05 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 7

Lo sé, ya no estamos propiamente en el camino. Pero el viaje se llama así, ea.

Hoy nos hemos levantado sin despertador y sin ninguna urgencia. Toda una novedad después de las prisas de los últimos días para estar en ruta antes de que saliera el sol. El hotel encontrado a última hora ha sido todo un acierto: céntrico, nuevo, cómodo, con WiFi y smartTV. Tocaba volver a empaquetar las alforjas, por última vez. Esta vez, separando lo que volvía a Madrid y lo que nos quedábamos.

La logística estaba muy estudiada: llevamos mochilas plegables del Decathlon, para quedarnos la ropa "de descanso" y lo demás lo hemos enviado a Madrid vía SEUR, junto con las bicis. Las hemos llevado a un albergue para todo el tema del envío... Y la verdad es que nos ha dado pena dejarlas ahí, después de una semana juntos y tantos kilómetros pasados.

¡Pobres bicis!
Y a ver Santiago. Aunque hemos intentado verlo un poco vacío ha sido imposible: entre desayunar, hacer el checkout, llevar las bicis... Se nos ha hecho casi las 12 y ya empezaban a llegar. Pero nos hemos ido a ver la catedral y el centro. Hemos estado a punto de vernos atrapados en una misa multitudinaria, pero hemos escapado a tiempo y nos hemos ido a comer unas tartaletas de Santiago estupendas sentados en un parque y jugando con una gata ;)





De hecho, hoy el día ha sido más aburrido porque nos lo hemos pasado andando por el parque temático que es Santiago y comiendo. Eso sí, todo espectacular. Yo he comido hoy las mejores setas que he comido en mi vida.
La tarde se ha hecho un poco larga, a pesar de que hemos ido a abrazar a la cabeza del muñeco del apóstol (piedras preciosas falsas!) y a ver más tranquilamente la catedral, sin la amenaza clerical. Hemos descubierto que los vascos son seres de otro planeta, por si había alguna duda (foto adjunta). No especifica si son los de Bilbao o todos en general; esa duda nos queda.

Los vascos están en la categoría "otros".

Hemos aprovechado para comprar trastos y yo hasta me he comprado una pulsera con la concha dichosa, que debíamos ser los únicos peregrinos sin identificación visual.

El coche lo teníamos a las 20.30 y teníamos que ir hasta el aeropuerto... Nos hemos ido temprano porque el cansancio pesaba y queríamos llegar a la playa y descansar... En la parada del bus, nos hemos tomado algo y justo cuando nos íbamos, llega la chica de Golden Rental. ¿Qué hacemos? ¿Le damos el coñazo? Venga, vámonos para la oficina que se habrá quedado alguien o esta no tardará en llegar... No y no. Al final Adri ha ido a buscarla al bar y le ha dicho que hasta las 20.30 nada. Ha debido recapacitar porque al rato estaba ahí... Yo me he quejado por twitter y ahora tenemos un código de descuento del 25% para nuestra próxima reserva con ellos ;)

Y ya, a la playa de A Lanzada, esquivando camiones llenos de troncos y subiendo y bajando valles... Lo de siempre pero con esfuerzo cero ;) El hotel donde estamos es pequeño pero tenemos habitación con vistas al mar. Es una preciosidad de paisaje, la verdad. Hemos cenado pescado y marisco regado con una botella de albariño porque no hay que perder las buenas costumbres.

Navajas y albariño :)~

Y ahora, a dormir, más tarde que nunca. En la habitación de al lado hay un tío que ronca como un avión a reacción. Estoy viendo que a mitad de la noche tenemos que ir a decirle algo ;)

  • Hemos comido: Bar A Gamela.
  • Hemos cenado: Restaurante A Illa, 16€/p.
  • Hemos dormido: Hotel Foxos, 45€/noche, desayuno incluido.

04 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 6

[SPOILER] ¡¡Estamos en Santiago de Compostela!! [/SPOILER]

A las 6 ya estaba con el ojo abierto. Consecuencia de acostarse a las 22, claro. Eso sí, esta noche ha sido la mejor que hemos dormido los dos, ya no sé si por agotamiento, por literas nuevas o por qué.

Evidentemente, los señoritos no se han levantado a las 7. Ni a las 8, cuando hemos salido. Nos ha dado tiempo a ver mejor el súper camión: 3 ejes que transporta más de 6 caballos. Un despliegue, pero al menos ayer no dieron mucho el coñazo.

La etapa era fácil, en teoría. El alberguero, muy gallego él, nos ha dicho que era fundamentalmente llano con excepción de la cuesta del aeropuerto, que mejor la subiéramos por la carretera.

Ok, nunca le hagáis caso a un gallego. Confiamos en el cura (mal) y ahora en este señor (también mal). Les llevaba yo a Ciudad Real a que aprendiesen lo que es un terreno llano. Bajar al valle - Subir al valle - Bajar al valle - Y ASÍ TODO. Creo que los gallegos son, sin duda, parientes de Azhural.

Parecía que llegábamos, pero ¡no!
Realmente los primeros 15 km han sido fáciles. Hemos llegado a Amonal bastante frescos y hemos decidido empezar con el plan hobbit y hacer un segundo desayuno de café con bollos porque VENTANA ANABÓLICA. Y a subir la cuesta del aeropuerto. La sensación de "hostia, se abre un carril para vehículos lentos y no vemos el final" es indescriptible. Pero la hemos subido entera en bici. Un camionero, muy majo, nos ha dado las luces y nos ha animado a seguir. Al resto de conductores yo les quitaba el carnet de conducir directamente: en un sitio donde nos hemos confundido ha estado a punto de golpearme el retrovisor de un coche que ha ignorado completamente las señales de "Camino de Santiago" y se ha incorporado a una vía de servicio a toda leche.
En fin, que hemos llegado al final de la cuesta y nos las prometíamos muy felices: ¡¡un cartel que ponía Santiago!! Pues no. Nos quedaban aún casi 10km de cuestas.

