los pueblos de Galicia huelen a vaca y, más concretamente, a caca de vaca? Ahí os dejo la pregunta para que reflexionéis.

Nos hemos despertado con un amanecer espectacular desde la habitación del albergue. Se veía todo el valle y aún estaba amaneciendo. Todo el mundo, sin embargo, había salido ya (como siempre). Después de un desayuno tranquilo a base de tostadas de pan gallego, a por las bicis. ¿Os acordáis de la reparación menor que teníamos que hacer en la bici de Adri? Pues no lo ha sido: la cadena se había salido mucho, había roto el disco de plástico que separa los piñones de los radios y se había encajado ahí. Y no había forma de sacarla. Así que la hemos tenido que desmontar y en el ínterin hemos perdido el pasador del eslabón, hemos tenido que quitar otros dos y hemos reencontrado el pasador inicial. Pero ya estábamos con algo de prisa, y hemos salido así. Con una hora de retraso.


Un trago de agua en mitad del Camino, con el mar de nubes a la derecha.
Link a la foto panorámica, por si hay suerte.

En las dos etapas anteriores habíamos ido fundamentalmente por carretera; en la primera porque es el Camino oficial, en la segunda porque es el recomendado para bicis. Hoy podíamos haber seguido por la carretera, pero nos apetecía seguir por el camino. Es mucho peor para ir en bici, claro, porque pasa por zonas muy empinadas y con muchas piedras y la bici patina. Pero, claro, los sitios no tienen nada que ver y hemos visto el mar de nubes muy cerca, hemos pasado por zonas umbrías (¡por fin!), por ríos, valles... Una gozada. Cierto que nos hemos tenido que bajar de la bici más de un vez (¡los dos!) para algunas pendientes imposibles, tanto de subida como de bajada.

El mar de nubes.
Hemos llegado a Samos a comer, y hemos repetido plan de bocadillos y agua de fuente. Nos hemos quedado con ganas de pasar a ver el monasterio, pero las indicaciones del monje han sido confusas: que podíamos dejar las bicis con las alforjas en la puerta, que no pasaba nada, pero que tuviéramos cuidado con los ladrones, que había muchos. Analizada la disyuntiva hemos optado por seguir con las bicis y no arriesgarnos a quedarnos sin alforjas (lo que hubiera supuesto el fin del viaje, claro).
Restaurante junto al río Sarria.

Después de comer hemos hecho lo que más nos gusta hacer, aparentemente: subir cuestas. Que hoy íbamos bajando, pero sólo en números absolutos: un par de cuestas con el sol de mediodía nos hemos comido. Podéis apostar sobre seguro: yo me he vuelto a bajar de la bici XD

Hemos llegado a Sarria a eso de las 3, haciendo el último tramo por carretera que era lo que aconsejaban las señales, y con un calor del demonio. Yo soy de la opinión de que Galicia está rota: 30º el 1 de septiembre. Una cosa muy loca.


El albergue estaba ya elegido de antemano y hemos ido directos. El plus de hoy (y lo que le da calidad a la etapa) es que teníamos que poner una lavadora, tras ponernos nuestro último par de bragas/gayumbos limpios. A 3€ la lavadora ya hemos aprovechado y lo hemos lavado todo (burro grande, ande o no ande). Lo acabo de recoger y da gusto, aunque sospecho que en otras circunstancias la ropa me olería a (caca de) vaca.

Una vez realizadas las tareas domésticas nos hemos ido a ver el pueblo porque qué mejor cosa se puede hacer a las 5 de la tarde y con 30º a la sombra. Adri me ha hecho el lío: ”vamos a este parque fluvial, que se estará fresco”, me dice y hemos aparecido CASUALMENTE en la estación de ¿1884? sobre la que leyó ayer en el libro en gallego. El parque fluvial brillaba por su ausencia, pero también es cierto que no se puede esperar mucho de un mapa con el norte puesto hacia abajo. De hecho, hemos constatado que ni parque fluvial ni parque del bosque (¡estaba cerrado!) así que hemos optado por la seguridad que ofrece siempre la iglesia para ir a que nos sellasen la credencial. Como estaban en misa (=interés -3), nos hemos ido a sentar a la plaza, arbolada, y dejar que pasara el tiempo (y llamar a nuestros progenitores).

También hemos aprovechado para buscar albergue para mañana, en Ventas del Nalón que es un pueblo que, aunque aparente lo contrario, no está en un valle sino en un alto. Cuesta que, obviamente, haremos después de comer, como si lo viera. Y es que esta es la etapa más llena de gente del Camino porque en Sarria empiezan los 100km que hay que hacer mínimo para que te den la Compostela si vas andando. Mejor ser previsores y no terminar durmiendo en Holanda.

En Sarria hemos decidido cenar por ahí en vez de en el albergue donde, de nuevo, había sopa. Empezábamos a tener ya el síndrome de Mafalda. Tras pedir recomendación a amigos gallegos, Eled nos ha recomendad un sitio donde hemos cenado unas raciones de pulpo y chipirones estupendas regadas con una botella de albariño (¡5€!). Hemos vuelto al hotel haciendo la croqueta, incluyendo un doble giro mortal de mi helado recién comprado :____(

Y ya, a dormir, en el horario habitual. Mañana queremos estar en ruta a las 8 y hemos dejado las bicis preparadas, que tras la bajada de hoy las pastillas de frenos empezaban a cristalizar. Veremos si lo conseguimos. ¡Buenas noches! Marta

* En nuestro espacio muestral de gatos negros Y gallegos hemos de decir que todos, TODOS, maullan como Goblin. Ya sabéis su origen, Angela, Pablo.

Etapa 3

  • Hemos comido: Un bocadillo, junto al río en Samos.
  • Hemos cenado: En el Mesón O Tapas, en Sarria, por 11€/p.
  • Hemos dormido: En el albergue A Pedra, 10€/p, habitaciones de 4 personas.

