Según mi madre, esta mañana había 71 de estas flores en mi terraza. Son flores de cáctus. Y son unas flores muy bonitas, aunque no huelen. Es curioso, porque no son plantas los cactus que den muchas flores, pero normalmente salen todas al mismo tiempo. No sé muy bien qué extraño mecanismo de la naturaleza consigue que la belleza, en todo su esplendor, luzca junta al medio día. Quizá si que hay realmente un estamento superior que, de vez en cuando, nos dedica un pequeño homenaje permitiéndonos ver cosas como esta. Eso sí, de manera efímera. Mañana, cuando me levante, las flores estarán ya todas muertas. Y es que estas flores duran menos de 24h. De ahí, que el haber salido 71 al mismo tiempo sea tal espectáculo.
Creo que las flores son como gran parte de las cosas en la vida. Efímeras. Duran poco, para bien o para mal. Cualquiero cosa termina pasando, termina agotándose y sólo nos quedará, con suerte, la fotografía que hayamos conseguido sacar. Si nos tomásemos la vida con la tranquilidad de saber que nada dura, que todo pasa más o menos rápido, quizá seríamos más felices. Quizá nos esclavizarían menos las cosas materiales. Quizá nos independizaríamos más.
Os dejo unas fotos de mi terraza, para que veais lo bonita que está :)
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