27 agosto, 2005

Berlín. Visiones de la zona este I.

Probablemente, lo primero que impresiona de Berlín son sus grandes avenidas en cualquier parte de la ciudad, hecho prácticamente inexistentes en el resto de capitales europeas que datan de antes del siglo XVII. Evidentemente, hay ciudades que lucen con orgullo una gran avenida, como son los Campos Elíseos de París, pero éstos datan (concretamente) datan del siglo XIX y son consecuencia de un profundo cambio en la mentalidad urbanista que hasta entonces había imperado. Pero ya me estoy yendo del tema.

Evidentemente, Berlín no tiene barrio histórico. Lo tuvo, pero la II Guerra Mundial arrasó la ciudad y empezaron desde cero. Y no reconstruyeron las callejuelas, los barrios insalubes, ni las casas sin conexión a la red de saneamiento. Lo construyeron con la idea que se tiene de las ciudades en el siglo XX: grandes calles como Friedrichstrasse, grandes bulevares como Unter den Linden (Bajo los tilos).

Aunque ya sólo quedan algunos fragmentos de los 160 kilómetros que tuvo el muro en su día, la separación sigue latente en forma de cicatriz que divide la gran metrópoli que es hoy Berlín:



No hay mucha diferencia entre los dos Berlines, al menos a primera vista. Sin embargo, hay un detalle que los hace inconfundibles: los semáforos. Son distintos y la antigua Alemania Oriental se enorgullece de ellos. En la parte oeste los semáforos son como en cualquier parte de España, por ejemplo. En la zona este, nos aparece un simpático y rechoncho hombrecillo con sombrero:



Hay todo un mercado creado alrededor de este símbolo, que se venden no sólo en postales sino también en cualquier otro artículo donde puedan ir estampados los muñequitos, juntos o por separado. Como muestra, un botón: Ost Hits.

En la zona este se concentran la mayor parte de las atracciones turísticas. Ya no existe el gran cartel que te indicada precaución, justo delante de la Puerta de Brandenburgo. Ahora sólo está en postales, pegatinas, o imanes:



Sí, Luiyo, probablemente las banderas que ondean a ambos lados de la puerta sean las soviéticas. Después de todo, el cartel lo deja muy claro:
ATENCIÓN
USTED ABANDONA AHORA BERLÍN OCCIDENTAL


Mañana más, que ahora estoy cansada. Además, me faltan muchas fotos que tiene mi hermana en su cámara (como, por ejemplo, la mía en la estatua de Marx y Engels -en Ost Berlin, claro).

Próxima entrega: Topographie des Terrors.
Tercer entrega: El Pergamonmuseum.

Y las demás ya las iré pensando ;)

1 comentario:

Txapulín dijo...

¡Cómo nos cuidas! El viaje por entregas... Ya me gustaría poderlo haber hecho a mí estos 10 días, pero ahora me encuentro con 500 fotos y miles de recuerdos imposibles de plasmar. Esto de la selección es muy cruel....