31 agosto, 2014

Camino de Santiago, día 2

Ayer me acosté sin saber si iba a seguir con vida hoy o Adri iba a caer sobre mí a lo largo de la noche. Nada sexual: dormía en la litera de arriba y cada vez que se movía sonaba como las cadenas de la puerta del infierno. Así, sin exagerar.

Menos mal que nos acostamos temprano: los nórdicos se han puesto en movimiento a eso de las 6 de la mañana y se han ido antes de que nosotros nos levantáramos. Una decepción de nórdicos: se han ido sin desayunar, rompiendo todos los mitos. Nosotros sí que hemos subido a hacer lo propio con Ángel, nuestro alberguero, y nos hemos hinchado a café con tostadas mientras comentábamos la temeridad de salir a la carretera a las 6 de la mañana, sin luz y siendo las fiestas del pueblo.

Empezamos muy motivados, no os creáis.
Y las vistas eran espectaculares.
12º hacía en la calle cuando hemos decidido salir nosotros. Nos hemos puesto el chubasquero aunque a mí me ha durado algo así como media hora... La etapa, que se preveía dura, ha sido dura. Mucho. Rompepiernas total. Mi teléfono dice que hemos alcanzado los 1.380m de altura saliendo de 650. En menos de 15km.
Cuestecita. Aunque no se aprecia en la foto.

La ruta tiene poca historia: básicamente cuando hemos empezado a subir, a eso del kilómetro 6, yo lo he visto muy crudo y me he bajado de la bici. No exagero si digo que de la cuesta grande habré hecho el 80% andando. Así nos sale la velocidad media: menos de 6km/h. Qué se le va a hacer, subir 100kg con pendientes de hasta el 15% no es fácil y yo no estaba dispuesta a lesionarme. Una excusa (1ª) guay lo de las lesiones cuando la realidad es que no podía con mi cuerpo. Bueno, y las lesiones.

El que sí se ha subido la cuesta completa (COMPLETA) sin bajarse de la bici ha sido Adri. Plato 1, piñón 1 y para arriba. Parando mil, en general por que yo lo solicitaba, pero ahí se lo ha hecho. Con esta odisea se ha convertido en mi superhéroe favorito por encima de Batman, ojo ahí.
Panorámica desde el alto del Cebreiro.
Ha habido momentos de desesperación absoluta, ya os lo digo. Vamos, que nos hemos cruzado con una furgoneta del 112 y he estado a punto de pedirle que me llevaran. Donde fuera, pero que hubiera autobús. De hecho, en una de las paradas he hecho como Cuesta y me acostado en la cuesta, que el asfalto estaba frío y era muy agradable.

Igual ya no estamos tan contentos ;)

Hemos llegado a O Cebreiro, un sitio muy bonito si no lo hubieran convertido en un parque temático. Como ha dicho Adri: "sólo falta que aparezca un Mickey Mouse vestido de peregrino". El que fuera domingo tampoco ha ayudado, estaba lleno de gente que iba a comer y darse un paseo. Demasiado coche, demasiado gente, ningún encanto. Además, un monje me ha chuleado cuando le he pedido permiso para entrar a la iglesia con pantalón corto y tirantes: "no te preocupes, si todos los peregrinos llegan igual de cochinos". Encima que pregunto en vez de darle mi opinión sobre la iglesia católica y el negocio que tienen montado, como representante de la misma.

Una comida estupenda a base de pan, un par de latas de atún y una lata de pimientos, regado con agua de una fuente; 4,80€. En cualquier bar hubiera sido una pasta. Nos ha sabido a gloria, aunque la gente vestida de domingo, saliendo de misa de domingo y con sus coches de todos los días nos miraba un poco mal. No les ha debido gustar nuestro comedor improvisado.

Comedores improvisados FTW
Más descansados, hemos huido del parque temático y nos hemos dirigido hacia Fonfría, que era el objetivo de hoy. Como no habíamos tenido suficiente con el puerto de O Cebreiro, hemos subido otro: el alto de Poio. Según la señal está a 1.335m y, efectivamente, yo lo he vuelto a subir andando. Cierto es que los vapores del aglomerado recién echado en el otro carril de la vía (estaba cortada en un sentido, debía ser del viernes) tampoco ayudaban a respirar bien. Como excusa (2ª) queda muy ingenieril, me lo tenéis que reconocer. En ese tramo el gps ha debido fallar, porque no aparece el alto y nos faltan 5km de ruta... Desde Cebreiro nos marca 7km hasta Fonfría cuando hemos hecho 12 (del PK 4 al PK 16, no tiene pérdida). Bueno, y que el alto estaba alto, en serio.

En Fonfría veníamos de cabeza al albergue A Reboleda, que tenía muy buena crítica y, esto es importante, HABITACIONES DOBLES CON BAÑO. Sin ropa de cama ni toallas, 13€ cada uno, frente a los 8€ de las literas comunales. Mira, menos de lo que nos hemos ahorrado en la comida y mucho mejor. El sitio está muy bien y nos hemos echado una siesta estupenda.

Las vistas desde el albergue
Luego hemos salido a dar un paseo, pero este sitio debe tener más vacas que habitantes y hemos visto poco. En recepción nos han dicho que viéramos la fuente que da nombre al pueblo, pero no la hemos localizado... 10 casas, en serio. Se lo he comentado a la chica y me dice: "sí, hombre, la que está debajo de la iglesia junto a la carretera" (esto lo tenéis que leer con acento gallego cerrado). Diantres, el abrevadero conservado por la diputación... Le hemos hecho más caso a la farola de leds que lo iluminaba y nos hemos ido de allí comentando que no entendíamos tanta placa y tanta historia para el lugar donde beben las vacas. Unos linces.

