23 abril, 2004

Las Cinco del Viernes

Se trata de unos párrafos que propone, de libros conocidos, para que adivinéis de qué libro se trata.

1) Macondo era entonces un aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.
Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez
Lo reconozco, este he tenido que comprobarlo. El estilo era de García Márquez, eso no me cabía duda, pero no tenía muy claro a que libro pertenecía... no, no he leído Cien años de soledad, lo reconozco avergonzada :')

2) Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente "¿...?", y viene a mi con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...
Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez
Platero es pequeño, peludo, suave... ¿Quién no ha querido de pequeño tener un burrito como Platero? ¿Quién no lo querría ahora?

3) Podéis imaginar entonces mi sorpresa cuando, al despuntar el día, me despertó una extraña vocecita que decía:
- Por favor... dibújame un cordero.
- ¿Qué?
- Dibújame un cordero.
Me levanté de un salto como su hubiera sido alcanzado por un rayo. Me restregué los ojos. Miré detenidamente.
Y vi un niño, realmente extraordinario, que ve observaba gravemente.

El principito, de Antoine de Saint-Exupéry
El principito y su cordero. La verdad es que cuando leí El principito me decepcionó un poco: esperaba bastante más. Probablemente porque había oído hablar tanto de él, que cuando decidí comprarlo y devorarlo (es fácil), me quede con ganas de más. Acabo de mirarlo y tiene fecha de compra: el 26 de abril del año 1999. Recuerdo que me lo compré en Madrid, para celebrar, un poco tarde, el día del libro ^_^

4) ¿Qué veo? ¿Una copa apretada en la mano de mi fiel amo?
¡El veneno, por lo visto, ha sido la causa de su prematuro fin!...¡Oh ingrato! ¿Todo lo apuraste, sin dejar una gota amiga que me ayude a seguirte! ¡Besaré tus labios!... ¡Quizá quede en ellos un resto de ponzoña para hacerme morir con un beso reconfortante. (besándole) ¡Tus labios están calientes todavía!

Romeo y Julieta, de William Shakespeare
El problema de elegir una obra con tantas traducciones distintas, es que nadie tendrá la misma que otro ;) Yo al leerlo he pensado inmediatamente en Romeo y Julieta, pero al hacer la comprobación, el párrafo que aparece en mi libro es algo distinto :D

5) Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no legaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de comprensión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.

El ingenioso hidalgo Don Quixote de La Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra
Desde que tengo edad de recordar he visto a Alonso Quijano prácticamente todos los días de mi vida. Y es que aquí, en Ciudad Real, el Quijote está en todas partes. De pequeña, cuando iba a Malagón con mis padres, leía siempre la primera frase, esa que está puesta en la entrada de cada pueblo manchego: En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme...

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