Ando muy mal de tiempo, pero ando ya unos días con ganas de escribir un post sobre la muerte de ese gran líder que ha sido Yaser Arafat. Sé que es una figura política muy controvertida, con muchos detractores, pero siempre me ha parecido admirable cómo ha tenido la enteraza de soportar tanto sufrimiento, tanto personal como de su pueblo. Los tres últimos años de su vida, encerrado en la Muqata, recibiendo amenazas de muerte, viendo cómo el ejército israelí mataba a cientos de palestinos en su caza de terroristas.
Obviamente, no apruebo la lucha armada por ningún motivo, y me estremezco de horror cada vez que veo y leo en las noticias, que un joven palestino, de apenas 20 años, se ha suicidado, inmolándose en un control o en un centro comercial israelí. Qué desesperada tiene que estar esa gente para llegar a matarse en la lucha por un sitio mejor donde vivir para sus familiares y amigos.
No me puedo imaginar vivir en un lugar que ha sido de mi pueblo durante décadas, y que un día, de buenas a primeras, te quiten un trozo para dárselo a otro pueblo totalmente distinto, que no sólo no se conforma con los terrenos robados por la autoridad para ellos, sino que, encima, intentan aumentar ese territorio con la fuerza de las armas. Y lo consiguen, vaya si lo consiguen, y cómo no iban a hacerlo, teniendo detrás a los dueños del mundo, que les apoyan en todo (vetando resoluciones de la ONU, por ejemplo, o dándoles armas).
Y Arafat siempre intentó que eso no ocurriera. Intentó la creación del Estado Palestino, rechazó en 1988 toda forma de terrorismo y aceptó la existencia de Israel, firmó los Acuerdos de Oslo, etc. No estoy diciendo que Arafat fuera un santo, es historia, o eso parece, que lideró los movimientos de guerrillas allá por el año 1967, y participa en la primera Intifada. Pero repito que sólo se estaban defendiendo.
Ahora se habla mucho, a raiz de un artículo que no he leído en Forbes, de la fortuna que tenía Arafat. Por lo que yo sé, y reconozco que no he investigado mucho, esa fortuna no es suya, ni lo ha sido nunca. Es, sencillamente, que al no existir un Estado, la riqueza del país estaba puesta a nombre del presidente. Pero parece ser que todo ese dinero, no sé cuántos millones de euros, va a ir a parar a la OLP y al que sea sucesor del rais. Pero tampoco quiero meterme en este tema, en comparar a Arafat con uno de esos jeques árabes que despilfarran dinero trayéndose a la corte a veranear a Marbella. Nunca he estado en Oriente Medio, pero estoy segura de que Arafat no vivía, precisamente, bañado en oros.
De todos modos, ahora la preocupación que me queda, la pregunta que me surge es ¿qué va a pasar con ese pueblo palestino? Están divididos, muy divididos, en diferentes facciones. Arafat tenía el apoyo de todos los grupos, y si EEUU lo mantuvo ahí (porque reconozcámoslo, si hubieran querido, le hubiera matado... basta poner algún arma nueva en las manos de ese asesino que es Sharon) fue porque sabía que era la única persona capaz de encauzar un proceso de paz medianamente coherente en Oriente Medio.
Para terminar, sólo me queda remarcar una frase. La dijo el rais en 1974 durante la Asamblea General de Naciones Unidas. Es una amenaza, pero también una muestra de buena voluntad, de deseo de acabar con el conflicto. Él lo dijo: está en vuestras manos. Y sigue siendo así. Pero mientras EEUU tenga derecho a veto en la ONU, o no haya algún país con la suficiente fuerza para enfrentarse a Israel y sus guardaespalda, seguirán muriendo jóvenes en Jerusalén, seguirán masacrando a un pueblo que sólo pide sus tierras, seguirán construyendo el muro de la infamia.
¡Ah! Se me olvidaba... ayer me enteré de que Yaser Arafat era, precisamente, Ingeniero Civil ;)
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