Hemos vuelto a tener cena comunal en el albergue aunque hoy éramos unos 15. Fundamentalmente hispanohablantes, con 4 murcianos a la cabeza, además de 4 alemanes y un coreano que no se enteraba de nada. La cena, espectacular: caldo gallego (yo he repetido de una comida que es prácticamente verdura hervida!), ternera guisada con arroz y tarta de Santiago. Plato al centro y a comer hasta que quisieras. Adri dice que aún no se ha acostumbrado a la sopa a las 7 de la tarde en agosto pero yo estoy encantada. Tampoco entiende que haya repetido, ¡con lo rica que estaba!

Yo estaba en la frontera hispano-alemana y he estado en conversaciones en los dos idiomas. Al final, el viaje me va a servir para recordar el alemán. Gente muy maja toda ella (aunque había un borracho) (de Alcázar de San Juan, padre) pero estábamos reventados y nos hemos subido a las 9 a la habitación.

Mañana hemos optado por la ruta larga para llegar a Sarria: 34km vs 29km. Pero en la bici es asumible y el camino largo tiene menos cuestas. Y, ya de paso, visitaremos el monasterio de Samos.

Por ahora, llegan las 22 y la hora de dormir, como en todos los albergues. Mañana, desayuno, reparación menor en la bici de Adri y al camino. Llegaremos a la mitad :)

* Mucho hablar de lesiones pero tanto andar con la bici al lado ha conseguido que tenga ya la pierna marcada por el pedal, con una señal que tiene un parecido muy razonable con la runa de Gandalf, ojo.

* Cuando he terminado de escribir la crónica, he mirado lo que estaba leyendo Adri: un libro sobre política ferroviaria en Galicia en el siglo XIX. En gallego. XD
Etapa 2

  • Hemos comido: Un bocadillo en O Cebreiro.
  • Hemos cenado: En el albergue.
  • Hemos dormido: Albergue A Reboleira, 13€ la noche en habitación doble.

La foto panorámica está hecha de manera circular. No sé por qué, en algunos ordenadores se ve y en otro no. En cualquier caso, el link es este.

30 agosto, 2014

Camino de Santiago, día 1


Hemos empezado el día robando. Es triste de contar pero esas manzanas estaban en el bufé libre del hotel y nadie les hacía caso y bueno, que nos hemos llevado un par. Después de desayunar como marqueses, que en total han sido 3 cafés, 2 napolitanas, 1 cruasán a la plancha y un bocadillo de pavo y queso. Nos esperaba una primera etapa que se preveía poco dura. Se preveía.


Hemos rescatado a nuestras bicis del salón de bodas y hemos salido a la calle con fresco: haría unos 15 grados e íbamos en pantalón corto y camiseta. Que dónde están los calores de Madrid. Se nos ha pasado pronto el frío, ya os lo adelanto.

Lo primero, salir de Ponferrada. Estábamos al lado del río Sil, que como buen río tiende a ir por la cota más baja. A subir calles y a empezar el Camino. Está todo hiper señalizado: no sólo la señalización oficial (la placa de piedra con la concha radiante y una flecha) sino también muchas flechas dibujadas con spray en el asfalto o los pretiles o en casi cualquier sitio. Hemos ido llaneando entre pueblos e iglesias y hemos pasado a una en Fuentesnuevas muy pequeña y muy bonita.

Parroquia de Fuentesnuevas

La primera parte de la etapa, hasta Cacabelos, ha sido entre campos de labranza y pueblos con iglesia. Poco que destacar, el Camino iba siguiendo una pista asfaltada y era cómodo y fácil.

Pero a partir de Cacabelos ya ha sido otra cosa. Enfrente teníamos el macizo Galaico-Leonés (que los dos juraríamos que nos lo enseñaron como Galaico-Portugués, pero internet nos lleva la contraria). Impone. Cacabelos está a unos 450 metros por encima del nivel del mar, más bajo que Ciudad Real, y teníamos que empezar a subir. Pero no en línea recta, sino subiendo y bajando y subiendo y bajando.

Cacabelos está AHÍ ABAJO


Yo me he acordado de una cita de Imágenes el acción, de Terry Prattchet, que espero que os haga pensar en el PIB per capita:
—¿Sabes? Siempre he deseado hacer algo grande en mi vida. Algo increíble —siguió Azhural—. O sea, no sé si me entiendes... un avestruz aquí, una jirafa allá... a nadie se le recuerda por eso... —Se quedó mirando el horizonte, teñido ya de un gris purpúreo—. Podríamos conseguirlo, ¿verdad que sí? —insistió.
—Claro, jefe.
—¡Pasar por las montañas!
—Claro, jefe.
[...]
—Subir y bajar, subir y bajar —añadió M'Bu con una sonrisa traviesa.
—Cierto, cierto —asintió Azhural—. Así que, al hacer la media aritmética, ¡el camino sería llano!
Ya os lo digo: Azhural no tenía razón, el camino no es llano. Unas cuestas estupendas, con unas pendientes tanto de subida como de bajada del 12%. Primer día y primer check: me he bajado de la bici para subir una cuesta. La jodía resbalaba en una pista de arena y piedras y me he visto en el suelo. Adri lo ha subido a base de echarle piernas y apenas estaba reventado cuando he llegado yo un rato después ;)

De hecho, empiezo a no disfrutar tanto las bajadas porque voy pensando: "luego estoy hay que subirlo, luego esto hay que subirlo, SU-BIR-LO". Y al final se sube, claro.


El final de la etapa de hoy era Villafranca del Bierzo,a unos 25 km de Ponferrada. Pero nos hemos visto bien y tras comernos una manzana y hacer pis en el hogar del pensionista (gracias, señores mayores de miradas lascivas, en el Camino sólo hay iglesias SIN baño), hemos decidido tirar. A donde pudiéramos, pero con la idea de adelantar tajo, que mañana toca la subida rompepiernas.