Pero vamos, lo habitual, con el plus del cansancio que ya llevábamos encima y la desesperación de que Santiago no terminaba de aparecer. Esto es culpa de la arruga que es Galicia: no hay horizonte. A eso se sumaba que el mono borracho había dejado de poner mojones y no teníamos ni idea de por dónde íbamos: estábamos en el PK 32.5 así que el 0 debía ser la Catedral... Pues no. Hemos pasado el km 32 y aquello seguía siendo campo. Al final hemos hecho casi 37km. Como para planificar yendo justitos...

La entrada a Santiago ha sido terrible: calles empedradas y coches y prohibición de circular a las bicis. Nos desviaban y luego desaparecían las señales. Colegas, que vivís de esto, lo mínimo es tenerlo bien montado

[Crónica interrumpida porque nos han traído una bandeja de berberechos frescos al vapor que levanta a un muerto]

Lo dicho, que la entrada a Santiago un poco complicada para bicis. Además, las chicas con las que teníamos una reserva en AirBnB no contestaban a los emails, los whatsapps, el teléfono. Un lío porque hemos llegado a Santiago cansados, hartos de bicis y con ganas de ducharnos. Hemos terminado llamando a AirBnB para que lo solucionaran y hemos esperado haciendo cola, ¡mucha!, para que nos dieran la Compostela.

¡Santiago!
Las bicis, nosotros, la plaza del Obradoiro y la catedral, in restauro.


Tras más de una hora, nos han dado el papel. A Adri, el oficial católico; a mí, el otro, una especie de certificado de "gracias por venir. ¿Por qué? Porque así teníamos los dos y no hubiera tenido sentido que las hubiésemos pedido al contrario. Cosa curiosa: en los papeles ponen los nombres en latín, así que Adri es "Hadrianum" y yo soy "Martha Aeliam". Unas risas.

Puntuales, los de AirBnB nos han llamado a las 3 para confirmar que las chicas estaban ilocalizables y que se cancelaba la reserva... Ya casi lo preferíamos, qué pereza ir de mal rollo a ningún sitio. Hemos buscado un hotel a bien precio y ¡por fin! hemos podido dejar las p€-+€ bicicletas y ducharnos.

Siguiente problema: hoy tocaba colada y mis únicos pantalones de descanso tenían una estupenda mancha de mejillones en escabeche desde hacía 2 días... Así que ducha y bajar a zara, comprar unos vaqueros, subir, cambiarse, ir a la colada, MORIR. Pero no, en medio hemos ido a comprar una sudadera para Adri, que Santiago amenaza lluvia. Igual nos hemos pasado con nuestra política de poca carga pero os aseguro que lo hemos agradecido en las cuestas.

Ya sabéis quién comía más berberechos...
No hemos hecho ni media visita turística: no abrazar al muñeco, ni dar capones a no sé quien, ni misa. Pero tras pedir consejo a una amiga, hemos cenado en la tasca más de izquierdas de Santiago (¿podría ser de otra manera?) unas raciones estupendas regadas, cómo no, con albariño. Un paseo por el centro y un helado después, ya estamos en el hotel, muertos de sueño.

Mañana no madrugamos: ESTAMOS YA EN SANTIAGO. Aún con algunos momentos duros, ha sido una gran experiencia. Igual sin una ola de calor en Galicia hubiera sido más sencillo, no digo que no. O con mejores bicis: no hemos visto ninguna bici de la categoría de las nuestras; todas eran semiprofesionales, con piñones de una cuarta de diámetro... Los nuestros parecían de juguete a su lado.

Mañana las crónicas siguen, con otro tono y otras aventuras. Más relajado y, espero, mejor comido: nos vamos unos días a las Rías Bajas.

Llegará el momento de sacar conclusiones del viaje y contarlas, pero no será hoy: estoy demasiado cansada...

* No os lo he contado pero TOALLAS DE FELPA <3

Etapa 6
  • Hemos comido: Empanada gallega comprada frente al hotel.
  • Hemos cenado: En la taberna O Xa Chegou, 15€/p.
  • Hemos dormido: Hotel Lux Santiago, 66€/hab. doble.

03 septiembre, 2014

Camino de Santiago, días 4 y 5

Lo prometido es deuda: aquí van las crónicas de los dos últimos días.

Ayer madrugamos. Sí, amigos, fuimos capaces de levantarnos a las 6.45, aunque enseguida vino la primera decepción: en el albergue no daban desayunos, así que tuvimos que hacer de nórdicos e irnos sin desayunar. Vale que el drama lo solucionamos en 5 minutos en el bar de la otra manzana pero EH, nos subimos en las bicis con el estómago vacío.

La jornada pintaba bien: nos habíamos levantado pronto y hacía frío y niebla, la etapa era dura pero nos habíamos levantado temprano y...

[Imprecaciones suprimidas por estar aún en horario infantil]

Salimos de Sarria y el Camino, de repente, se había convertido en una romería. Vale que es lo que realmente es pero después de la tranquilidad de los días anteriores era una desagradable sorpresa. De hecho, los primeros kilómetros los pasamos entre apartar a gente y subir cuestas con la bici en la mano. Seguía haciendo fresco, así que íbamos bien.

¿Unas vías? FOTO.
Mención especial a la niebla con la que salíamos.

Ayer volvimos a ir por el camino en vez de por la carretera y mereció mucho la pena, a pesar de que es más difícil para ir en bici. Volvimos a subir, claro, hasta más de 700m para volver a bajar a 300m y volver a subir hasta los 700m porque para qué iba a utilizar Santiago sus poderes mágicos para hacer eso tan ingenieril de puente-túnel-puente-túnel...

