05 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 7

Lo sé, ya no estamos propiamente en el camino. Pero el viaje se llama así, ea.

Hoy nos hemos levantado sin despertador y sin ninguna urgencia. Toda una novedad después de las prisas de los últimos días para estar en ruta antes de que saliera el sol. El hotel encontrado a última hora ha sido todo un acierto: céntrico, nuevo, cómodo, con WiFi y smartTV. Tocaba volver a empaquetar las alforjas, por última vez. Esta vez, separando lo que volvía a Madrid y lo que nos quedábamos.

La logística estaba muy estudiada: llevamos mochilas plegables del Decathlon, para quedarnos la ropa "de descanso" y lo demás lo hemos enviado a Madrid vía SEUR, junto con las bicis. Las hemos llevado a un albergue para todo el tema del envío... Y la verdad es que nos ha dado pena dejarlas ahí, después de una semana juntos y tantos kilómetros pasados.

¡Pobres bicis!
Y a ver Santiago. Aunque hemos intentado verlo un poco vacío ha sido imposible: entre desayunar, hacer el checkout, llevar las bicis... Se nos ha hecho casi las 12 y ya empezaban a llegar. Pero nos hemos ido a ver la catedral y el centro. Hemos estado a punto de vernos atrapados en una misa multitudinaria, pero hemos escapado a tiempo y nos hemos ido a comer unas tartaletas de Santiago estupendas sentados en un parque y jugando con una gata ;)





De hecho, hoy el día ha sido más aburrido porque nos lo hemos pasado andando por el parque temático que es Santiago y comiendo. Eso sí, todo espectacular. Yo he comido hoy las mejores setas que he comido en mi vida.
La tarde se ha hecho un poco larga, a pesar de que hemos ido a abrazar a la cabeza del muñeco del apóstol (piedras preciosas falsas!) y a ver más tranquilamente la catedral, sin la amenaza clerical. Hemos descubierto que los vascos son seres de otro planeta, por si había alguna duda (foto adjunta). No especifica si son los de Bilbao o todos en general; esa duda nos queda.

Los vascos están en la categoría "otros".

Hemos aprovechado para comprar trastos y yo hasta me he comprado una pulsera con la concha dichosa, que debíamos ser los únicos peregrinos sin identificación visual.

El coche lo teníamos a las 20.30 y teníamos que ir hasta el aeropuerto... Nos hemos ido temprano porque el cansancio pesaba y queríamos llegar a la playa y descansar... En la parada del bus, nos hemos tomado algo y justo cuando nos íbamos, llega la chica de Golden Rental. ¿Qué hacemos? ¿Le damos el coñazo? Venga, vámonos para la oficina que se habrá quedado alguien o esta no tardará en llegar... No y no. Al final Adri ha ido a buscarla al bar y le ha dicho que hasta las 20.30 nada. Ha debido recapacitar porque al rato estaba ahí... Yo me he quejado por twitter y ahora tenemos un código de descuento del 25% para nuestra próxima reserva con ellos ;)

Y ya, a la playa de A Lanzada, esquivando camiones llenos de troncos y subiendo y bajando valles... Lo de siempre pero con esfuerzo cero ;) El hotel donde estamos es pequeño pero tenemos habitación con vistas al mar. Es una preciosidad de paisaje, la verdad. Hemos cenado pescado y marisco regado con una botella de albariño porque no hay que perder las buenas costumbres.

Navajas y albariño :)~

Y ahora, a dormir, más tarde que nunca. En la habitación de al lado hay un tío que ronca como un avión a reacción. Estoy viendo que a mitad de la noche tenemos que ir a decirle algo ;)

  • Hemos comido: Bar A Gamela.
  • Hemos cenado: Restaurante A Illa, 16€/p.
  • Hemos dormido: Hotel Foxos, 45€/noche, desayuno incluido.

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