Hemos terminado en una pedanía llamada Ambasmestas, del término municipal de Vega de Valcarce y a 15km de Villafranca. Se han hecho duros porque ya estábamos cansados y apretaba ya el sol, pero hemos conseguido llegar a las 2.

Nos hemos alojado en el Albergue Das Animas, que no lo regenta un gallego sino un navarro muy simpático. Dormir, 5€. En litera, te dan la sábana de abajo y arreando. Menos mal que traemos sacos.

Descansando en un parque de Ambasmestas


Y aquí hemos echado la tarde. Me he hecho amiga de una gata, hemos sesteado un rato, nos hemos ido al pueblo grande (ejem), hemos metido los pies en el río (el agua está a 7º como para meter nada más) y hemos cenado en horario europeo una sopa de ajo y una tortilla de patatas muy rica con una alemana, una sueca y dos noruegos en el albergue.


El albergue está en mitad de la ruralidad más absoluta: hay gallinas por las calles (sin asfaltar) perros, gatos, señores mayores jugando a las cartas. Lo normal de un pueblo. Y está bastante vacío: somos 6 (los de la cena) para una capacidad de 18. Veremos lo que roncan y si necesitamos sacar bien los tapones de los oídos bien la uzzi.

Mañana, al Cebreiro. Estamos a unos 650 metros. La etapa de mañana termina en los 1.200. Hay 400 que se hacen en 4km. Una pendiente sostenida del 10% durante 4 kilometracos D: Yo apuesto a que me tengo que bajar de la bici y Adri a que no.

Mañana os lo cuento, que el albergue apaga las luces a las 22, y nos tenemos que ir a dormir ya.

Esta noche las bicis duermen en un corral lleno de gallos. Que no se acostumbren al lujo.

Etapa 1
  • Hemos comido: Bar genérico en Ambasmestas, unos bocadillos.
  • Hemos cenado: en el albergue, por 6€ cada uno: sopa de ajo y tortilla de patatas, todo hecho por el alberguero. 
  • Hemos dormido: Albergue Das Ánimas, Ambasmestas. 5€ la noche.

29 agosto, 2014

Camino de Santiago, día 0

Después de una semana de locura, de urgencias en el trabajo, de terminar el equipaje y consolar a los gatos, por fin estábamos llegando a la Estación Sur. La alforjas, los sacos, los cascos seguían en la taquilla donde los dejamos anoche (¡menos mal!). Las bicis las traía Adri desde Cerro Negro. Sólo quedaba comer un bocata en la cafetería (ay, ese anillo, Avanza people) y montar las bicis en el bus.



Primera impresión: a los conductores no les gusta que las bicis vayan en su coche. "¿Pero estáis seguros de que vais en el coche 10?". Que sí, hombre, que algo sabemos de cómo funciona esto, no hace falta que nos pregunte veinte veces. Y a desmontar las bicis y meterlas en bolsas en el mejor ambiente posible: entre dos buses de ALSA con los motores encendidos. Creo que no vamos a pasar más calor en lo que queda de viaje.

No se puede decir que fueran bien embaladas ;)


Segunda impresión: las bicis caben mal y lo de empaquetarlas es una manera de echarte para atrás cuando planificas el viaje. Nosotros, que íbamos tan preparados con nuestro pack de 10 bolsas de basura Bosque Verde, hemos terminado metiendo las bicis sin proteger por indicación del conductor: "Si las metéis en bolsas ocupan mucho". Ni que fueran hinchables. Claro que el billete de las bicis ha costado más que el nuestro (10€ vs 9€) así que lo suyo es que les hubieran dado plaza, digo yo.

El viaje, un rollo. El autobús bastante nuevo, eso sí, pero 5 horas de bus aburren a las ovejas. La WiFi no me funcionaba a mí pero sí a Adri... Deben saber que vengo de la competencia.

En un alarde de originalidad, la reserva la tenemos en el Hotel Madrid. Conste que en booking el hotel era Bierzo Madrid, pero el cartel de la entrada lo deja claro. Como habíamos avisado que veníamos con bicis, nos tenían preparado un sitio para dejarlas: el salón de bodas del hotel. Así que ahí están, haciendo de pareja feliz en el lugar central de la mesa en U.

Tras descansar unos 5 minutos, a lo sumo, nos hemos ido a dar una vuelta por Ponferrada y a cenar, que sólo teníamos en el estómago unos pocos pelotazos desde el bocadillo de la Sur.

¡Parrillada templaria! Con vino de uva godello :)
Ponferrada es bonito. Tiene un castillo de los templarios, aunque aparentemente ya no queda ninguno. De hecho, tiene pinta de ser como Ciudad Real con el Quijote: todo es temático. Castillo templario, ruta templaria, restaurante templario, PARRILLADA TEMPLARIA. Que es lo que hemos cenado, claro, con un vino de uva godello que estaba exquisito. Todo sea por integrarse en la población local, aunque creo que decirle a la camarera "no sé si vamos a pasarnos dentro, que yo tengo frío" ha conseguido que disminuyan mis puntos de (falsa) norteña. Es que hacía 18 grados, soplaba aire y DÓNDE ESTÁN LOS 40 GRADOS DE MADRID.
El caso, que hemos cenado estupendamente y tempranito al hotel. Mañana, a las 8, nos espera el desayuno en el Salón Madrid del Hotel Madrid, porque la originalidad tampoco es el fuerte de esta gente. Y, bueno, también nos esperan 40km de bici, que no es poco.

