23 diciembre, 2014

[London Christmas] Segunda crónica: Misión Cocido

El domingo al final hicimos poco. Lo habitual: que terminé de escribir la primera crónica a las mil, que ya cómo vamos a irnos sin haber comido, que comes y se hace de noche. Nos fuimos a dar una vuelta por las oscuras calles y parques de Watford, pero poco más. Eso sí, Adri terminó de ver Firefly + Serenity (y yo las vi por cuarta vez, que tampoco está mal).

El lunes nos íbamos a Londres (ya se sabe, 2together + 2x1) a ver la Torre de Londres, que Adri tenía ganas de conocerla. Estuve hace 5 años y apenas me acordaba de los cuervos... Bocadillos al bolso y a coger un tren directo (15 min) y el metro, que según City Mapper la distancia entre Euston y Tower of London era de unos 40minutos en bici, a los que hay que sumarle los de perdernos un poco, y se nos iba de tiempo. Cargar la Oyster (¡gracias, Diana! Había 0.10£ en la que me dejaste ;)) y coger la Circle Line. 

Cuando llegamos a la Torre había cola en nada menos que ¡6 taquillas! Y había algunas cerradas, en una explanada enorme. En 2009 no estaba preparado como si fuera Eurodisney, ya os lo digo. La entrada eran 22£ con asterisco... * Ticket price includes a voluntary donation. [El precio de la entrada incluye una donación voluntaria]. Un truco estupendo: para no pagarla se lo tienes que decir al de la caja. A nosotros nos parecía mal ese tipo de voluntariedad impuesta, pero como ya íbamos a pagar sólo una entrada... pues pagamos 2£ a la Reina, que debe estar falta de cash.



La Torre sigue siendo un sitio impresionante: fortaleza, palacio, cárcel, patíbulo... en un recinto con muchos siglos de antigüedad. Cogimos una audioguía y NO nos hicimos una foto con los señores Beefeater porque pobres hombres. Para haber tanta cola al entrar, la verdad es que luego se diluía mucho aunque había decenas de niños de esos a los que quieres matar lentamente porque gritan. Pero, ¡espíritu de la navidad! Mucho mejor dejar que los cuervos se encargasen de ellos, y alguno hubo que estuvo a punto porque se empeñaban en acercarse mucho a pesar de las advertencias: "Beware of Ravens They bite!"
Estuvimos como 4 horas en la Torre. Incluso comimos ahí, sentados en un banco a las puertas de lo que es el pisito de la Reina. Que tenía pinta de usarse poco, pero ahí estaba un señor con gorro por si a alguien se le ocurría ¿acercarse? ¿Hacerse un selfie con la casa? Quién sabe.

A la salida, el objetivo era claro: comernos un crepe con nutella. A ver si os pensáis que se nos pasan rápido los antojos. Adri quería haber cogido la línea 9 Histórica de autobús para montar en un Routemaster antiguo pero resultaba que la habían quitado en julio. Peeero, la 15H seguía activa, y un autobús de los años 60 recorre la City pasando por la catedral de Saint Paul hasta Trafalgar Square. Evidentemente, fuimos dando bandazos en el piso de arriba.

Debajo del London Bridge
El plan era coger el tren a las 19, ya que la peak hour de tarde va de 16.30 a 19.00. Mala idea, ya os lo adelanto. Eran las 16.30, ya era casi de noche (el sol se pone a las 15.57) y estábamos algo cansados. Pero fuimos hacia Leicester Square (esquivando hábilmente Picadilly) y nos encontramos con una feria con cacharritos y ¡puestos de crepes! Vale, sólo había uno, pero no necesitamos más. El crepe más caro de la historia, pero qué bien nos sentó. Nos acercamos andando a Covent Garden, por dar un paseo y hacer tiempo, pero a las 18.05 ya estábamos en la estación... y faltaba una hora para que saliera nuestro tren. Yo abogué por hacernos los guiris e intentar colarnos en un peak hour service pero Adri no quiso... lo más que conseguí fue ir a preguntarle al señor de los tornos si podíamos entrar (y que nos dijera que no, claro). Sigo pensando que intentar colarnos y hacernos los guiris hubiera sido mejor plan, pero nos comimos una hora en la estación que nos dejó baldados.

Tanto es así que a las 21.45 ya estábamos muriendo y hemos dormido, de nuevo, 10 horas.

El plan de hoy era volver a Londres, porque todo cierra en navidad (y se alarga hasta el 26, que es boxing day). De hecho, el 25 es que no hay ni servicio de trenes. Pero nos hemos levantado un poco tarde y Adri ha dicho: "mejor nos quedamos". También es que viendo la BBC parecía que iba a acabarse el mundo: "Today will be worst than Panic Saturday", decían. Así que nos hemos dado prisa en ir a comprar la cena de mañana. Todavía no tenemos decidido qué vamos a hacer, pero sí que va a ser atún (el atún más caro del mundo, por cierto) comprado ¡en una pescadería! ¡Pescado fresco! En 2 años en Alemania jamás vi ninguna. 

Hemos hecho un poco de cola en el mercado, pero lo hemos conseguido. Y el Sainsbury no estaba muy lleno... aunque ahí es donde ha empezado verdaderamente el reto. Y es que aunque la cena de nochebuena no la teníamos muy clara, la comida de navidad sí: cocido. Dácil nos ha donado uno de los huesos de jamón que tiene en el congelador (¡mil gracias!) pero había que comprar todo lo demás. Hemos ido con toda nuestra buena intención. Evidentemente, aquí no hay bandejas de verduras preparadas para cocidos porque no hay ningún emprendedor con verdadera visión de negocio. Así que hemos tenido que escogerlas nosotros. Por el momento, tenemos zanahorias, nabos, apio, patatas y un repollo del tamaño de una naranja (igual va a ser otro Lost in Translation, quién sabe). Judías verdes no había por ningún lado. 

Siguiente paso, a por el pollo. Esto ha sido relativamente fácil porque teníamos que elegir entre un pollo recubierto de bacon, otro recubierto de hierbas o uno sin más. Así que hemos comprado un pollo chiquitín para darle sabor. El jamón ha sido imposible, como se podía prever. Sólo había en lonchas. Eso sí, chorizo el que quisiéramos. Porque aquí chorizo hay en todos lados, y se lo echan a cualquier cosa que, como dice Dácil, pasa a ser automáticamente "española". Pero como yo no le echo chorizo al cocido, lo hemos dejado ahí con el resto de "continental meats". 

Y lo que parecía fácil ha resultado imposible: garbanzos. Porque lo normal es tener una estantería llena de legumbres y 5 tipos distintos de lentejas, pero no tener garbanzos que no sean cocidos. De hecho, tenían hasta judías blancas. Así que garbanzos cocidos. Va a ser un cocido un poco raro, porque tampoco hay fideos, pero qué se le va a hacer.

Ya de vuelta nos hemos ido al parque con las bicis y con Eme. Un paseo de lo más agradable en el que hemos visto un tren en miniatura, con un montón de vías y hasta una rotonda para que la locomotora cambie de dirección. Adri ya ha dicho que hay que volver para montarse pero no sé si tendremos que robar algún niño para que le dejen... De vuelta a casa he resbalado en el barro y me he dado un buen guantazo con la bici. Ha sido como a cámara lenta mientras hacía ruiditos rollo "hui hui hui hui". Nada grave más allá de una raspón en el muslo y una colección de cardenales donde se me ha clavado la bici. Eso sí, nosotros pensábamos que habíamos cansado a Eme pero conforme ha entrado en la casa nos ha traído su nudo para jugar con ella... aunque luego ha caído una buena siesta, todo hay que decirlo.

Apetecible, ¿no?
Después de que Eme se levantara de su siesta, decidimos ir a la High Street para ver unos puestos callejeros que habíamos visto por la mañana, y así de paso teníamos una excusa para salir de casa. Craso error: todos los puestos habían desaparecido y en la High Street sólo quedaba la colección de franquicias habituales, incluido el restaurante-español-con-tacos-y-frijoles (ejem). El paseo sirvió para despejarnos y para que nos preguntaran por segunda vez en el día por una dirección... y pudiéramos responder con soltura, todo sea dicho. Creo que gracias a Eme parecemos 100% lugareños.

Mañana el plan es ir un rato a Londres por la mañana, por ir al British Museum que está al lado de Euston. Pero no tenemos ni pensados los entrantes de la cena (¡ni comprados!) así que no sé yo. Estamos consultando recetas británicas para ver qué hacer pero es que esta gente come fatal o muy aburrido. Uno de los platos que más nos encontramos al buscar es Roasted Potatoes (básicamente, patatas asadas). Y tienen como dos mil recetas... 

Están locos estos ingleses, que diría Astérix.

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