Riachuelillo donde estuve a punto de caerme con la bici.
El Camino sigue y sigue... 
Llegamos a Portomarín con los chubasqueros puestos, porque en los sitios con pantano y  encajonados entre montañas hace un frío de aupa. Pero mientras nos tomábamos nuestro plátano con frutos secos en la plaza mayor, ¡oh, no! Salió el sol. Y con él subió la temperatura 15º. Además, Adri recibió una llamada de la doña del albergue que teníamos reservado. Pánico: ¿y si no teníamos habitación entre la marabunta? Pero no, que no sé que de overbooking, que el mismo precio habitación doble. Hombre, si nos lo pone así...

En Portomarín, escalera dejada DENTRO de la rotonda. Sube a una capilla.
Foto dedicada a mis amigos de Nación Rotonda, claro.


Hasta ese momento, se suponía que la ruta era de unos 18km a los que habría que sumar 15 del segundo tramo, pero el señor que colocó los mojones se los debió encargar a un mono borracho y la etapa se convirtió en 24 + 18. En serio, vimos dos veces el PK 100.

Esta última parte, claro, tocaba volver a subir. Pero no una subida normal, no: subir penando. El calor era insoportable. Como si estuviéramos en Córdoba pero con la humedad de Galicia. Tardamos algo así como 3 horas y media en hacer los 18km. Íbamos jugando a un-dos-tres escondite inglés, parando en la sombra, corriendo por el sol todo lo que podíamos. Y tirando de las bicis.

Al menos, había gatos.

Cuando llegamos a la cota 600 fuimos llaneando. Esto, lejos de ser una buena noticia, a mí me tenía intranquila: "nos vamos a encontrar un muro de 1km al 10%". Y la lista (yo) tenía razón. Y era de asfalto. Sin una sombra. Bastante que conseguimos que el cerebro no se nos licuase.

En el punto más alto de la ruta y a 5km del albergue, a mí se me ocurrió pinchar. Cierto es que puestos a pinchar elegí un sitio estupendo: junto a un bar. Así que descanso a la sombra, un aquarius, una cámara nueva y al albergue.

Eran ya casi las 3 y no habíamos comido, porque le habíamos encargado una barra de pan a la doña y, además, le habíamos dicho que llegábamos en una hora y media. CASI. Pero llegamos y teníamos nuestra habitación y toallas de felpa. DE FELPA. Después de varios días con la bayeta de Decathlon esa ducha fue fantástica. FELPA. En fin, podría seguir glosando las bondades de esa ducha pero igual no os resulta tan interesantes, poseedores de toallas de verdad.

Bocadillo en el merendero y ¡siesta! ¡En una habitación para nosotros solos! Ya por la tarde, a arreglar el pinchazo, para llevar la cámara reparada, por si las moscas. Y a ver la aldea. 15 casas, tirando por lo alto. Eso sí, una iglesia prerrománica muy mona y un cura que la abre porque estaba de novena de un paisano. Esta información es totalmente irrelevante frente a lo que dijo después: que la etapa de hoy ya era más suave y tenía menos cuestas. Yo decidí fiarme, por una vez, del clero con tal de dormir más tranquila.
Parroquia de Eirexe. Yo quería tocar las campanas pero Adri no me dejó.

Cena en el único restaurante del pueblo a base de carne, quesos del lugar, ensalada (¡con mauricios!) y una botella de ribeiro, por ir cambiando. Como el albergue estaba justo enfrente, era fácil hacer la croqueta.
Por la noche perdimos la crónica, como ya sabéis. Yo creo que la de ayer me había quedado más fresca :(

Etapa 4
  • Hemos comido: Un bocadillo, ya en el albergue.
  • Hemos cenado: En el único bar que hay en el pueblo, enfrente del albergue. 11,5€/p.
  • Hemos dormido: En el albergue privado de Eirexe, 10€ la noche. Nos tocó la lotería (y las toallas)

Hoy yo me he hecho una cuesta por el Camino en bici y Adri no.

Acabaría aquí la crónica, pero me parece un poco feo, aunque ha sido un momentazo, ojo. Es como marcar tu único gol en un partido que vas perdiendo por 11 ó 12 ;)

Esta mañana hemos vuelto a madrugar y a las 8 estábamos en las bicis. Había niebla cerrada pero no nos queríamos confiar: ayer amanecimos igual. Teníamos una etapa de unos 39km por delante que se han convertido en 45 porque MONO BORRACHO. En serio, del PK 73 al PK 32.5 el gps marca 45km. Y no, no va dando saltos.

La fraga. A la sombra :_____)

Primer pueblo grande, Palas de Rei. Hasta ahí el camino era bueno y, aparte de algunas cuestas, como siempre, muy agradable. Pero Palas es parada oficial y allí ha empezado, de nuevo, la marabunta de gente. El siguiente hito era Melide, famoso por su pulpo, y hasta arriba de gente. No eran ni las 11 y ya llevábamos una media bastante mejor: 23km.

Hemos sobado a todos los perros y gatos del Camino, creo.


A pesar de todas las recomendaciones no hemos parado a comer pulpo en Melide. Ya, ya sabemos, pero no queríamos que saliera el sol de nuevo y nos achicarrara por el camino. Así que parada rápida de plátano + almendras + reservar albergue + sacar pasta y a seguir.

La buena noticia es que no ha dejado de estar nublado en todo el día. Nada de sol. Galicia, al fin. Así ha pasado, que hemos llegado tranquilamente a Arzúa a eso de las 13.30 (21km más) e incluso sonreíamos. Sitio de parada oficial que hemos esquivado pero donde hemos parado a comer nuestro bocata habitual. Además, hemos comprado pasta para cenar porque hoy no es que el pueblo sea pequeño, es que el albergue está en mitad del campo, entre la N-547 y el Camino.

Nos encontramos con un atasco... de vacas.

Quedaban 5km para el albergue. Se han hecho duros porque a pesar de ir todo el rato con tendencia a bajar, lo que les gustaba a los peregrinos era bajar al valle, subir del valle, bajar al valle... Os adjunto el perfil... El último valle, siendo de los más pequeños, ha sido duro: estómago lleno y 40km en las piernas.

Pero ya estamos en el albergue. Un sitio muy nuevo y alejado del río de gente.

O eso pensábamos. Hemos preparado la pasta precocinada de la cena y nos hemos bajado al merendero del albergue, un sitio encantador pegado a la nacional. Mientras cenábamos ha empezado a llegar gente. Andaluces, concretamente: hablaban a voces y se les notaba perfectamente el acento. Han aparcado un camión con pinta de autocaravana en el jardín y han empezado a sacar cosas. Pero muchas cosas: un foco que han enganchado al lateral del vehículo, dos mesas, 12 sillas rojas de Mahou, un colchón, una bombona de butano... Y muchas, muchas maletas. Adri y yo mirábamos estupefactos, sin entender qué estaba pasando. ¿De dónde habían salido? ¿Dónde iba a dormir tanta gente? ¿Qué quedaba de nuestra tranquilidad de hacía 5 minutos?
Para responder a todas esas preguntas hemos hecho lo correcto: ir a preguntarle a la chica del albergue. Andaluces, claro. De Cádiz, concretamente. 8 de ellos, los que tienen más pinta de señoritos (pantalones estrechos, camisas arremangadas, botas por la rodillas), están haciendo el Camino de Santiago a caballo. Los otros 4 son empleados, lo que incluye un tío que duerme en una tienda (¡ese colchón!) para vigilar a unos caballos gigantes, con pinta de ser carísimos. Además, llevan dos camiones de transporte de animales (la "autocaravana" y otro de mucho mayor pesaje) y un coche de apoyo.

Misterio resuelto. Esperamos que a las 23 estén durmiendo pero no sé yo: ahí les hemos dejado hace un rato con su fuego de butano, su cena sin hacer y, eso sí, su botella de vino de jerez.

En el albergue, huyendo de la gente y apropiándonos del sofá.

Mañana llegamos a Santiago. Estamos en el PK 32.5 y, mono borracho mediante, esperamos llegar a mediodía... Nosotros habremos hecho 200km para que nos den la Compostela... A estos señoritos les basta con 100; yo espero, sinceramente, que se la den a los caballos.

* Hoy han empezado a dolernos las piernas, Diana. ¡Ay, esas escaleras!

Etapa 5
  • Hemos comido: Bocata en Arzúa, as usual.
  • Hemos cenado: Comida preparada en el albergue, no había bares.
  • Hemos dormido: Albergue Camiño das Ocas, 10€/p, habitaciones de 4 personas.

Camino de Santiago, día 4

Ayer, y a pesar de estar en una aldea gallega sin apenas cobertura (¡no lo entiendo!) escribí la crónica con la idea de enviarla hoy. La leyó Adri y cuando fui a editarla, se borró todo el texto :( Aún no entendemos qué pasó...

Pero son las 7.15, vamos a desayunar para subirnos a la bici en un rato y ahora no da tiempo a más que una pequeña nota.

Esta noche, junto al día 5, escribiré de nuevo la del día 4 que incluye trepidantes aventuras como nuevas cuestas, un calor andaluz y que yo me fíe de un cura.

01 septiembre, 2014

Camino de Santiago, día 3

¿Por qué todos los pueblos de Galicia huelen a vaca y, más concretamente, a caca de vaca? Ahí os dejo la pregunta para que reflexionéis.

Nos hemos despertado con un amanecer espectacular desde la habitación del albergue. Se veía todo el valle y aún estaba amaneciendo. Todo el mundo, sin embargo, había salido ya (como siempre). Después de un desayuno tranquilo a base de tostadas de pan gallego, a por las bicis. ¿Os acordáis de la reparación menor que teníamos que hacer en la bici de Adri? Pues no lo ha sido: la cadena se había salido mucho, había roto el disco de plástico que separa los piñones de los radios y se había encajado ahí. Y no había forma de sacarla. Así que la hemos tenido que desmontar y en el ínterin hemos perdido el pasador del eslabón, hemos tenido que quitar otros dos y hemos reencontrado el pasador inicial. Pero ya estábamos con algo de prisa, y hemos salido así. Con una hora de retraso.


Un trago de agua en mitad del Camino, con el mar de nubes a la derecha.
Link a la foto panorámica, por si hay suerte.

En las dos etapas anteriores habíamos ido fundamentalmente por carretera; en la primera porque es el Camino oficial, en la segunda porque es el recomendado para bicis. Hoy podíamos haber seguido por la carretera, pero nos apetecía seguir por el camino. Es mucho peor para ir en bici, claro, porque pasa por zonas muy empinadas y con muchas piedras y la bici patina. Pero, claro, los sitios no tienen nada que ver y hemos visto el mar de nubes muy cerca, hemos pasado por zonas umbrías (¡por fin!), por ríos, valles... Una gozada. Cierto que nos hemos tenido que bajar de la bici más de un vez (¡los dos!) para algunas pendientes imposibles, tanto de subida como de bajada.

