13 enero, 2005

Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza

13.00 La posición erecta a que llevo sometido el cuerpo desde hace cinco horas empieza a resultarme fatigosa. Al entumecimiento muscular se une el esfuerzo continuo que debo hacer para inspirar y expirar el aire. Una vez que he olvidado hacerlo por más de cinco minutos, la cara se me ha puesto de color morado y los ojos me han salido disparados de las órbitas, debiendo ir a recogerlos nuevamente bajo lasruedas de los coches. A este paso, acabaré por llamar la atención. Parece ser que los seres humanos inspiran y expiran el aire de un modo automático, que ellos llaman respirar. Este automatismo, que repugna a cualquier ser civilizado y que consigno aquí por razones puramente científicas, lo aplican los humanos no sólo a la respiración, sino a muchas funciones corporales, como la circulación de la sangre, la digestión, el parpadeo que, a diferencia de las dos funciones antes citadas, puede ser controlado a voluntad, en cuyo caso se llama guiño-, el crecimiento de las uñas, etcétera. Hasta tal punto dependen los humanos del funcionamiento automático de sus órganos (y organismos), que se harían encima cosas feas si de niños no se les enseñara a subordinar la naturaleza al decoro.

14.00 He llegado al límite de mi resistencia física. Descanso apoyando ambas rodillas en el suelo y doblando la pierna izquierda hacia atrás y la pierna derecha hacia delante. Al verme en esta postura, una señora me da una moneda de pesetas veinticinco, que ingiero de inmediato para no parecer descortés. Temperatura, 20 grados centígrados; humedad relativa, 64 por ciento; vientos flojos de componente sur; estado de la mar, llana.

3 comentarios:

Txapulín dijo...

Nada que ver con "La ciudad de los prodigios", lo único que me he leído de Mendoza. La verdad es que esto promete.

Níniel Nielisse dijo...

No he leído La ciudad de los prodigios, pero creo que es uno de los libros "serios" de Mendoza, ¿no? Puede que me esté equivocando, pero lo cierto es que lo tengo en la estantería de casa. Ya lo leeré.

Sin noticias de Gurb, aparte de parecerme uno de los mejores libros humorísticos que he leído, es de estilo similar a la trilogía del loco sin nombre ;) El laberinto de las aceitunas, El misterio de la cripta embrujada y La aventura del tocador de señoras...

El argumento es sencillo: dos extraterrestres llegan a la Barcelona pre-juegos olímpicos (1990 ó 91) y uno de ellos (Gurb) sale de misión exploratoria por la ciudad. Se pierde y el otro (sin nombre) tiene que buscarle.

Léelo, es un libro cortito que merece la pena comprar (yo lo he comprado ya 4 veces y no porque los tire, sino porque tiendo a regalarlos XD)

Txapulín dijo...

Si te he de ser sincero, La ciudad de los prodigios es uno de esos tantos libros que he dejado a medias. Ciertamente no es de humor, y mucho menos del humor absurdo que entreveo en Gurb, aunque sí hay algo de absurdo en la caracterización de los personajes: Delfina es fea y enclenque, y es gracioso que el protagonista se enamore de ella (y van y en la peli me ponen a la preciosa Emma Suárez, algo no cuadra, ¡ah!, y a Loquillo como el "gigante" Castells, puff). Me gustó la ambientación histórica, y realmente no sé por qué lo dejé a medias...