Llevamos un tiempo en que voces muy dispares, y desde muy distintos sitios, abogan por una liberalización del comercio, por una privatización de todo, y, en general, por un giro aún más marcado para que los mercados se autorregulen. Esta política, que yo no comparto ni creo que resulte (como se está viendo en los últimos años) sólo sirve cuando las cosas funcionan bien. ¿Y qué pasa cuando, en esa autorregulación del mercado, empieza a haber cierta crisis económica? Que se pide la
socialización del problema, es decir, que el Gobierno de turno intervenga para, con el dinero de los impuestos, solucionar cualquier desajuste.
Por tanto, se pide la
privatización de los beneficios que lleve, conjuntamente, una
socialización de las deudas (ojo, no hablo sólo de beneficios/deudas económicos). La verdad es que me cuesta argumentar los motivos por los que creo que esa dualidad está mal: caen por su propio peso.
En España se pugna por no pagar impuestos. Aquí el más listo es el que ha conseguido pagar menos a Hacienda, ya sea en el IRPF, en el IVA o en el Impuesto de Sociedades. Desde la derecha más carca se propone
bajar los impuestos y desde el centro extraño que ocupa el PSOE, se sigue
esta corriente. Se tiene la sensación de que los impuestos son malos, como si no fuera con ellos con los que se construyen carreteras u hospitales. Nadie quiere pagarlos, se sigue manejando mucho dinero negro, las profesiones
liberales (abogados, fontaneros, dueños de bares) siguen declarando lo que les viene en gana a Hacienda y todos tan felices.
Pero claro, llega la crisis. Una crisis anunciadísima, todo el mundo estaba esperando que se rompiera la
burbuja inmobiliaria de un momento a otro. ¿Y qué ocurre? Que ahora todos piden ayuda al gobierno, y
se cabrean cuando éste
no quiere dársela. Pero ¿qué han hecho estos años con los millones de euros que han ganado a costa de la construcción de viviendas? ¿Han capitalizado las empresas? ¿Las han diversificado para no estar cautivas de una sola corriente de mercado? Han repartido beneficios entre los accionistas. Y han comprado coches de lujo, yates, y otras lindezas. ¿Por qué va a tener que ayudar el gobierno a los dueños de esas empresas? Que ayude a los trabajadores que se quedan en paro, que ayude a otros sectores más desfavorecidos.
¿No querían
liberalismo económico? Con su pan se lo coman.