Hoy leo en El País esta noticia. Y me parece genial. Este señor, imam de Vinissieux, se ha cubierto de gloria al afirmar, en primer lugar, que las mujeres no pueden trabajar como los hombres, para continuar diciendo que el Corán considera legítimo que se las golpee, pero no en la cara, sino únicamente en las piernas y en el vientre... Evidentemente, negó la igualdad de género, y defendió la poligamia, exclusivamente masculina, claro.
Qué se puede decir ante tamaña desfachatez? Cada vez estoy más crítica con todas estas cosas. Vienen a Europa buscando trabajo y una vida mejor, y eso no se lo puede negar nadie. Pero muchas veces vienen con la mente cerrada y sin estar dispuestos a cambiar. No, no se puede venir a España en busca de otra vida sin adaptarse también al pensamiento... y no me refiero a que cambien de religión, sino a aceptar que aquí las cosas son distintas, al igual que nosotros las aceptamos cuando visitamos sus países. Todavía recuerdo a la, afortunadamene, ex-ministra de exteriores con su pañuelito a la cabeza... y porqué? Porque allí es la costumbre, es como deben ir las mujeres. Pero si ellas cuando vienen aquí no se lo quitan, como es la costumbre, porque nos lo tenemos que poner nosotras?
Es un tema muy complicado y no sé donde está la línea que separa la libertad del libertinaje religioso... creo que en Francia están tomando unas buenas medidas para evitar la segregación (como el prohibir el velo islámico en las escuelas, así como cualquier otro símbolo religioso), pero no creo que España se pueda poner a su altura. No mientras los crucifijos, junto a la foto del rey, presidan las aulas.
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