El mar de nubes.
Hemos llegado a Samos a comer, y hemos repetido plan de bocadillos y agua de fuente. Nos hemos quedado con ganas de pasar a ver el monasterio, pero las indicaciones del monje han sido confusas: que podíamos dejar las bicis con las alforjas en la puerta, que no pasaba nada, pero que tuviéramos cuidado con los ladrones, que había muchos. Analizada la disyuntiva hemos optado por seguir con las bicis y no arriesgarnos a quedarnos sin alforjas (lo que hubiera supuesto el fin del viaje, claro).
Restaurante junto al río Sarria.

Después de comer hemos hecho lo que más nos gusta hacer, aparentemente: subir cuestas. Que hoy íbamos bajando, pero sólo en números absolutos: un par de cuestas con el sol de mediodía nos hemos comido. Podéis apostar sobre seguro: yo me he vuelto a bajar de la bici XD

Hemos llegado a Sarria a eso de las 3, haciendo el último tramo por carretera que era lo que aconsejaban las señales, y con un calor del demonio. Yo soy de la opinión de que Galicia está rota: 30º el 1 de septiembre. Una cosa muy loca.


El albergue estaba ya elegido de antemano y hemos ido directos. El plus de hoy (y lo que le da calidad a la etapa) es que teníamos que poner una lavadora, tras ponernos nuestro último par de bragas/gayumbos limpios. A 3€ la lavadora ya hemos aprovechado y lo hemos lavado todo (burro grande, ande o no ande). Lo acabo de recoger y da gusto, aunque sospecho que en otras circunstancias la ropa me olería a (caca de) vaca.

Una vez realizadas las tareas domésticas nos hemos ido a ver el pueblo porque qué mejor cosa se puede hacer a las 5 de la tarde y con 30º a la sombra. Adri me ha hecho el lío: ”vamos a este parque fluvial, que se estará fresco”, me dice y hemos aparecido CASUALMENTE en la estación de ¿1884? sobre la que leyó ayer en el libro en gallego. El parque fluvial brillaba por su ausencia, pero también es cierto que no se puede esperar mucho de un mapa con el norte puesto hacia abajo. De hecho, hemos constatado que ni parque fluvial ni parque del bosque (¡estaba cerrado!) así que hemos optado por la seguridad que ofrece siempre la iglesia para ir a que nos sellasen la credencial. Como estaban en misa (=interés -3), nos hemos ido a sentar a la plaza, arbolada, y dejar que pasara el tiempo (y llamar a nuestros progenitores).

También hemos aprovechado para buscar albergue para mañana, en Ventas del Nalón que es un pueblo que, aunque aparente lo contrario, no está en un valle sino en un alto. Cuesta que, obviamente, haremos después de comer, como si lo viera. Y es que esta es la etapa más llena de gente del Camino porque en Sarria empiezan los 100km que hay que hacer mínimo para que te den la Compostela si vas andando. Mejor ser previsores y no terminar durmiendo en Holanda.

En Sarria hemos decidido cenar por ahí en vez de en el albergue donde, de nuevo, había sopa. Empezábamos a tener ya el síndrome de Mafalda. Tras pedir recomendación a amigos gallegos, Eled nos ha recomendad un sitio donde hemos cenado unas raciones de pulpo y chipirones estupendas regadas con una botella de albariño (¡5€!). Hemos vuelto al hotel haciendo la croqueta, incluyendo un doble giro mortal de mi helado recién comprado :____(

Y ya, a dormir, en el horario habitual. Mañana queremos estar en ruta a las 8 y hemos dejado las bicis preparadas, que tras la bajada de hoy las pastillas de frenos empezaban a cristalizar. Veremos si lo conseguimos. ¡Buenas noches! Marta

* En nuestro espacio muestral de gatos negros Y gallegos hemos de decir que todos, TODOS, maullan como Goblin. Ya sabéis su origen, Angela, Pablo.

Etapa 3

  • Hemos comido: Un bocadillo, junto al río en Samos.
  • Hemos cenado: En el Mesón O Tapas, en Sarria, por 11€/p.
  • Hemos dormido: En el albergue A Pedra, 10€/p, habitaciones de 4 personas.

31 agosto, 2014

Camino de Santiago, día 2

Ayer me acosté sin saber si iba a seguir con vida hoy o Adri iba a caer sobre mí a lo largo de la noche. Nada sexual: dormía en la litera de arriba y cada vez que se movía sonaba como las cadenas de la puerta del infierno. Así, sin exagerar.

Menos mal que nos acostamos temprano: los nórdicos se han puesto en movimiento a eso de las 6 de la mañana y se han ido antes de que nosotros nos levantáramos. Una decepción de nórdicos: se han ido sin desayunar, rompiendo todos los mitos. Nosotros sí que hemos subido a hacer lo propio con Ángel, nuestro alberguero, y nos hemos hinchado a café con tostadas mientras comentábamos la temeridad de salir a la carretera a las 6 de la mañana, sin luz y siendo las fiestas del pueblo.

Empezamos muy motivados, no os creáis.
Y las vistas eran espectaculares.
12º hacía en la calle cuando hemos decidido salir nosotros. Nos hemos puesto el chubasquero aunque a mí me ha durado algo así como media hora... La etapa, que se preveía dura, ha sido dura. Mucho. Rompepiernas total. Mi teléfono dice que hemos alcanzado los 1.380m de altura saliendo de 650. En menos de 15km.
Cuestecita. Aunque no se aprecia en la foto.

La ruta tiene poca historia: básicamente cuando hemos empezado a subir, a eso del kilómetro 6, yo lo he visto muy crudo y me he bajado de la bici. No exagero si digo que de la cuesta grande habré hecho el 80% andando. Así nos sale la velocidad media: menos de 6km/h. Qué se le va a hacer, subir 100kg con pendientes de hasta el 15% no es fácil y yo no estaba dispuesta a lesionarme. Una excusa (1ª) guay lo de las lesiones cuando la realidad es que no podía con mi cuerpo. Bueno, y las lesiones.

