10 agosto, 2007

Maus, de Art Spiegelman

maus Acabo de terminar de leerme esta novela gráfica sobre el holocausto nazi, que tiene la originalidad de ser protagonizada por animales antropomórficos. Me habían hablado muy bien de ella, y ya hacía tiempo que tenía ganas de leerla. El escrito, Art Spiegelman, relata la historia de su padre Vladek y su madre Anja, judíos polacos que sobrevivieron a Auschwitz.

Quizá por esa buena crítica con la que me he enfrentado al libro, la verdad es que me ha decepcionado. No pasa de ser una historia normal del holocausto, como hay tantas ya, tanto en novelas convencionales como en películas. Ojo, no le quito mérito a la historia, sólo digo que la originalidad con la que yo contaba (basada en gran parte en la caracterización con animales) no la he encontrado.

Por otra parte, me queda ese regusto amargo que tengo siempre que leo historias de judíos en el Holocausto contadas por ellos mismos. Es una sensación de desprecio al resto de los muertos en el Holocausto, como si sólo fuera importante la parte de antisemitismo que se vivió en la época, y no todo lo demás. Leyendo, uno se da cuenta de que aparte de judíos, también murieron muchos eslavos, gitanos, homosexuales, opositores políticos, etc. Esa falta de representatividad que hay siempre en las historias del holocausto la noto también en Maus.

Evidentemente, el sr. Spiegelman no trata de ser imparcial. Es la historia de su padre, y la historia de los judíos, pero la ambientación es lo que me falla. Además, el tratamiento sesgado que se le da a la caracterización en animales creo que cojea, de nuevo, de falta de coherencia: no hay un criterio homogéno en dicha clasificación. Por un lado están los judíos, caracterizados de ratones. Por otro lado están los demás, caracterizados en función de su nacionalidad: los alemanes son gatos, los polacos son cerdos (cosa que me llama poderosamente la atención, aunque quizá el cerdo no tenga para él connotaciones negativas), los franceses son ranas, los yanquis son perros, etc. Por tanto, se muestra una visión muy judía, pero que a mí no me convence, de la sociedad. Y a pesar de que de un sólo vistazo puedo saber con quién está hablando, me falta contar con esa información por parte de los judíos, incluso de los otros prisioneros. Es decir, este judío ¿es alemán? ¿es polaco? Y este prisionero francés, ¿por qué está en el campo? ¿es homosexual? ¿es prisionero político?

Recomendable de leer, pero sin más. Me ha decepcionado.

2 comentarios:

Findûriel dijo...

¡Ese conejo Samurai!

keleb-dûr dijo...

Yo lo lei tambien hace poquito y aunque no me ha decepcionado tanto como a ti, sí que no me pareció tan tan buenísmo. Quizá el problema es que con esas críticas previas tan positivas esperásemos algo distinto....o quizá quer en su época sí fue un cómic rompedor...pero con la evolución del cómic en los últimos años, con trabajos como los de Dave Mc Kean...pues este cómic no sorprende tanto.

A mí la caracterización con animales sí me gustó, y me gusta también ese tono aséptico y descarnado con que el padre cuenta lo que tuvo que vivir. Que yo recuerde no juzga ni insulta a los alemanes, simplemente cuenta su historia y deja ver toda la brutalidad de un modo directo precisamente por su sencillez. Y como bien dices, tampoco creo que pretendiera nada más que contar la historia de su padre sin profundizar demasiado en los hechos