Eso sí, la nota de color la ha puesto el Ampelman (el señor del semáforo) de Ponferrada: cuando están en verde, bailan breakdance. Hemos estado a punto de intentarlo pero era tarde, había gente y no sabemos bailar. La próxima vez, venimos entrenados ;)

21 febrero, 2014

La M25

"Existen diversos fenómenos -guerras, plagas, inspecciones sorpresa- que demuestran que la mano de Satán se esconde tras los asuntos del Hombre. Pero todo el mundo está de acuerdo en una cosa: el momento en que los estudiantes de demonología toman la circunvalación de la M25 hacia Londres es la prueba que se lleva la palma.
Naturalmente, es erróneo dar por sentado que la carretera es diabólica por la inaudita mortandad y la frustración que engendra a diario.

 Y es que no hay muchos sobre la faz de la Tierra que sepan que la forma de la M25 corresponde a la del sello odegra en la lengua del Sacerdocio Negro del Antiguo Mu, que significa "Salve a la Bestia, Devoradora de Mundos". Los miles de motoristas que recorren esa serpenteante distancia cada día surten el mismo efecto que el agua en el báculo de un monje tibetano, en contacto constante con una niebla de mal de menor grado que va contaminando la atmósfera metafísica en kilómetros y kilómetros a la redonda.

Aquel era uno de los mayores logros de Crowley. Le había costado años conseguirlo, tres pirateos informáticos, robos en dos casas, un soborno de menor cuantía y, una noche húmeda en que todo le había fallado, pasarse dos horas en un campo embarrado moviendo los hitos unos pocos metros insospechadamente significativos desde el punto de vista ocultista. Al contemplar la primera caravana de cincuenta kilómetros le invadió esa encantadora sensación tan agradable que le da a uno un juego sucio bien jugado."

Buenos presagios, Terry Pratchett y Neil Gaiman.

Imagen:  Exit 6a, Melissa Price

30 enero, 2014

Córdoba, un fin de semana



Fue un viaje de último minuto. Hacía unos días, Adri me había comentado que no conocía Córdoba. “¿Qué? ¿Cómo no vas a conocer Córdoba si te conoces media Europa? Nada, tenemos que organizarnos para ir un fin de semana”. Y el fin de semana resultó ser éste; a mí me anularon una cena el viernes y él tenía poco lío, así que ¿por qué no? Y, sinceramente, con toda la movida laboral, yo necesitaba desconectar de Madrid.

Miramos precios de alojamiento y transporte; nuestra primera opción era el tren, claro, pero era carísimo por ser a última hora, así que nos decidimos por alquilar un coche. Con respecto al alojamiento, un hotel de cuatro estrellas por 40€ la noche nos pareció más que razonable. Gastos fijos: 100€ de transporte + 80€ de hotel.

Y nos fuimos a Córdoba. Recoger el coche y ponernos en camino nos llevó poco, apenas había tráfico en la A4, y teníamos música y conversación por delante. Hicimos el cambio de conductor en Santa Cruz de Mudela y poco después a Adri se le ocurrió comentar que estaban rehabilitando la antigua carretera de Despeñaperros, la del puerto. “Vamos por ahí, ¿no?”. El GPS no quería, pero estábamos decididos a pasar, y nos salimos por Venta de Cárdenas y a la nacional.

La carretera y el ferrocarril
Un sitio precioso. En serio, merece la pena pasar y detenerse, está en pleno Parque Natural y la carretera la han dejado muy bien, de doble sentido. Algo desconcertante que aún no hayan quitado la señalización de autovía (esas señales de 50 gigantes) o los paneles de información variable que sólo sirven para un sentido, claro. Nos detuvimos en un lateral y pudimos ver el antiguo tramo en sentido Madrid, ahora cerrado, y la vía férrea de la línea Alcázar de San Juan – Jaén. No había apenas cobertura y no podíamos ver si iba a pasar un tren, pero lo intentamos.

Llegamos a Córdoba cuando ya había anochecido. Check in rápido, dejar las cosas y a dar un paseo. Estábamos un poco cansados los dos (vale, yo más, que el jueves se me fue un poco de las manos), pero nos apetecía salir a ver Córdoba de noche. Nos encontramos con un mercado romano, que es como los medievales pero cambiándole el nombre. Lo romano habitual: regalices de medio metro de largo, gofres o cervecerías con Cruzcampo. Creo que tardé en agobiarme como 2 minutos, estaba lleno de gente y apenas se podía andar… pero teníamos que pasar, necesitábamos llegar a la Torre de la Calahorra y al puente romano-que-no-es-romano para llegar al centro histórico de la ciudad, ya que nuestro hotel estaba al otro lado del río. No hacía mucho frío y pudimos dar un paseo tranquilo por la judería, que estaba muy tranquila y sigue tan bonita como siempre.

Y a cenar. A uno de mis sitios favoritos de Córdoba porque hacen un salmorejo espectacular: Casa Rubio, junto a la Puerta de Almodóvar… y con la obligada visita a la Cruz Roja y el “yo nací aquí”. Salmorejo, berenjenas rebozadas con miel de caña y flamenquín, y ya lo teníamos todo hecho. Lo acompañamos con una botella de vino blanco bastante rico, y al hotel, que las 4 horas de viaje pesaban y al día siguiente queríamos visitar bien Córdoba.

El sábado nos levantamos sin prisa, pero con ganas de ver la ciudad. Desayunamos a precio de risa para Madrid (2€, café, zumo natural y media tostada de tomate y aceite), y a andar. Volvimos a pasar por el mercado romano, ya vacío, de camino a la Calahorra y a la Mezquita, que era nuestro primer objetivo. Nos paramos en turismo a que una señora nada motivada nos diera un plano y nos dijera: “ahí está lo importante”. Al menos descubrimos que existen rutas hechas por “el legado andalusí” y yo quiero hacer ya una :)

Yo no pago entrada en la Mezquita porque el Cabildo tiene a bien dejarnos pasar gratis a los nacidos o residentes allí. Que tiene pelotas después de que se hayan apropiado de un bien público por la cara, pero en fin, son 8€. Me sigue resultando fascinante cada vez que entro. Es un monumento que hay que ver para sentir. A mí me encanta el ambiente que se respira en la parte más antigua, lo que era la mezquita original. Y creo que en la misma proporción me repele la catedral católica que han incrustado en el centro. Pero es una visita bonita, y al final estuvimos como una hora paseando entre los arcos. Salimos de allí con un poco de frío, y eso que en la calle empezaba a sentirse el sol cordobés y la temperatura primaveral que nos hizo durante todo el fin de semana.

