12 octubre, 2004

El juego de Ender, de Orson Scott Card

Stilson empezó a empujarle con una mano; alguien le empujó por detrás, hacia Stilson.
- ¿A qué jugamos? -dijo uno de ellos.
- ¡Tenis!
- ¡Ping-pong!
Esto no iba a acabar bien. Y Ender decidió que prefería no ser él quien acabara mal. Cuando el brazo de Stilson volvió a extenderse para empujarle, Ender intentó agarrarle. Falló.
- Oh, me vas a pegar, ¿eh? Me vas a pegar, Tercerito.
Los que estaban detrás de Ender le sujetaron.
Ender no tenía ganas de reirse, pero se rió.
- ¿Quieres decir que hacen falta otros como tú para pegar a un Tercero?
- Nosotros somos personas, no Terceros, cara de cagarro. Tienes menos fuerza que un pedo.
Pero le soltaron. En cuanto lo hicieron, Ender soltó una patada alta y fuerte que dio a Stilson justo en el esternón. El chico cayó. Ender se quedó sorprendido; no había pensado tirar al suelo a Stilson de una patada. No se le ocurrió que Stilson no había tomado en serio una pelea como ésa, que no estaba preparado para un golpe tan desesperado.
Por un momento, los otros retrocedieron y Stilson siguió en el suelo, inmóvil. Todos se preguntaban si estaba muerto. Ender, sin embargo, trataba de descubrir la forma de anticiparse a la venganza, de evitar que mañana le atacaran todos junto. "Tengo que vencer ahora, y para siempre, o tendré que pelearme todos los días y cada vez será peor".

[7.5/10]

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