El que sí se ha subido la cuesta completa (COMPLETA) sin bajarse de la bici ha sido Adri. Plato 1, piñón 1 y para arriba. Parando mil, en general por que yo lo solicitaba, pero ahí se lo ha hecho. Con esta odisea se ha convertido en mi superhéroe favorito por encima de Batman, ojo ahí.
Panorámica desde el alto del Cebreiro.
Ha habido momentos de desesperación absoluta, ya os lo digo. Vamos, que nos hemos cruzado con una furgoneta del 112 y he estado a punto de pedirle que me llevaran. Donde fuera, pero que hubiera autobús. De hecho, en una de las paradas he hecho como Cuesta y me acostado en la cuesta, que el asfalto estaba frío y era muy agradable.

Igual ya no estamos tan contentos ;)

Hemos llegado a O Cebreiro, un sitio muy bonito si no lo hubieran convertido en un parque temático. Como ha dicho Adri: "sólo falta que aparezca un Mickey Mouse vestido de peregrino". El que fuera domingo tampoco ha ayudado, estaba lleno de gente que iba a comer y darse un paseo. Demasiado coche, demasiado gente, ningún encanto. Además, un monje me ha chuleado cuando le he pedido permiso para entrar a la iglesia con pantalón corto y tirantes: "no te preocupes, si todos los peregrinos llegan igual de cochinos". Encima que pregunto en vez de darle mi opinión sobre la iglesia católica y el negocio que tienen montado, como representante de la misma.

Una comida estupenda a base de pan, un par de latas de atún y una lata de pimientos, regado con agua de una fuente; 4,80€. En cualquier bar hubiera sido una pasta. Nos ha sabido a gloria, aunque la gente vestida de domingo, saliendo de misa de domingo y con sus coches de todos los días nos miraba un poco mal. No les ha debido gustar nuestro comedor improvisado.

Comedores improvisados FTW
Más descansados, hemos huido del parque temático y nos hemos dirigido hacia Fonfría, que era el objetivo de hoy. Como no habíamos tenido suficiente con el puerto de O Cebreiro, hemos subido otro: el alto de Poio. Según la señal está a 1.335m y, efectivamente, yo lo he vuelto a subir andando. Cierto es que los vapores del aglomerado recién echado en el otro carril de la vía (estaba cortada en un sentido, debía ser del viernes) tampoco ayudaban a respirar bien. Como excusa (2ª) queda muy ingenieril, me lo tenéis que reconocer. En ese tramo el gps ha debido fallar, porque no aparece el alto y nos faltan 5km de ruta... Desde Cebreiro nos marca 7km hasta Fonfría cuando hemos hecho 12 (del PK 4 al PK 16, no tiene pérdida). Bueno, y que el alto estaba alto, en serio.

En Fonfría veníamos de cabeza al albergue A Reboleda, que tenía muy buena crítica y, esto es importante, HABITACIONES DOBLES CON BAÑO. Sin ropa de cama ni toallas, 13€ cada uno, frente a los 8€ de las literas comunales. Mira, menos de lo que nos hemos ahorrado en la comida y mucho mejor. El sitio está muy bien y nos hemos echado una siesta estupenda.

Las vistas desde el albergue
Luego hemos salido a dar un paseo, pero este sitio debe tener más vacas que habitantes y hemos visto poco. En recepción nos han dicho que viéramos la fuente que da nombre al pueblo, pero no la hemos localizado... 10 casas, en serio. Se lo he comentado a la chica y me dice: "sí, hombre, la que está debajo de la iglesia junto a la carretera" (esto lo tenéis que leer con acento gallego cerrado). Diantres, el abrevadero conservado por la diputación... Le hemos hecho más caso a la farola de leds que lo iluminaba y nos hemos ido de allí comentando que no entendíamos tanta placa y tanta historia para el lugar donde beben las vacas. Unos linces.

Hemos vuelto a tener cena comunal en el albergue aunque hoy éramos unos 15. Fundamentalmente hispanohablantes, con 4 murcianos a la cabeza, además de 4 alemanes y un coreano que no se enteraba de nada. La cena, espectacular: caldo gallego (yo he repetido de una comida que es prácticamente verdura hervida!), ternera guisada con arroz y tarta de Santiago. Plato al centro y a comer hasta que quisieras. Adri dice que aún no se ha acostumbrado a la sopa a las 7 de la tarde en agosto pero yo estoy encantada. Tampoco entiende que haya repetido, ¡con lo rica que estaba!

Yo estaba en la frontera hispano-alemana y he estado en conversaciones en los dos idiomas. Al final, el viaje me va a servir para recordar el alemán. Gente muy maja toda ella (aunque había un borracho) (de Alcázar de San Juan, padre) pero estábamos reventados y nos hemos subido a las 9 a la habitación.

Mañana hemos optado por la ruta larga para llegar a Sarria: 34km vs 29km. Pero en la bici es asumible y el camino largo tiene menos cuestas. Y, ya de paso, visitaremos el monasterio de Samos.

Por ahora, llegan las 22 y la hora de dormir, como en todos los albergues. Mañana, desayuno, reparación menor en la bici de Adri y al camino. Llegaremos a la mitad :)

* Mucho hablar de lesiones pero tanto andar con la bici al lado ha conseguido que tenga ya la pierna marcada por el pedal, con una señal que tiene un parecido muy razonable con la runa de Gandalf, ojo.

* Cuando he terminado de escribir la crónica, he mirado lo que estaba leyendo Adri: un libro sobre política ferroviaria en Galicia en el siglo XIX. En gallego. XD
Etapa 2

  • Hemos comido: Un bocadillo en O Cebreiro.
  • Hemos cenado: En el albergue.
  • Hemos dormido: Albergue A Reboleira, 13€ la noche en habitación doble.