Se me olvidaba contar que antes de entrar a la Mezquita nos hicieron una encuesta de turismo para la Junta de Andalucía. Y, claro, cómo no íbamos a contestarla: luego eso se analiza de cara a los hábitos de movilidad, en mi época en Avanza la utilizamos para calcular la demanda del autobús turístico. Puntuamos bastante bien a la ciudad, a un chaval fascinado por nuestras ganas de colaborar, con excepción del apartado “tráfico”; la petición fue clara: “sacad los coches del centro”.

En fin, de camino al Alcázar de los Reyes Cristianos, a dar un paseo por los jardines, ver gatos, peces y a Cristóbal Colón haciendo crowfunding (versión siglo XV). Es un sitio muy bonito, al lado del molino de La Albolafia; de hecho, nos enteramos de que la rueda del molino tuvo que ser restaurada porque Isabel la Católica era una melindres y le molestaba el ruido que hacía, así que la desmontó.
El molino de La Albolafia desde el Alcázar; al fondo, el puente romano y la Torre de la Calahorra
 Fuimos a ver las caballerizas reales también, pero nos echaron porque en los sitios del sur de España las cosas se cierran 3 horas al mediodía para comer y echarse la siesta. He de decir que yo no soy nada fan de los caballos: huelen mal; así que tampoco me importó mucho.

Nosotros nos fuimos a imitar las costumbres locales: tomar cañas y comer. Nos fuimos ya para la parte nueva, y yo quería tomarme una caña en el bar Correo, por eso de ser como mítico, pero el señor me contestó muy destemplado que allí no ponían combinados cuando le pedí una clara. Así que directos a la Plaza de la Corredera donde nos sentamos al sol a comer, ¡en manga corta! Una delicia viniendo del frío que hacía en Madrid (y que añoro con el frío que está haciendo estos días). Más salmorejo, claro, no nos íbamos a quedar con ganas.

El postre, a una tetería que a mí no me convenció mucho, pero donde empezó LA DISCUSIÓN. Soterrar vías de tren, ¿sí o no? Si alguien no nos conoce puede pensar que es una discusión que da para 10 minutos alargándola mucho, pero se equivoca. Vamos, que la discusión sobre el efecto barrera de las vías, los pasos a nivel, las falsas soterraciones con pantallas y demás nos llevó a que visitáramos la zona de vías soterradas del paso del AVE por Córdoba, que ya tienen 22 años. Y yo sigo pensando que es una gran idea, con una ejecución muy buena en esta ciudad; no apta para cualquier tipo de servicio, vale, porque no es lo mismo un AVE que un regional con 3 servicios al día, pero en general deseable. Que Adri opine en los comentarios, si quiere ;)
No me digáis que no es una losa preciosa, así, como soterramiento.
 Al hotel a darnos una ducha (¡en bus de Aucorsa! Teníamos que montarnos para que Adri guardase el billete), que habíamos quedado con Enrique y Noemí que venían a pasar la tarde y a cenar con nosotros desde Pozoblanco, y que además vinieron a recogernos al hotel. Como nos tuvieron que esperar un rato en la cafetería  ya aprovechamos para merendar; recuerdo a Adri diciendo: “¿6,60€ todo? Así no vamos a pasarnos del presupuesto jamás”.

Dimos un paseo hasta la Plaza del Potro, que aún no la habíamos visto, y nos fuimos a tomar unas cañas por las Tendillas y a escuchar el reloj que da la hora con rasgueos de guitarra. Enrique y Noemí nos llevaron a cenar a un sitio que no puedo dejar de recomendar: La Salmorejería. Pedimos una degustación de salmorejos que estaba impresionante. Y sí, tercera comida, tercer salmorejo. Un no vivir lo nuestro. A tomarse una copa, claro; yo propongo el Sojo, que recordaba rollo chill out, pero que ha cambiado a ser el bar de moda. Sigue teniendo una terraza impresionante sobre el Guadalquivir, y nos tomamos una copa tan a gusto (menos Enrique, que tenía que conducir, conste). No terminamos el día demasiado tarde, que llevábamos todo el día de pateo y el domingo teníamos que volver a Madrid, pero yo me alegré mucho de haber podido echar un rato con Enrique y Noemí, que hacía más de un año que no nos veíamos. Esperamos esa visita a Toledo.


El domingo nos daba tiempo a poco, pero queríamos aprovechar para subir a Medinat Al Zahara. Resulta que ya no se puede subir hasta el yacimiento con el coche, hay que dejarlo abajo, en el museo, y subir en bus. Me parece que el museo es una gran iniciativa, no es demasiado grande pero repasa toda la (corta) historia del lugar. Tengo que decir que hay hasta un panel dedicado al transporte, así que todo bien. Los buses que van hasta arriba están mal gestionados, eso sí, aunque haya un refuerzo. Pero mal, el ticket se debería comprar antes de subir. Medinat Al Zahara es inmensa, y está bastante bien restaurada. Nos quedamos sin visitar el “Salón Rico” que es de las zonas más impresionantes, pero estaba siendo restaurado. Otra vez será.



