18 noviembre, 2013

El reto 28x5


Desde hoy me vais a oír hablar de esto: el reto 28x5, especialmente en Twitter (#28x5, ya sabéis, podéis silenciar el hashtag para que no moleste).

El nombre se lo hemos puesto un poco de rebote: somos 5 chicas que nos hemos jugado unas pelas para, durante 28 días, cumplir unos objetivos que nosotras mismas nos proponemos. Además, son 5 objetivos, así que el nombre le viene estupendamente.

Se trata de lo siguiente: durante 28 días, empezando hoy 18 de noviembre, vamos a ponernos objetivos en 5 campos distintos:
Alimentación: no hace falta que sea una dieta, sino un objetivo que se quiera cumplir.
Yo he optado por hacer 5 comidas al día y, sobre todo, no picar entre horas. Si lo consigo: 2 puntos; si pico una vez, 1 punto; más de 1, 0. El desayuno y la cena debo hacerlo a base de proteínas.
El desayuno de esta mañana: café y sandwich de pan de centeno con pavo asado.

Líquidos: beber agua, que se nos olvida, y más en invierno. 
Mi objetivo es beber 2 litros de líquido al día, entre agua, infusiones y café. 

Ejercicio: hay que moverse, que nos pasamos el día sentadas y no puede ser. Además, con la llegada del invierno y la oscuridad, yo había dejado de salir a correr (ay, mis zombies).
En este caso, mi objetivo es bastante ambicioso: Ir al gimnasio 3 veces / semana (L,X,V); Ir y volver andando al trabajo los martes y los jueves; y salir a correr sábado o domingo, 1 hora. Tengo un día libre.

Cambio de rutina: siempre se quiere cambiar algo en el día a día, pero nunca nos terminamos de poner. 
Yo voy a intentar salir sólo 3 noches a la semana; con el bonus de no beber alcohol los días entre semana (de domingo a jueves). Ni una triste caña con limón, ojo.


Placer: algo que queremos hacer, pero para lo que nunca sacamos tiempo. 
De nuevo es un objetivo semanal: dedicar 2 horas a escribir de transporte; leer más de 4 horas a la semana; ver 2 capítulos a la semana de American Horror Story (elegida por votación en Twitter el sábado noche) en inglés con subtítulos en inglés. Tengo claro que este objetivo sólo es posible si cumplo el de rutina.

El sistema de recompensas es semanal: cada una hemos puesto 20€ en un bote virtual. Se reparten 10€ cada una de las tres primeras semanas, en función del marcador parcial, y 70€ la cuarta, con los resultados finales. El “premio” total se asigna al final de los 28 días, y no se reparte el dinero, sino alguna cosa que la persona pueda querer comprada en Amazon o similar.

El reto es individual, en el sentido de que cada una pone los objetivos que le parece conveniente, y autocontrolado, por lo que cada una se puntúa en el día a día (o en la semana, según el caso). Como ninguna está en esto para ganar dinero, yo tengo plena confianza en los autocontroles. Y digo esto porque es lo primero que me han preguntado cuando lo he contado, que la españolidad nos sale por todos los poros.

Mi motivación detrás de todo esto, aparte de compartir una actividad con amigas, es empezar. Al final, siempre ando dándole vueltas a la cabeza a “tengo que hacer deporte”, “tengo que comer mejor”, “tengo que escribir el artículo sobre rotondas”, etc. Son 28 días, y el que tenga un duración fija lo hace más asequible para mí. Evidentemente, mi plan es continuar después, pero probablemente tenga que redefinir los objetivos en función de los resultados de estos días.

El objetivo más difícil de cumplir va a ser el de rutina, con toda seguridad. Mi vida social se va a resentir mucho si sólo salgo un día entre semana, aparte del tradicional fin de semana. Parece broma, pero viviendo sola mis encuentros con amigos son fundamentales. La razón por la que he puesto este objetivo es que estoy agotada. Pensaba que el problema era el hierro, como otros años, pero mi análisis de sangre dicen que está por encima de lo normal. Necesito hacer ejercicio y descansar más por las noches, dicho por el médico. Así que me tendré que obligar a quedarme en casa 4 noches a la semana, y escribir, leer, ver series. Incluso cocinar, si viene alguien a cenar. Suena terrorífico, claro, pero sobreviviré

En cuanto al ejercicio, ya me he apuntado al gimnasio y ya he ido esta mañana. Sí, amigos, mi plan de ir tres veces a la semana es ir a las 7.00am. Al final, es el horario que mejor me viene, tanto por biorritmos (soy una alondra de las que madrugan cantando, como dijo no sé quién) como por temas laborales. La otra opción sería a las 19.30, cuando salgo, pero los gimnasios están llenos y yo agotada. Me quedo con mis mañanas, donde no hay nadie, y puedo realizar mayor esfuerzo físico. Esta mañana el transporte me ha hecho tardar más de la cuenta (casi 3 horas en total, maldita Avenida de América), pero lo iré ajustando. Lo peor es que el bus que me viene bien tiene su primera expedición a las 7am, y no me da tiempo a llegar. Ay, esas amplitudes de antaño de la EMT de Madrid.

Mañana por la mañana me pesaré y me mediré para ver cómo afecta todo esto a mis dimensiones actuales. Y escribiré las conclusiones el 15 ó 16 de diciembre, prometido.

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