Eso sí, cuando salimos de allí, un par de horas después, aquello había cambiado radicalmente. No, no habían aparecido bares nuevos, pero había gente, así que fuimos a tomarnos un mojito a un bar que nos había llamado la atención antes. Primera cosa rara: allí está todo el mundo sentado y no baila nadie. Muy desconcertante, pero "donde fueres, haz lo que vieres". Segunda cosa rara: en Portugal se fuma en los bares. Fue un OMG bastante terrible para nosotras, que ya nos hemos olvidado del puto asco que da el humo cuando estás tomándote tranquilamente una copa. Pero en fin, nos parecía feo decírselo al portugués que teníamos al lado, así que lo dejamos estar. Tercera cosa rara: un mojito con cubitos de hielo. Y muy ácidos.
No contentas, nos fuimos a buscar otro garito. Uno en el que sí se bailara, aunque se seguía fumando. Cuál no sería nuestra sorpresa cuando vemos que el camarero agitaba con mucho brío las hojas de menta, el hielo picado, el ron y el seven up (o lo que le echasen). En serio, los mojitos no se agitan. Qué país. Al menos, la música ochentera era bailable, aunque nos sorprendieron cuando pusieron "La bamba". Y ahí estuvimos, hasta la 1 que decidimos volvernos, no fuera que más tarde tuviéramos que hacer la croqueta y nos cayéramos al Duero. A la salida, las calles estaban a reventar de gente. Punto para Portugal: beber en la calle en pleno agosto es un #win.
Hoy nos hemos ido a ver unos pueblos del norte: Guimaraes, Braga y Vila do Conde.
Guimaraes es una ciudad preciosa. Se supone (ejem) que es la cuna de Portugal, y lo indican muy orgullosos en un cartel gigante, pero hay pocos indicios más. Tiene un centro histórico pequeño, con placitas llenas de soportales y casas antiguas muy bien cuidadas. Hay que decir que es "Ciudad Europea de la Cultura 2012", pero nosotras no lo sabíamos hasta que no hemos llegado. Un paseo por el pueblo y al "Paço dos duques de Bragança", con la idea de dar una vuelta y seguir hasta el castillo. Pero hemos sido gratamente sorprendidas de que el palacio fuera visitable y de acceso gratuito. Y por dentro era bien chulo, con el mobiliario original montado en las distintas habitaciones y una pequeña explicación en varios idiomas (incluido el español) en cada una de ellas. Para rematar, nos hemos hecho una foto tuenti en un espejo del siglo XVII, por eso de quitarle un poco de hierro a la visita.
Y luego al castillo, que era poco más que una muralla y una torre central. Bastante bien conservado para ser del siglo X, pero yo me sigo preguntando cómo podía vivir en un espacio tan chico el primer rey oficial de Portugal, ya en el siglo XII. O estaban muy apretados o algo no cuadra, pero a saber quién ha escrito la historia... Escaleras para subir a las murallas sin una mala barandilla... asumimos que quedaba todo solucionado con el cartel de "Cuidado, peligro de caídas" que aparecía al pie de una de ellas.
Comida muy rica en Guimaraes, a base de verde, que ya estamos un poco hartas de comer tanto, y a Braga por la tarde.
La primera sorpresa que nos ha deparado Braga (Ciudad de la Juventud 2012), ha sido una demostración de bailes populares de la región. Hemos estado viéndolos un rato y, oye, lo mismo que ver bailar jotas en cualquier lugar de España. Además, paseando por Braga, nos encontramos con una performance cristiana en la que un tío intentaba convencer a otros de que había que suicidarse por la crisis y demás. Hasta que venía alguien que les convencía de que Jesús les amaba y que no lo hicieran. Claro que el primero había estado poco hábil: detrás suyo había una pancarta gigante con el lema: "Jesus ama-te". Yo lo veía claro, y eso que todavía no controlo el portugués.
El paseo por Braga merece mucho la pena. Es una ciudad muy tranquila, con calles peatonales y miles de iglesias y edificios bonitos. Aunque la segunda sorpresa nos la ha deparado la catedral y el espectacular vestíbulo y órgano que tenía. Sin ser un edificio demasiado grande, el órgano era monumental. Como dirían en "Airbag": eso no son formas, son alardes.
Y a cenar a la Feria de la gastronomía de Vila do Conde, que ya va por su decimocuarta edición. Puestos con delicatesen de la zona que no hemos podido comprar, por eso de no llevar el coche apestando a queso y a chorizo el resto de viaje, y casetas para comer. También un escenario donde, de nuevo, han estado bailando jotas. Y hemos cenado. Mucho. La especialidad de uno de los chiringuitos: una "Espetada do novinho" gigante, acompañada de un par de ensaladas de pescado. Eso sí, el sitio era típico del Algarve (sur de Portugal), pero tampoco nos íbamos a poner exquisitas. Hemos hecho buenas migas con el camarero, que ha flipado un poco con nosotras y el baile de las sillas, pero es comprensible: la mayor parte de la gente es totalmente ajena al funcionamiento de la mente colmena.
Eso sí, en la feria gastronómica he hecho un señor descubrimiento: una tienda llamada "Cooking without" - dulces sin gluten y sin lactosa <3 Así que, de postre, unos bombones de leche condensada que estaban exquisitos :D
Y ya a Oporto, después de 13 horas dando vueltas por ahí. Por cierto, que aunque casi todos los edificios de Braga y Guimaraes también parecen dados la vuelta para dejar la decoración del baño en el exterior, son ciudades mucho, mucho más cuidadas que Oporto. No sabemos cuál es el problema que lleva a Oporto a ser un desastre de ciudad, con todos los edificios medio en ruinas...
Y nos siguen extrañando varias cosas. Que los portugueses se crean tan europeos como para cerrar los museos a las 18 y cenar a las 19. En serio, almas de cántaro, ¿es que no habéis visto la luz que hay ahí fuera? Que lo del diseño de autovías no lo tiene demasiado controlado, hay unas salidas e incorporaciones terribles. Pero que no conducen mal, como nos habían dicho. Y que ver cuadros después de conocer al Hematocrítico de Arte es... complejo.
Pero lo que nos llama poderosamente la atención en estos dos días que llevamos aquí es cómo, viniendo yamila y yo de un país que ha obtenido un préstamo en condiciones extremadamente favorables, no tenemos a todos estos portugueses rescatados haciendo cola para pedir nuestra mano. Incomprensible. Será una pregunta a realizar en el siguiente consejo de ministros a Montoro o, en su defecto, a Soraya. Nos tiene en un sinvivir.
PS: La frase del viaje que se va perfilando: "pero cómo no les van a haber rescatado".