Volviendo a Madrid habíamos decidido parar a comer en Montoro, por recomendación de los pozoalbenses. La verdad es que es un pueblo bonito, en un meandro del Guadalquivir, de esos que es imposible que se inunde porque está construido en un risco. “Aparca aquí”, me dice Adri. Pero si algo aprendí en el viaje a Tenerife es que no se aparca en cuestas arriba pronunciadas. Lo dejamos bien aparcado, pero cuesta abajo, y nos fuimos a comer ¡al sol! A la plaza del pueblo. Un paseíto, y de nuevo al coche, que nos quedaban más de 3 horas a Madrid. Y por poco no salimos del pueblo: calles de 2 metros como máximo, con ángulos de 90º, y grandes pendientes. Saqué el coche casi intacto de allí, raspando sólo la parte de abajo en un escalón, que es lo normal que te encuentras en cualquier calle. Hubo un momento de pánico: “Adri, te dejo el coche”, a lo que él contestó: “que yo conduzca no nos va a dejar más tranquilos a ninguno de los dos”. Y tenía razón, claro. Cuando conseguimos salir de las cuestas el GPS nos llevó por un camino de barro estupendo, ¡si hasta Adri se tuvo que bajar a despejarlo de un rama gigante! Una aventurilla, de esas que terminas sentada en el coche con la gota de sudor cayéndote por la sien, pero de la que nos reiremos mucho.

Y a Madrid, Autovía del Sur sentido norte. Nos paramos en Guarromán a comprar hojaldres, porque yo no paso por ahí sin pararme desde que tengo uso de razón. Y volvimos a pasar y a parar en Despeñaperros. Un atasco de los de apagar el motor en el kilómetro 92 nos hizo temer que íbamos a tardar horas en llegar, pero luego resultó ser… nada. Nada, en serio. Ni un accidente, ni una incorporación complicada, ni nada. Todavía le estamos dando vueltas a qué pudo haber pasado.

En Madrid nos recibió el frío… pero ya no queda nada para la próxima excursión al sur: en unas semanas nos iremos a Granada por invitación de Franky :D

Un fin de semana estupendo, la verdad. Córdoba es maravillosa de visitar siempre… y con tan buena compañía sólo puedo calificarlo de fantástico.


  • Hemos dormido en: Hotel Eurostars Ciudad de Córdoba
  • Hemos comido en: Casa Rubio (20€/p con vino), terraza en La Corredera (15€/p con cañas), La Salmorejería (12€/p con vino y postre), y Bar Hanoy, en Montoro (10€/p con refrescos).
  • Hemos salido por: Sojo Ribera (6€/copa)

30 diciembre, 2013

Sed felices



Un día para terminar 2013. Un día para comenzar 2014.

Los que me conocéis ya sabéis que no puedo ser más entusiasta de las efemérides. La principal, cómo no, es mi cumpleaños. Y esta es la segunda, claro. Ya sé que no cambia nada, que el jueves volveré a ir a trabajar como si fuera 7 de noviembre y no 2 de enero, pero los cambios de año (tanto el mío vital como el del calendario) suponen para mí un punto de inflexión mental. Un momento de pararse un poco y reflexionar, tanto sobre lo que ha sido el año 2013 como lo que esperamos para 2014.

En el primer caso: 2013 ha sido, sin ninguna dudas, un año de altibajos. Fundamentalmente emocionales. En febrero se terminó una de las relaciones más complicadas que he tenido nunca, y empezó la recuperación. Y ha habido algunos movimientos raros, decepciones, alegrías, que vienen de gente de quien no lo esperarías, y que duelen y alegran. Lo normal, vaya, sólo que 2013 ha sido especialmente intenso en esta faceta de mi vida.

Pero si de algo me alegro es de que mi vida social se ha expandido enormemente. Ya en 2012 era intensa, pero lo de 2013 ha sido maravilloso. Y si algo he aprendido es que la gente va y viene, pero que, en el fondo, sigue ahí. Que no hay peligro de pérdida si se habla con sinceridad. Que algunos sois ahora mucho más cercanos y a otros os he perdido un poco la pista, pero que los benditos smartphones nos ponen a todos a golpe de swype. No voy a personalizar, porque sabéis quiénes sois y dónde estáis. Gracias por estar ahí, de verdad. Sois mi familia en Madrid y sin vosotros me sentiría muy sola.

En 2013, además, ha nacido mi primera sobrina. El 14 de abril, para hacernos la gracia a toda esta familia republicana que tiene. Ahora está muy grande, a punto de echar a andar sin haber cumplido los 9 meses, y más guapa que guapa. Orgullo de #AuntingMarta, claro. La veo poco, porque al final vivir a más de 200km tiene esas cosas, pero sistercilla nos manda fotos a diario :_)

Desde el punto de vista profesional, estoy viviendo el gran reto que es trabajar en el caos. Mi TOC lo pasa mal, y hay veces que me desespero horrores, pero está siendo una experiencia muy divertida, y de la que están saliendo miles de anécdotas. Echo enormemente de menos a mis antiguos compañeros de todos esos trabajos que he tenido, pero ya están integrados en la parte social, y nos seguimos viendo, ¿qué más puedo pedir?

En resumidas cuentas, aunque duro, 2013 me ha dado mucho más de lo que he perdido. Entre otras cosas, una tranquilidad como nunca antes he tenido, y bastante claridad mental en ciertos temas otrora confusos. También un poco más de cinismo, pero supongo que eso lo ponen, inevitablemente, los años. Los 33 se notan y no sólo en los kilos.

Y llega 2014. Diría que lo afronto con pocas expectativas, pero sería totalmente falso. Entre otras cosas porque soy incapaz de no proyectar, y mi cabeza nunca deja de estar activa y pensando en cuatro cosas a la vez.

Así que os puedo decir que de 2014 espero que algunas historias se consoliden. Que terminen de extinguirse algunas de ellas, y que se queden ancladas definitivamente en el pasado. Pero, fundamentalmente, espero que las historias nuevas, las bonitas, terminen de tomar forma y se queden en mi vida. Sin más expectativas que ser felices, eso sí, que las historias siguen su curso y como me gustaría hoy que se desarrollasen no tiene por qué ser la mejor opción con el paso del tiempo. Pero que se queden conmigo, siendo felices.

