Desde un punto de vista técnico, y puesto que me dedico en gran parte de mis horas de trabajo al dimensionamiento de redes de servicios, la primera pregunta que habría que hacerse sería ¿y esta cifra de dónde sale? ¿Es aleatoria? ¿Tiene algún fundamento empírico? La verdad sea dicha, no es aleatoria. O, si lo es, ha tenido una suerte estupenda y ha acertado de lleno: es la dotación mínima necesaria para ámbito doméstico en medio rural.
Y no lo digo yo, lo dice el libro Abastecimiento y distribución de agua, escrito por Aurelio Hernández, catedrático de Ingeniería Sanitaria y Ambiental de la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid; él se basa en los estudios del MOPU, aplicando un aumento del 2% a lo largo de los años.
Por otra parte, muchas voces han recurrido al Instituto Nacional de Estadística para afirmar que según las últimas encuestas de consumo de agua en España (que yo no he conseguido encontrar), el consumo por habitante y día asciende a 167 litros, 171 o, incluso, a 278. Lamentablemente, esto es rotundamente falso, y es el problema principal de los datos estadísticos: hay que cogerlos con alfileres y analizarlos en profundidad. Definamos un par de cosas, así, para empezar:
- Dotación de agua: se llama dotación de agua al consumo medio por habitante y día correspondiente a una localidad. Se expresa como litros/habitante.día.
- Garantía de suministro: es la dotación de agua multiplicada por el número de habitantes de esa ciudad en la peor temporada, cantidad expresada en m3 y que debe ser la mínima disponible cada día en los depósitos de la localidad.
Por ejemplo, un ciudad como Ciudad Real con unos 70.000 habitantes, y teniendo en cuenta los diferentes escalones en función del tamaño de la localidad, tendrá una dotación de 300l/hab.día y, por tanto, los depósitos tendrán que disponer de 21 millones de litros de agua, 21.000 m3. ¡¡300 litros!! ¡¡5 veces más que lo que propone la Ministra!! Estaría incluso en consonancia con los datos más alarmantes que da el INE.
Hay que diferenciar: la dotación de agua es un valor estadístico que sirve para calcular el tamaño de los depósitos. No es que un habitante en Ciudad Real consuma 300 litros de agua, sino que el consumo entre industria, servicios, riego y humanidad suma esa cantidad, que le corresponde a cada ciudadano cada día. Evidentemente aumenta conforme aumenta el tamaño de la localidad, ya que las ciudades grandes tienen, por definición, más industria, más hospitales, más bares, etc.
Por tanto, ciñámonos a los datos de consumo doméstico. Según el libro antes citado, el consumo doméstico va desde los 60l/hab.día de los pueblos de menos de 1.000 habitantes, a los 165 que presentan las ciudades de más de 250.000. La razón: los habitantes de grandes ciudades somos despilfarradores. Dos imágenes: la del anciano de pueblo afeitándose con el lavabo medio de agua donde aclara cada poco la cuchilla, frente al atlético joven de anuncio afeitándose con el grifo abierto donde, cada poco, él también aclara la cuchilla. La diferencia en gasto puede ir del litro de agua en el primer caso a los 10 litros del segundo.
Creo que es obvio que la clave está en concienciar a la población de la necesidad actual de ahorrar agua. En el ámbito doméstico, por supuesto: poner lavadoras llenas, apagar el agua mientras nos enjabonamos en la ducha, utilizar inodoros con cisternas de control de vaciado, etc. Hay un sinfín de medidas que se pueden tomar para ahorrar agua. Probablemente, llegaríamos a menos de 60 litros por persona y por día.
Pero no hay que olvidar que los grandes consumidores de agua en este país siguen siendo la industria y la agricultura. Se puede pedir que una fábrica gaste menos, medida que con toda seguridad pasaría por una modernización de los sistemas de producción. Pero asumo que esto es caro, y que muchas no se lo puede permitir. Sin embargo, sí se puede abogar por un consumo racional del agua. Un ejemplo: actualmente, una de las fábricas con mayor consumo de agua es una papelera que fabrica papel reciclado para imprentas de prensa, situada en Fuenlabrada, Madrid. Tiene un consumo de, aproximadamente, unos 333 litros/segundo, lo que significa 28.771.200 litros al día. La mayor parte de esta cantidad de agua, una vez lavado el papel y teniendo en cuenta una importante evaporación, va al sistema de saneamiento, y de ahí, una vez pasada por la depuradora, al río. Es una fábrica puntera, inaugurada este pasado mes de mayo, con todos los adelantos de producción imaginables; por tanto, el ahorro no pasaría por la modernización de sus procedimientos, sino por el uso racional: en vez de verter el agua, debería ser reaprovechada por la misma fábrica.
Por descontado, se puede hablar también de los grandes gastos en agricultura, generados, normalmente, por unos sistemas de riego que tiran el agua a la atmósfera; yo sigo viendo por La Mancha a mucha gente regar con aspersores.
Como conclusión, y puesto que esto ya es demasiado largo, sólo señalar una cosa: el comunicado de prensa de la Ministra de Medio Ambiente habla de garantizar 60 litros de agua a un precio asequible. Lo cual no implica que el primer escalón tarifario tenga que estar en esos 60 litros, sino que puede estar fácilmente en el doble. Aún así, es importante concienciarse en el ahorro del agua y hacer un uso racional de la misma en el ámbito doméstico, sin olvidar que habría que exigir a nuestros queridos políticos un compromiso para que obliguen a la industria y a la agricultura a moderar el consumo de agua, con grandes multas si es necesario.
Como lectura recomendada: La semana que vivimos con 10 litros.
















