Ahí lo tenéis. Cierto es que el que yo llevaba en el monedero hace unos pocos años tenía el género cambiado. Iba más en consonancia conmigo, aunque no fuera exactamente el original.
El volver a leer este poema me ha traído muchos recuerdos. Hacía mucho tiempo, demasiado, que no lo leía. Realmente, de un tiempo a esta parte, leo muy poca poesía. Curiosamente, el sábado, cuando estuve en la FNAC, me encontré los 20 poemas de amor y una canción desesperada en un sitio destacado. Si mi economía no andara tan en precario, lo habría comprado. Para regalarlo. Creo que es el libro que más veces he comprado en mi vida. De hecho, el único que he comprado más de dos veces. Y en mi casa sólo tengo una copia, que me regalaron mis padres hace ya años, por el día de la mujer. Dedicada por ellos, era una edición explicada. Y todavía recuerdo la dedicatoria de mi padre, aunque no al pie de la letra. Venía a decir que tanto los poemas como las cosas de la vida tienen su explicación.
Creo que este fin de semana, cuando vaya a Ciudad Real, cogeré el libro. Y volveré a leerlo, y a disfrutaro. Y volverán a entrarme las ganas de ir a Chile, a Isla Negra, a Valparaíso, a Santiago... y escucharé a Ismael Serrano, su canción Vine del Norte...
Andando por La Alameda, tú me empezaste a contar
causas, azares y luchas, en estos días y al pasar
por delante de La Moneda, tú tarareaste a Jara.
Me miraste, "Así tan duro, tienes un aire a Guevara".
Y por cierto, que el norte al que se refiere Ismael Serrano es España, puesto que la canción transcurre en Chile...
En Madrid seguía lloviendo, tal como lo dejé,
y en Santiago tantas cosas, hoy me muero por volver.
Hoy me muero por volver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario