Últimamente recibo mails, mensajes e incluso christmas de papel, felicitándome las navidades. Ojo, lo agradezco enormemente, no os vayáis a pensar que no, me demuestra que la gente se acuerda de mí, y eso me crea una gran satisfacción.
¿Pero qué estamos celebrando? ¿Porqué hay que ser especialmente feliz en estas fechas? ¿Qué las hace diferentes? Desde mi punto de vista, absolutamente nada. No celebro la navidad exactamente por la misma razón por la que no celebro el ramadán. Sencillamente, no creo en la doctrina religiosa que las sostiene (tanto la navidad como el ramadán). Pero a nadie le sorprende que no deje de comer hasta que no pueda distinguir un hilo blanco de uno negro. Sin embargo, a más de uno le sorprenderá que no haya puesto un espumillón, una campanita, un árbol de plástico en el salón o el tan manido Belén, y que, además, no haya comprado un solo regalo.
La navidad conmemora el nacimiento del hijo de dios según la tradición cristiana. Y a mí me parece estupendo, pero también creo que se ha perdido el significado real de estas fechas, para la gente que realmente las celebra. Vivo al lado de una iglesia y el pasado 25 a las 0.00 horas no oí ningún tumulto de una multitud agolpándose a las puertas de la misma. Veo muchas más gente cualquier día en Zara, Mango, Springfield y todas las demás tiendas. Veo paquetes envueltos en papel de regalo, cajas de juguetes monstruosamente grandes, y me marean con los villancios cantados por Rosa (de España, claro) cuando voy a comer fuera.
Me cabrea ese consumismo exacerbado que hace que la población española en particular y la primermundista en general se dedique a dejar seca la cuenta corriente en pos de una felicidad tan efímera como material. Me cabrea la cantidad de comida que se tira en estas fechas, porque reconozcámoslo, cuando llegas al 5o plato en una cena, ya no puedes comer más.
Cada vez que hablo de esto con alguien que sí celebra estas fechas, me responden con la supuesta familiaridad de las mismas. Sinceramente, si no encuentras otro momento en todo el año para ir a ver a tus padres, a tus abuelos o a tus primos, es que no hay un deseo real de hacerlo. Y no es más difícil, en mi grupo de amigos celebramos cada cierto tiempo alguna comida o quedamos para ir de fiesta, y no se crea ningún drama por no haber tiempo. Ya se sabe, querer es poder.
Además del gasto que realiza la gente (y que oye, cada uno que gaste en lo que quiera, que para eso es su dinero, por mucho que a mí me crispe), está el gasto que realizan los ayuntamientos a la hora de decorar la ciudad. Y eso se paga también con mis impuestos. Así a priori, que recuerde, tenemos lucecitas horteras en muchas calles, varios árboles con bombillitas, un portal de belén luminoso en la Iglesia de San Pedro y unos cuantos ¿renos? luminosos también pastando en los jardines de la Plaza Mayor, por no hablar del Belén que han puesto en el Conservatorio o del escenario que montan para SSMM los Reyes. Con respecto a las luces, que es el tema que me resulta más sangrante, no solamente me parecen feas sino que producen, por una parte, un gasto al ayuntamiento dividido en mano de obra de montaje, bombillas de repuesto y electricidad; por otra, producen contaminación lumínica. Lo primero, ya sabéis, del tesoro público, que para eso está; lo segundo, al medio ambiente, que total, nos lo vamos a cargar en unos años, así que unas bombillas más o menos, no importan.
En fin, largo tema. Aún más largo si ahora me pongo a hablar del supuesto laicismo del estado. De que la navidad es, como dije al principio, una fiesta religiosa. De una religión en particular, no común a todas. Y por tanto, la Administración debería quedar totalmente al margen. Pero claro, en este país de meapilas (con perdón) no podemos menos que seguir con el sí, padre, celebrando misas católicas en homenaje a las víctimas de un atentado, y aquí paz y después gloria.
Que ya se ocupa el arzobispo de que vayamos todos al cielo.
5 comentarios:
Esta es mi chica...
Si ya te lo decía yo, el próximo año cuidadoso rasurado y a follar como leones. Eso sí, árbol, ponemos árbol - de los que después de replantan - y lo adornamos con espumillón y muuuchas bolas previamente recortadas de sus titulares obispos.
Perdona, querida, pero es que tenía que decirlo. El hecho es que los leones follan una barbaridad.
Besos. Y a Maligno.
Supongo que son familiares depende de en qué familias.
Yo sí voy veces al año a ver a mis abuelos, pero juntar a mis primos de cataluña, pais vasco, zaragoza, la rioja, Madrid y asturias sólo ocurre en las bodas, en los entierros y en navidad.
Y qué quieres que te diga, adoro ver a todos mis primos... o a la mayoría de ellos al menos.
Lo peor de estas fiestas, el exceso de comida... pero no especial de las fechas. Cada vez que nos juntamos con la familia de mi madre con la excusa que sea pasa lo mismo, todo el mundo lleva comida como si no hubieramos comido en varios días, en fin.
Besos, y disfruta de los amigos por lo menos, que también vuelven a casa en estas fechas.
Debería opinar como tú, pero... mira aquí
Vamos a ver, también puedes celebrar la Navidad de una manera no cristiana, no hará falta que te recuerde la de países que lo hacen (y familias como la mia).
Respecto al derroche de decoración navideña, también puedes pensar que se paga con el IVA de toda esa gente que SI se gasta un pastón en estas fechas (que de otra forma no haría). Otra cosa es discutir en que fecha se encienden...
Respecto al derroche de comida y "familiaridad", para mi no hay nada mejor que reunirme con la familia. Ese simple hecho ya se debe celebrar, y no hay que reparar en gastos, ni escatimar el vino ni el jamón. Y les veo varias veces al año, y cada vez que nos juntamos lo pasamos genial, y en Nochebuena no va a ser menos.
Que podíamos juntarnos y celebrar el fin de año diez dias antes, claro, pero no es lo mismo.
Yo, desde luego, disfruto mucho la Navidad. Por pura tradición o por lo que sea.
Bueno, siempre puedes pensar que son las fiestas del Solsticio de Invierno (igual que en el de Verano se celebra San Juan), y que las lucecitas y las comilonas y las reuniones familiares son como las típicas fiestas de agosto de los pueblos, sólo que aquí lo hacen al mismo tiempo en todas partes ;)
Y todo tiene sus ventajas... Yo estos días me hincho a ver conciertos y exposiciones, sin soltar ni un duro (que gasten los demás si quieren, yo no).
Es que amargarse por esto es muy malo ;)
Suso
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