La foto panorámica está hecha de manera circular. No sé por qué, en algunos ordenadores se ve y en otro no. En cualquier caso, el link es este.

30 agosto, 2014

Camino de Santiago, día 1


Hemos empezado el día robando. Es triste de contar pero esas manzanas estaban en el bufé libre del hotel y nadie les hacía caso y bueno, que nos hemos llevado un par. Después de desayunar como marqueses, que en total han sido 3 cafés, 2 napolitanas, 1 cruasán a la plancha y un bocadillo de pavo y queso. Nos esperaba una primera etapa que se preveía poco dura. Se preveía.


Hemos rescatado a nuestras bicis del salón de bodas y hemos salido a la calle con fresco: haría unos 15 grados e íbamos en pantalón corto y camiseta. Que dónde están los calores de Madrid. Se nos ha pasado pronto el frío, ya os lo adelanto.

Lo primero, salir de Ponferrada. Estábamos al lado del río Sil, que como buen río tiende a ir por la cota más baja. A subir calles y a empezar el Camino. Está todo hiper señalizado: no sólo la señalización oficial (la placa de piedra con la concha radiante y una flecha) sino también muchas flechas dibujadas con spray en el asfalto o los pretiles o en casi cualquier sitio. Hemos ido llaneando entre pueblos e iglesias y hemos pasado a una en Fuentesnuevas muy pequeña y muy bonita.

Parroquia de Fuentesnuevas

La primera parte de la etapa, hasta Cacabelos, ha sido entre campos de labranza y pueblos con iglesia. Poco que destacar, el Camino iba siguiendo una pista asfaltada y era cómodo y fácil.

Pero a partir de Cacabelos ya ha sido otra cosa. Enfrente teníamos el macizo Galaico-Leonés (que los dos juraríamos que nos lo enseñaron como Galaico-Portugués, pero internet nos lleva la contraria). Impone. Cacabelos está a unos 450 metros por encima del nivel del mar, más bajo que Ciudad Real, y teníamos que empezar a subir. Pero no en línea recta, sino subiendo y bajando y subiendo y bajando.

Cacabelos está AHÍ ABAJO


Yo me he acordado de una cita de Imágenes el acción, de Terry Prattchet, que espero que os haga pensar en el PIB per capita:
—¿Sabes? Siempre he deseado hacer algo grande en mi vida. Algo increíble —siguió Azhural—. O sea, no sé si me entiendes... un avestruz aquí, una jirafa allá... a nadie se le recuerda por eso... —Se quedó mirando el horizonte, teñido ya de un gris purpúreo—. Podríamos conseguirlo, ¿verdad que sí? —insistió.
—Claro, jefe.
—¡Pasar por las montañas!
—Claro, jefe.
[...]
—Subir y bajar, subir y bajar —añadió M'Bu con una sonrisa traviesa.
—Cierto, cierto —asintió Azhural—. Así que, al hacer la media aritmética, ¡el camino sería llano!
Ya os lo digo: Azhural no tenía razón, el camino no es llano. Unas cuestas estupendas, con unas pendientes tanto de subida como de bajada del 12%. Primer día y primer check: me he bajado de la bici para subir una cuesta. La jodía resbalaba en una pista de arena y piedras y me he visto en el suelo. Adri lo ha subido a base de echarle piernas y apenas estaba reventado cuando he llegado yo un rato después ;)

De hecho, empiezo a no disfrutar tanto las bajadas porque voy pensando: "luego estoy hay que subirlo, luego esto hay que subirlo, SU-BIR-LO". Y al final se sube, claro.


El final de la etapa de hoy era Villafranca del Bierzo,a unos 25 km de Ponferrada. Pero nos hemos visto bien y tras comernos una manzana y hacer pis en el hogar del pensionista (gracias, señores mayores de miradas lascivas, en el Camino sólo hay iglesias SIN baño), hemos decidido tirar. A donde pudiéramos, pero con la idea de adelantar tajo, que mañana toca la subida rompepiernas.

Hemos terminado en una pedanía llamada Ambasmestas, del término municipal de Vega de Valcarce y a 15km de Villafranca. Se han hecho duros porque ya estábamos cansados y apretaba ya el sol, pero hemos conseguido llegar a las 2.

Nos hemos alojado en el Albergue Das Animas, que no lo regenta un gallego sino un navarro muy simpático. Dormir, 5€. En litera, te dan la sábana de abajo y arreando. Menos mal que traemos sacos.

Descansando en un parque de Ambasmestas


Y aquí hemos echado la tarde. Me he hecho amiga de una gata, hemos sesteado un rato, nos hemos ido al pueblo grande (ejem), hemos metido los pies en el río (el agua está a 7º como para meter nada más) y hemos cenado en horario europeo una sopa de ajo y una tortilla de patatas muy rica con una alemana, una sueca y dos noruegos en el albergue.


El albergue está en mitad de la ruralidad más absoluta: hay gallinas por las calles (sin asfaltar) perros, gatos, señores mayores jugando a las cartas. Lo normal de un pueblo. Y está bastante vacío: somos 6 (los de la cena) para una capacidad de 18. Veremos lo que roncan y si necesitamos sacar bien los tapones de los oídos bien la uzzi.

Mañana, al Cebreiro. Estamos a unos 650 metros. La etapa de mañana termina en los 1.200. Hay 400 que se hacen en 4km. Una pendiente sostenida del 10% durante 4 kilometracos D: Yo apuesto a que me tengo que bajar de la bici y Adri a que no.

Mañana os lo cuento, que el albergue apaga las luces a las 22, y nos tenemos que ir a dormir ya.

