No puedo decir que no fuera lo esperable. Después de todo me paso el día pasando de los 35 grados que hay en la calle, a los 20 que hay en las tiendas, en las oficinas y demás, o a los 45 que hay muchas veces en el metro. Diferencias de temperatura de unos 20 grados, varias veces al día, de manera continuada, y yendo con ropa de verano no puede ser bueno.
Esta mañana en el Ayuntamiento de Madrid tendrían el aire acondicionado a 20 grados sin exagerar. Mucha gente iba con traje de chaqueta y no sufrían el microclima que se vivía en las oficinas. Al salir a la calle, el coche de mi jefe -sin aire acondicionado, que es el que usa para moverse por Madrid- parecía una bomba de calor después de hora y media a pleno sol. Al llegar a la oficina, el aire acondicionado puesto a 22 grados; y eso que exijo tener apagado el que me apunta directamente a mí.
Las consecuencias de estar así día tras día de verano las estoy empezando a sufrir ya: mis pies han decidido quedarse en los 20 grados del aire acondicionado, mientras mi cabeza está con los calores de la calle; todo esto complementado con un dolor de cabeza de aupa, dolores musculares y un cansancio atroz.
Qué sano es el verano.
1 comentario:
Con tanto cambio de temperatura te vas a agrietar...
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