También espero viajar más. Mucho más. A priori, ya tengo apalabrados varios viajes: a Murcia, a Córdoba, a Granada, a Japón. Irán saliendo más, estoy segura. Y si el dinero lo permite, me gustaría emprender un par de aventuras. Veremos.

Por otro lado, en unos días empezamos de nuevo el reto #28x5. Estar más cómoda con mi cuerpo es uno de los objetivos principales para 2014, y este tipo de juegos me ayuda a conseguirlo. Cambiar mi alimentación, hacer más ejercicio; estar mejor, en definitiva. También leer más, escribir más de transporte, y aprovechar mejor el tiempo. En este pack incluyo el tratarme mejor a mí misma, y perdonarme los errores. Como decía una amiga, hablarme cuando fallo como hablaría a un bebé: firme pero cariñosa. Que el fallo se corrija, pero sin que sea un drama.

Y, finalmente, si algo espero de 2014 es seguir estando a vuestro lado. Volver a cocinar para los amigos, que es una costumbre que estoy perdiendo. Escaparme para comidas, cañas, copas cuando sea necesario. Al final, el tan manido ser feliz.

Sólo eso. 

Sed felices en 2014

Luchad por serlo. 

Y vividlo conmigo.

17 diciembre, 2013

El reto 28x5: conclusiones

Lo prometido es deuda: vengo a contaros los resultados del reto #28x5.

Un éxito.

En estos 28 días he cumplido con bastante regularidad los cinco objetivos que me impuse, llegando a ganar el 91.43% de los puntos. Mi tabla de resultados:

S1 S2 S3 S4 T T [%]
Alimentación 14 14 13 13 54 96,43%
Líquido 13 13 14 9 49 87,50%
Ejercicio 14 14 14 14 56   100,00%
Rutina 14 14 12 12 52 92,86%
Placer 14 12 7 12 45 80,36%
Total 69 67 60 60 256 91,43%

Una pequeña aclaración, eso sí: esta última semana he estado de vacaciones y modifiqué ligeramente mi objetivo de cambio de rutina. En vez de salir sólo 3 veces a la semana, lo cambié a llegar antes de las 12 los días entre diario y antes de las 3 el fin de semana, además de modificar la prohibición del alcohol a sólo vino o cerveza de domingo a jueves.

Tengo sólo dos 0 en todos estos días: este domingo apenas bebí agua, y no creo que llegase al litro; y el viernes pasado no llegué antes de las 3 a casa, ni mucho menos. La semana que más puntué fue la primera, supongo que porque era la que estaba más motivada.

Conclusiones positivas:
  • Me ha servido para coger rutinas verdaderamente importantes. Fundamentalmente dos:
    • No pico entre horas. Nada. Quien me conozca un poco sabe lo complicado que es eso. Los puntos que he perdido en el objetivo de alimentación han sido por no hacer 5 comidas al día, en fin de semana y porque me he levantado tarde. Pero no he perdido ningún punto por picar entre horas. Perdonad que lo repita, pero ninguno. Esto ha supuesto que pareciera un cierto tipo de gremlin en ocasiones: “no, no puedo comer nada hasta las 9 porque sería picar entre horas y pierdo puntos”.
    • Voy al gimnasio. Mucho (100% de los puntos). De hecho, tengo que controlar un poco este tema, porque se me va de las manos. Ayer, ya sin reto, fui a una masterclass de spinning por la mañana (1h 15min) y a una masterclass de aerobic por la tarde (1h 30min). Y esta mañana no he ido a body fit porque tenía que hacer cosas en casa, pero ya estoy esperando a ir mañana, el jueves y el viernes por la tarde. En serio, increíble.
  • He perdido volumen. Una talla de pantalones, vaya: vuelvo a usar mis vaqueros de la 38 y los de la 40 que me compré por mi cumpleaños tengo que llevarlos con cinturón. No he perdido peso porque estoy cogiendo músculo, así que sigo en 71kg. Ni tan mal.
  • Tengo la piel distinta. No sólo tengo bastante menos celulitis, es que está infinitamente más hidratada. A mí me salen grietas en las piernas por el frío; en estas semanas tengo la piel estupenda sin usar cremas (puaj). Se lo agradeceré al objetivo de líquidos, claro.
  • Me siento mejor en general. Mantener una alimentación controlada y hacer ejercicio hacen que me levante con más ánimo, incluso a las 6.30 de la mañana. Y los días que no voy al gimnasio lo noto.

Conclusiones negativas (o menos positivas):
  • Yo y mis obsesiones. La idea de “¡los puntos!” la he tenido permanentemente en la cabeza: no podía perder puntos. Hay veces que ha llegado a ser un poco extrema, y a muchos os he dado el coñazo con los objetivos. Mis disculpas. Cuando me pongo, soy monotemática. Pero mi TOC funciona así, qué se le va a hacer ;)
  • El objetivo de placer. Es en el que menos he puntuado y creo que habría que redefinirlo. Se supone que es un objetivo de premio, y que debería contrastar con los otros cuatro, pero no ha sido así. Al final de la semana se convertía en una obligación (no he leído nada, no he escrito de transporte), cuando tendría que ser al contrario. En mi opinión, habría que redefinirlo, pero no sé muy bien cómo: los objetivos no predefinidos son difíciles de cuantificar, y se pueden terminar convirtiendo en “puntos gratis”. Habrá que pensarlo.

Y poco más. Volvemos después de navidades, con nuevos objetivos pero el mismo formato. Yo ya estoy pensando en cuáles serán los de alimentación y rutina, porque los otros dos los voy a mantener más o menos igual, y tengo que pensar en el de placer.

Ya os contaré después de reyes. Feliz año nuevo :)