Esta noche las bicis duermen en un corral lleno de gallos. Que no se acostumbren al lujo.

Etapa 1
  • Hemos comido: Bar genérico en Ambasmestas, unos bocadillos.
  • Hemos cenado: en el albergue, por 6€ cada uno: sopa de ajo y tortilla de patatas, todo hecho por el alberguero. 
  • Hemos dormido: Albergue Das Ánimas, Ambasmestas. 5€ la noche.

29 agosto, 2014

Camino de Santiago, día 0

Después de una semana de locura, de urgencias en el trabajo, de terminar el equipaje y consolar a los gatos, por fin estábamos llegando a la Estación Sur. La alforjas, los sacos, los cascos seguían en la taquilla donde los dejamos anoche (¡menos mal!). Las bicis las traía Adri desde Cerro Negro. Sólo quedaba comer un bocata en la cafetería (ay, ese anillo, Avanza people) y montar las bicis en el bus.



Primera impresión: a los conductores no les gusta que las bicis vayan en su coche. "¿Pero estáis seguros de que vais en el coche 10?". Que sí, hombre, que algo sabemos de cómo funciona esto, no hace falta que nos pregunte veinte veces. Y a desmontar las bicis y meterlas en bolsas en el mejor ambiente posible: entre dos buses de ALSA con los motores encendidos. Creo que no vamos a pasar más calor en lo que queda de viaje.

No se puede decir que fueran bien embaladas ;)


Segunda impresión: las bicis caben mal y lo de empaquetarlas es una manera de echarte para atrás cuando planificas el viaje. Nosotros, que íbamos tan preparados con nuestro pack de 10 bolsas de basura Bosque Verde, hemos terminado metiendo las bicis sin proteger por indicación del conductor: "Si las metéis en bolsas ocupan mucho". Ni que fueran hinchables. Claro que el billete de las bicis ha costado más que el nuestro (10€ vs 9€) así que lo suyo es que les hubieran dado plaza, digo yo.

El viaje, un rollo. El autobús bastante nuevo, eso sí, pero 5 horas de bus aburren a las ovejas. La WiFi no me funcionaba a mí pero sí a Adri... Deben saber que vengo de la competencia.

En un alarde de originalidad, la reserva la tenemos en el Hotel Madrid. Conste que en booking el hotel era Bierzo Madrid, pero el cartel de la entrada lo deja claro. Como habíamos avisado que veníamos con bicis, nos tenían preparado un sitio para dejarlas: el salón de bodas del hotel. Así que ahí están, haciendo de pareja feliz en el lugar central de la mesa en U.

Tras descansar unos 5 minutos, a lo sumo, nos hemos ido a dar una vuelta por Ponferrada y a cenar, que sólo teníamos en el estómago unos pocos pelotazos desde el bocadillo de la Sur.

¡Parrillada templaria! Con vino de uva godello :)
Ponferrada es bonito. Tiene un castillo de los templarios, aunque aparentemente ya no queda ninguno. De hecho, tiene pinta de ser como Ciudad Real con el Quijote: todo es temático. Castillo templario, ruta templaria, restaurante templario, PARRILLADA TEMPLARIA. Que es lo que hemos cenado, claro, con un vino de uva godello que estaba exquisito. Todo sea por integrarse en la población local, aunque creo que decirle a la camarera "no sé si vamos a pasarnos dentro, que yo tengo frío" ha conseguido que disminuyan mis puntos de (falsa) norteña. Es que hacía 18 grados, soplaba aire y DÓNDE ESTÁN LOS 40 GRADOS DE MADRID.
El caso, que hemos cenado estupendamente y tempranito al hotel. Mañana, a las 8, nos espera el desayuno en el Salón Madrid del Hotel Madrid, porque la originalidad tampoco es el fuerte de esta gente. Y, bueno, también nos esperan 40km de bici, que no es poco.

Eso sí, la nota de color la ha puesto el Ampelman (el señor del semáforo) de Ponferrada: cuando están en verde, bailan breakdance. Hemos estado a punto de intentarlo pero era tarde, había gente y no sabemos bailar. La próxima vez, venimos entrenados ;)

21 febrero, 2014

La M25

"Existen diversos fenómenos -guerras, plagas, inspecciones sorpresa- que demuestran que la mano de Satán se esconde tras los asuntos del Hombre. Pero todo el mundo está de acuerdo en una cosa: el momento en que los estudiantes de demonología toman la circunvalación de la M25 hacia Londres es la prueba que se lleva la palma.
Naturalmente, es erróneo dar por sentado que la carretera es diabólica por la inaudita mortandad y la frustración que engendra a diario.

 Y es que no hay muchos sobre la faz de la Tierra que sepan que la forma de la M25 corresponde a la del sello odegra en la lengua del Sacerdocio Negro del Antiguo Mu, que significa "Salve a la Bestia, Devoradora de Mundos". Los miles de motoristas que recorren esa serpenteante distancia cada día surten el mismo efecto que el agua en el báculo de un monje tibetano, en contacto constante con una niebla de mal de menor grado que va contaminando la atmósfera metafísica en kilómetros y kilómetros a la redonda.

Aquel era uno de los mayores logros de Crowley. Le había costado años conseguirlo, tres pirateos informáticos, robos en dos casas, un soborno de menor cuantía y, una noche húmeda en que todo le había fallado, pasarse dos horas en un campo embarrado moviendo los hitos unos pocos metros insospechadamente significativos desde el punto de vista ocultista. Al contemplar la primera caravana de cincuenta kilómetros le invadió esa encantadora sensación tan agradable que le da a uno un juego sucio bien jugado."

Buenos presagios, Terry Pratchett y Neil Gaiman.

Imagen:  Exit 6a, Melissa Price